Bienvenido al Hotel Pimodan

el . Publicado en Otras cosas

0
0
0
s2sdefault

Golpea tres veces la pesada puerta de madera. Si eres uno de los elegidos, te será concedido el viaje al otro lado. Estamos en París, hacia 1845. La puerta y el hotel cobijan reuniones mensuales de escritores, pintores, poetas, médicos célebres… Es el club del hachís. Sus reuniones son extrañas, secretas, y se celebran alrededor de una marmita que contiene una pasta verdosa. El inicio es siempre el mismo: una cucharada de la pasta verde por invitado. Se la comen. Así empieza. No se sabe cómo acaba, y el transcurso es delirante, sincopado, artístico, alucinógeno… Allí están Alejandro Dumas, Charles Baudelaire, Gustave Flaubert, Theophile Gautier. Años más tarde, otro hotel sería la guarida de un nuevo club de experimentadores del hachís: el Hotel des Étrangers, con el bello y aventurero Arthur Rimbaud como estrella.

El club del hachís, o los distintos clubes del hachís que han existido, acabó de fraguar una leyenda cuyo origen estaba ya en la secta de los haschichin -raíz de la palabra asesino-, guerrerros con fama de crueles que servían al Viejo de la Montaña, en el siglo XI, en la zona del actual Irán. En la historia, tal como nos ha llegado a Occidente, los asesinatos implacables de los guerreros se mezclan con la belleza del paraíso en el que vivían: jardines fecundos, mujeres bellas, frutos, manjares, agua fresca… ¿El secreto? La pasta de hachís con la que el Viejo alimentaba a sus hombres.

La receta del dawamesk del Hotel Pimodan

La receta de la pasta de hachís original probablemente no difiere mucho de la que se elaboraba en el Hotel Pimodan. Es el dawamesk. Y ésta es la receta:

Ingredientes:

  • Tres Kg de hachis
  • Agua
  • Tres Kg de mantequilla
  • 600 gr de azúcar
  • 300 gr de miel
  • Avellanas, almendras y piñones picados
  • Unas gotas de agua de rosas

Preparación:

Picar tres kilos de hachís y ponerlos en una caldera con agua, la suficiente como para que la droga flote.

Poner a hervir la mezcla hasta que el volumen de líquido y hachís se reduzca a la mitad.

Se añaden entonces tres kilos de mantequilla y se deja que hierva a fuego lento durante doce horas, añadiendo el agua que se vaya evaporando.

Se cuela la mantequilla, que ya se habrá teñido de un tono verde, y se exprime bien. Se deja enfriar. La mantequilla se solidificará y flotará sobre el agua, que se puede desechar.

Conservamos la mantequilla.

Es la base del dawamesk, que se sigue elaborando de la siguiente manera para conseguir el producto final.

Ponemos en una olla 600 gramos de azúcar, 300 gramos de miel y cubrimos con agua.

Se lleva a ebullición, removiendo hasta que quede un jarabe espeso.

Entonces se vierten en la olla 200 gramos de mantequilla de hachís y un puñado de avellanas, almendras y piñones picados muy finamente. Se remueve bien y se aparta del fuego.

Mientras se va enfriando hay que remover bien para que quede una pasta fina. Al final se le añaden unas gotas de agua de rosas para darle aroma.

Conseguir los ingredientes, sobre todo tal cantidad de hachís, puede ser complicado y peligroso hoy en día. Sin embargo, hay otras preparaciones más sencillas que podemos hacer fácilmente con menos cantidad y tiempo de elaboración.

Fuente: Elisabet Riera (Las mejores recetas con marihuana) – Editorial RBA

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

UK betting sites, view full information www.gbetting.co.uk bookamkers