Tratado del uso de las mujeres

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Tratado realizado en serio por el médico Francisco Núñez de Coria en 1572. Desde luego, las cosas han cambiado bastante.

Indice:

  • Capítulo 1
    En el cual se declara qué cosa sea el coíto, o acto venéreo, y si la delectación del tal acto sea mayor en la mujer que en el varón.
  • Capítulo 2
    En el cual se declaran las utilidades y provechos que se siguen del moderado ayuntamiento con las mujeres, y de los daños y males que se siguen de dejar la tal obra, a los que están acostumbrados a ella.
  • Capítulo 3
    De los daños y males del supérfluo uso del coíto y lujuria.
  • Capítulo 4
    En el cual se demuestra qué tiempo del año sea dañoso para el coíto y a qué complexiones más dañe.
  • Capítulo 5
    A qué complexiones y naturalezas de hombres más convenga el coíto moderado, y a quién menos haga daño el desmoderado y desordenado, y qué hombres sean aptos para casados, y qué hombres no.
  • Capítulo 6
    En qué tiempo del año, y en qué hora más convenga el débito, o coíto.
  • Capítulo 7
    De qué cosas se deben guardar los religiosos y varones que quieren guardar la castidad.
  • Capítulo 8
    Qué es lo que deben hacer los que quieren no ser molestados, ni fuertemente tentados de la carne.

Capítulo 1

Muchos habrá que me quieran reprender de deshonesto y torpe porque quiero tratar de esta materia. Empero como dice Aristóteles cosa es de locura y temeridad conoxarse el hombre, porque cualquiera afirme lo que es contrario a los dichos de los sabios, especialmente contra lo que es natural, y para algunos necesario. Así que como del tal acto se siga no pequeña utilidad, usándose bien como debe para la salud del cuerpo y conservación de la generación, pareciome no dejar de decir y tratar algo de ello, y digo según el conciliador diferencia que el coíto o obra de engendrar, no es otra cosa sino un ayuntamiento del macho y hembra en los miembros de la generación, con el cual se expele lo supérfluo de la postrera digestión, ordenado para la conservación del individuo y especie, y cómo el fin de este acto sea en dos maneras.

El uno y más principal para la generación y multiplicación del linaje, y el otro necesario para la salud del cuerpo y gobernación y regimiento de él, no trataremos de él sino en cuanto toca para este segundo fin o intento, aunque acerca de algunos y de muchos su fin no sea sino para sola la delectación y deleite de la tal obra, empero porque esta delectación, no es sino para que mediante ella se continúe la generación, y no para que sea fin, por eso no trataremos de esto sino en cuanto toca para la gobernación y salud del cuerpo: el cual sea honesto y concedido de los católicos, el cual es necesario entre marido y mujer, y se ha de advertir que en el exceso que se hace en esta obra de generación se cometen muy grandes y graves errores, así en el cuerpo, como en la ánima, porque mucho no saben en cuantos discrimines y peligros caigan los que a rienda suelta se dan a esta delectación, lo cual entenderán si del todo leyeren este mi tratado, si tienen cuidado y aviso de procurar más de la salud de su ánima y cuerpo, que no de su vehemente delectación, aunque sea de muy hermosa mujer, la cual por aventura es insaciable, como las demás mujeres las cuales naturalmente son de apetito insaciable, pues como dice Salomón en el treinta y nueve de sus proverbios, tres cosas son que nunca se hartan, la boca del infierno, la vulva, el fuego. El cual parecer fue de Aristóteles en el de sus problemas en el problema especialmente son de apetito insaciable. Las doncellas que están en su juventud, la causa es, porque tienen los orificios angostos y estrechos, más que las de mayor edad, y tienen menos humedad, la cual como sea compelida a salir con la fricción del coíto, y por ser poca no salga, mas antes se quede en los orificios y vías de la matriz, es necesario que se enfríe y quiera ser expelida y alanzada otra vez, por lo cual habrán apetito de más fricción para que salga fuera y sea expelida, y por ende no hay para que alguno contienda y porfíe con ellas para poderlas satisfacer y vencer porque son de apetito insaciable, y más lujuriosas que los varones. Y por eso dijo Ovidio en el libro Ars amandi:

Mollibus in pratis admugit femina tauro
Femina cornipedi semper adhinnitequo
Fortior in nobis nec tam furiosa libide est
Ligitimum finem flamma virilis habet.

Dice, que en los blandos prados la vaca con su bramido llama al toro, y que la yegua siempre llama al caballo con su relincho empero que en nosotros es más fuerte la lujuria, aunque no tan furiosa, y que el encendimiento de lujuria tiene fin y termino en el varón, empero no en la mujer, este parecer fue de Avicena adonde dice que en el coíto o ayuntamiento venéreo se aumenta el apetito y delectación de las mujeres más que en los varones, así por la fricción que hace el varón, como por el movimiento de la matriz, lo mismo dijo Aristóteles en su animalibus, y Haliabas en sus theoricas.

Empero es opinion de algunos, que el apetito o lujuria de las mujeres es mayor extensivamente y que en los varones es mayor intensivamente. Quieren decir por más claros términos, que la delectación de las mujeres, dura más tiempo que en los varones, empero que no es de tanta vehemencia y encendimiento, al contrario en los varones, pues el apetito se les acaba presto, y dura menos que en las mujeres, empero que en el tiempo que son tentados, tienen mayor furia y encendimiento, pero que sea lo uno, que sea lo otro, no deben los varones porfiar en satisfacer y vencer los apetitos de las tales mujeres, si no quieren incurrir en diversas enfermedades, especialmente si los varones de su naturaleza no son hábiles y aptos para la tal obra, como después diremos.

Capítulo 2

En este capítulo no vengan los religiosos y castos, por dos razones. La una porque no son acostumbrados al ayuntamiento de las mujeres. La otra, porque son templados y ayunan, y se guardan de cosas que promueven a lujuria, especialmente se guardan del vino, en el cual como le dice el Apostol, está la lujuria.

Porque esto que escribimos en este capítulo, es para los que usan de vino copiosamente, para los que comen muchos y delicados manjares, y usan de cosas que irritan a lujuria, y finalmente para los que están acostumbrados al tal ejercicio de lujuria, porque si estos tales dejaren esta costumbre, y juntamente no dejaren la vida ociosa y holgada y los manjares muchos y gustosos, entiendan que les sucederán todos los daños que escribió Haliabbas en su Theorica adonde dice, que si esta superfluidad de simiente se deja acrecentar en los vasos seminarios, y no se expele y lanza por coíto, ni la naturaleza la pudiere expeler causar se ha en los tales lugares hinchazón, pesadumbre en todo el cuerpo, y muchas veces la tal superfluidad detenida se calentara mucho dentro en sus vasos, y se causara fiebre o calentura, porque los miembros genitales y sus cercanos se encenderán o excalentarán continuamente hasta que el calor allegue al corazón, y algunas veces el vapor de la tal superfluidad, sube hasta el cerebro adonde engendra muy malas enfermedades. Ydijo más abajo, que si el que es acostumbrado dejare el tal ayuntamiento se le hara el sentido voto y entorpecido, y el ingenio y entendimiento se le ofuscará y sucederle ha pesadumbre de cabeza, oscurecerse le ha la vista, disminuirse le ha la gana del comer, y algunas veces se le mudará su natural complexión, y de subirse el vapor del esperma a la cabeza se causara melancolía, manía, pararse le ha el cuerpo frío y muchas veces le fue cedera temblor en los hijares, dificultad de Anhelito, y muchas veces Escotomia y a caso, como dijo Hali Rodoan, la tal superfluidad de esperma se torna veneno o ponzoña bivorezna, como acaece a las viudas y a muchos varones que lo dejaron, los cuales murieron repentinamente. Lo mismo dijo Avicena.

Lo mismo Galeno en el Locis afectis, adonde encomendó mucho la expulsión de la tal superfluidad, porque dice, que por él se escaparán de muy fuertes enfermedades, adonde dijo que conoció a muchos, los cuales por apartarse del tal acto se enfriaron y incurrieron en gran tristeza, y en estraños pensamientos, entiéndese de los que primero lo acostumbraron, y traigo por ejemplo a Diógenes el cual no quiso mujer alguna por deleite ni contento sino por conservación de su salud. Por ende como lo afirma Almansor, el coíto moderado descarga y aliviana el cuerpo repleto, alegra el ánimo, aplaca la ira, quita pensamientos, alivia la cabeza y los sentidos, lo mismo dijo Aristóteles en el de los problemas, y Averroes en su colliget y Galeno, adonde dijo, que en las disposiciones de mucha y calida simiente, no conviene del todo apartarse del coíto. Empero no es licito esto para los catolicos que no son casados, y por esto dijo el Apostol que los que no pueden ser continentes y castos que se casen, empero los que no quieren casarse, o los que no lo pueden hacer, como son los sacerdotes y religiosos, pueden muy bien guardarse sin ofensa de su salud, huyendo y apartándosedelas cosas que irritan a lujuria, las cuales diremos en los capítulos que se siguen.

Capítulo 3

Mucho mayores son los daños del supérfluo uso de la lujuria que provechos del moderado uso de ella, porque aunque como arriba dijimos, el uso moderado del tal ejercicio sea aprobado para conservación del cuerpo robusto y juvenil empero si se hace desmoderadamente y con mucha frecuencia, es destable vicio y costumbre, porque no solo es obra dañosa para algunas partes del cuerpo, empero tambien para todo el cuerpo.

En universal, primeramente hace daño a la vista, así como el demasiado vino, hace tambien daño a los nervios y al estomago, y a las mujeres que han mal parido o hecho aborto, y a los que tienen dolor en las ancas, como lo dijo Aristóteles, y Avicena, porque todos pusieron por muy buen remedio dejar las mujeres para la flaqueza del estomago. Pues dijo Aristóteles que el demasiado coíto enfría el estomago y le deseca; finalmente presto abrevia la vida: lo cual como dice Aristóteles se parece por los gorriones, los cuales el frecuente uso de la lujuria viven poco tiempo, pues no viven más de un año lo cual se parece, porque son muy pocos los gorriones que tienen negro el papo, pues la tal negregura es señal de vejez en ellos, porque como él dice, los que mucho se dan a este deleite y vicio se tornan flacos, y caen en varias enfermedades y dolores, enfríaseles el cuerpo, mortifícaseles la virtud y el calor natural.

La causa es porque por la tal obra se evacúa el mantenimiento y substancia de los miembros, que se dice postrera digestión, pues al gusto de la tal delectación se derrama no poca copia de los espíritus vitales y naturales. Finalmente hace incurrir en ética, porque la evacuación que se hace por coíto, no es de la manera de las demás evacuaciónes que se hacen por sudor, o orina, o escopedina, o sus semejantes, sino es una evacuación de pura substancia y de alimento ultimado y loable de los miembros.

Finalmente la tal humedad de esperma es de la más clara y pura sangre de las arterias de la cual se alientan los miembros principales, por lo cual los que usan demasiadamente este acto y ejercicio, salen descoloridos y flacos, mas que si cuarenta veces se sacasen otras tanta cantidad de sangre, como dice Haliabas por lo cual los que tienen mujeres muy hermosas, guardense y advierta cuanto pueden errar si se dan a ellas en demasía, porque a bien librar vendrán en la vejez a tener gota artetica, perlesia, mal de nervios.

Capítulo 4

Como dijo Haliabas en su Theorica, todos los hombres de fría y seca complexión, en especial si tienen los compañones o testículos de esta complexión, y los melancolicos magros, secos, flacos, delgados, de un color verde y blanco, o de un color encendido, como de azafrán, son ineptos y inhabiles para el coíto, porque todos los de esta suerte tienen poca simiente, y si se dan al tal acto se debilitarán, y su calor natural se apocará, y sus nervios se relajarán, y les sobreviniera temblor y dolor en el corazón, defecto de gana de comer, gota artetica, pasión de pecho y pulmones, y si mucho le usaren consumirse han, y les vendrá espasmo. Finalmente se harán viejos antes de tiempo. Lo cual dijo Avicena en sus canticos: coitus nequaquam conceditur macris, senibus, debilibus.

Lo mismo dijo Averroes, y por eso dijo Rasis que todos los magros se guarden del coíto, como del enemigo, y los que son convalecientes de enfermedad, los de nervios flacos, y los que tienen flaqueza de estomago, y los que tienen poca gana de comer, y los que tienen piedra de vejiga y riñones, especialmente se deben guardar de él en tiempo de otoño, porque es tiempo desigual, y que declina a sequedad y frialdad, y es tiempo mortal, como lo dijo Galeno en los Aphorismos, y Aristóteles que semejantemente se deben guardar en el estío aunque no tanto como en el otoño, empero más osadamente lo pueden usar en el invierno y verano, a lo menos en el verano, porque en tal tiempo las fuerzas corporales están más robustas y entre las complexiones, más fácilmente que todos toleran el coíto los hombres templados que declinan a calientes y humedos, y tras estos los humedos y los flematicos, pero muy mal los secos, y mucho peor los secos y fríos.

Capítulo 5

Porque no pocos hombres, los cuales a su parecer eran robustos y bien acomplexionados para el débito cotidiano, empero después de casados dende a pocos días por el cotidiano uso de la lujuria perdieron el color y se enflaquecieron y tornaron magros, y enfermaron, y no pocos murieron, por evitar no les vengan y acaezcan esos daños, y inconvenientes, tengo por bien de poner ciertos avisos, para que de hoy más no incurran en ellos, y para que entre si tomen parecer si se podrán casar sin detrimento de su salud, y para que no se engañen pensando que son fuertes y bastantes para este cotidiano débito.

Pues sea el primero aviso , que todos aquellos que fueren de cuerpos robustos y gruesos, y de mucha sangre, y que tienen venas anchas, y que son colorados, o de color rubicundo, y que tienen muchos pelos y vello, y que son calientes y humidos, todos estos son hábiles y prontos al coíto, y por el consiguiente para ser casados, como lo dijeron Galeno y Aristóteles. La razón es porque son de mucha simiente.

El segundo aviso es de parte de la edad, porque aquellos son aptos más que ningunos que fueren mancebos o jóvenes de veinte y cinco años hasta treinta y cinco, y aun hasta cuarenta, porque los mozos de veinte y cinco años en abajo son menos aptos para ello, porque aun no han crecido ni embarnecido todo lo que deben, y son diminutos y flacos, ni más ni menos no son bastantes para ello los que son de cuarenta años en arriba, que es la edad de consistencia y mucho menos en la vejez, que es desde cincuenta y cinco años, por lo cual desvarían los viejos en se casar, porque toman mujeres para otros, como lo dijo Haliabas en su Theorica, y aunque el demasiado coíto daña a los machos, no empero a las hembras, sino muy poco, porque en la tal obra trabajan poco.

Finalmente el coíto es convenible a los mancebos de los veinte y cinco años, hasta los cuarenta, y que sean varones de carnes gruesas, y de un color rojo oscuro, porque este tal color significa predominio de buena sangre y abundante, porque el varón que es de un color rojo claro significa abundancia de sangre sutil y delgada, y a este tal no es tan convenible el coíto, como al rojo oscuro, pero a los que son de un color blanco no les conviene el coíto, ni el casamiento, porque la blancura dignifica haber poca sangre y mucha frialdad, como lo dice Avicena, tampoco les conviene a los cetrinos, aunque a estos más que a los blancos, porque tienen calor y cólera, al fusco o negro no le conviene tampoco, la causa según Avicena en el lugar allegado, es porque el tal calor significa vehemente frialdad por la cual se desminuye mucho la sangre y se congela, y así aquella poca sangre congelada, tira a negro, y muda el color del cuero. Finalmente, el que fuere rojo oscuro, que llamamos colorado, es más apto para el tal acto, y no tanto el rojo claro que llamamos bermejo. El blanco y el negro son de mucho peligro para la tal obra de engendrar, empero como dice Galeno después del ejercicio o trabajo, se debe dar a beber y comer, después se debe dormir y después del sueño se debe usar el coíto.

Capítulo 6

A los mancebos y bien fornidos y colorados, como dijimos, conviene el coíto, o débito, y no en todas horas, ni en todos tiempos, porque así como el otoño por ser tiempo desigual, declinante a seco y frío, es dañoso para el tal ejercicio venéreo, así por el contrario el verano es tiempo idoneo y convenible para ello, a lo menos es menos dañoso para los que lo ejercitan desmoderadamente, o para los flacos y secos.

Porque según Hipócrates en el tercero de los Aphorismos, el verano es un tiempo muy salubérrimo y no mortífero. Y Galeno dijo que era el más sano de todos los tiempos, porque es más templado, y que erraban los que dicen que el verano era tiempo caliente y húmido, pues es tiempo templado, empero en La arte curativa dijo que era caliente y humido, como es la sangre en nosotros. Lo mismo Aristóteles, porque dijo, que en esto tiempo se acrecentaba el calor natural, y las operaciones naturales eran más perfectas y robustas. Empero el Conciliador, conciliando estos lugares, dijo que el verano comparado a nuestros cuerpos es templado, empero comparado a los otros tiempos, es caliente y húmido.

Pues volviendo a lo que tratábamos, en el verano conviene más el coíto que en otro tiempo, porque en este tiempo la fuerza del cuerpo es más robusta, y el calor más templado, y tambien conviene bien en el invierno, como lo dijo Galeno, y Avicena, porque en este tiempo el calor natural se encierra adentro, y se une y ayunta, por lo cual la digestión se obra muy bien, y por ende apetece más el alimento, como lo dijo Galeno en el primero de los Aforismos. Por el contrario no conviene en el estío, antes es muy dañoso, por haber poco calor natural, y estar las fuerzas flacas y disoluidas por el mucho calor circunstante y por eso se deben guardar en este tiempo del tal ejercicio venéreo. Empero las mujeres más se encienden en lujuria en este tiempo, y le pueden ejercitar con poco ofensa suya como lo dijo Hesio: Flagranti temporis estu Femineo venus est vsu magis esera sexu Mitior illa viris, & saepe excita, relanguet.

Y en tanto grado no les daña, que si muchas veces se ayuntar en al varón, más valdrán en su salud y por contrario, se ofenderán más los varones. Pues dice Plinio en su Natural Historia, haber muerto repentinamente dos varones patricios, o hidalgos en el acto de la lujuria. La razon es, porque los varones tienen los testículos, o compañones pendientes, los cuales con el calor del estío se enflaquecen y resuelven en su virtud, especialmente que en respecto de los de las mujeres son más cálidos y secos, y ayuntado un calor a otro, hace mayor resolucion. Empero las mujeres tienen los testículos adentro, y su virtud no se resuelue ni enflaquece, antes se fortifica más, porque se une y encierra más adentro, y por eso tienen más fortaleza en el coíto en tiempo de estío al contrario es en el invierno, porque como las hembras sean frías y humidas, con la frialdad del tiempo se enflaquece y resuelve su virtud genital, y su apetito se desminuye, y en los varones se fortifica.

Esta tal obra es muy más dañosa en el otoño, por ser como dijimos arriba tiempo seco y frío. Empero en cuanto toca a la hora del día, se debe decir del tal acto lo que de los ejercicios, pues no conviene immediatamente después de repleción, ni de evacuación, ni en ayunas. Porque si se usare immediatamente después de repleción, se seguira gota artetica, dolor de muslos, opilaciones, generaciónes de humores gruesos y crudos, y finalmente hidropesia, asma, temblor de todo el cuerpo, como lo dice Avicena en sus Cánticos y como lo dijo Haliabbas en el lugar allegado. Empero si se hace en ayunas, o con hambre, o después de alguna evacuación, como de sangria, o de flujo de vientre, a después de sudores, o al tiempo que tiene de hacer camara, u orina, o después de baños, o trabajos, o tristeza, o después de algún gran cuidado, o después de velar, y mucho peor después de vomitos. Porque si después de alguna evacuación destas se hiciere el tal ejercicio venéreo el calor natural se enfriara y mortificara, y la gana del comer se disminuirá, la vista se oscurecerá, los ojos se sumiran, y algunas veces acaescerán desfallecimientos y espasmos.

Finalmente es peor después de evacuación, o en ayunas, que después de repleción, y peor estando fríos, que estando calientes, y peor estando desecados, que estando humedecidos, aunque en ninguna de estas destemplanzas convenga. Empero convenga como lo dijo antes de la hora de la evacuación de las superfluidades, lo cual se debe entender antes que llegue la hora, en la cual se deben expeler las superfluidades del vientre y vejiga, porque cuando viene la gana de hacer camara, o de orinar ya ha pasado la hora del coíto. Lo cual se parece por lo que el mismo Avicena dijo: Et oportet ne coitus fiat necesitate fecis aut mingendi mota neque cum ejercicio, & motu neque post fortem animalem pasionem.

Finalmente convenga la tal obra de Venus, cuando y al tiempo que la comida descendiere del estomago al ventrículo, y cuando se acabare de hacer la primera y segunda digestión, y cuando la tercera que está en las venas este medio cumplida, como lo dijo Avicena en el lugar allegado, cúmplese la primera y segunda digestión, y empiezase la tercera comunmente después del primer sueño de la noche, como lo dijo Galeno: Venus que somnum sequi debet.

Capítulo 7

Porque muchos religiosos y sacerdotes puedan con facilidad sin molestia alcanzar perfectamente su intención de guardar castidad: y porque por causa de no saber cuales cosas sean las que promueven e irritan a lujuria, y cuales las que mortifiquen y desminuyan esta concupiscencia, tengo por bien en este capítulo poner por resolución las cosas de que se han de guardar, o las que deben elegir. Pues luego los que quisieren, o desearan guardarse del coíto y lujuria, deben evitar y quitar las causas que la irritan y promueven pues de otra manera puestas las causas que lo mueven y irritan, de necesidad se ha de seguir efecto.

Las causas principales que irritan a lujuria son: la primera, ventosidad o flatuosidad, la cual causa erección; la segunda es la superfluidad de la simiente, la cual incita, y fuertemente promueve a ser despedida y alanzada sin detenimiento alguno, especialmente, si la tal superfluidad es mucha en cantidad porque de estas dos causas se manifiesta la tentación y deseo de lujuria, lo cual como lo vea en Demonio, pone en el pensamiento cosas torpes, acrecienta el deseo de las mujeres, y otras cosas abominables a los religiosos.

Esta tentación acomete muchas veces a muchos, corrompe a los flacos, y los más fuertes y bien armados, y que varónilmente resisten, apenas, y con dificultad se escapan. Lo cual no acaecería si no admitiesen aquellas dos causas, conviene a saber: ventosidad, y simiente. Empero algunos redarguirán diciendo que el engendrarse ventosidad y simiente, no es en nuestra mano, pues no podemos impedir y estorbar a la naturaleza, para que no obre sus efectos. Porque pongamos por caso que Clodio tiene los riñones calientes, y los testículos, o compañones de la tal suerte, que atraen mucha sangre y la confeccionan y vuelven en simiente. ¿Cómo podrá este tal impedir y estorbar la generación de ventosidad, y de simiente? A lo cual se puede responder, que aquel tal calor de los riñones y testículos, agora sea natural, agora sea accidental, se puede refrenar y mitigar con cosas frías así puestas por de fuera, como tomadas por de dentro, especialmente estando el decúbito, o postura hacia arriba, que se dice supino decúbito, y en romance comun echarse papo arriba, y la blandura y delicadeza de la cama, y el calor.

Pero cuales cosas frías convengan, lo dirá el médico escogido segun su sabiduría, porque aplicará cosas frías, según la complexión y calor de cada uno, y según la propiedad y disposición de su cuerpo. Comunmente, como lo dijo Galeno, conviene ejercitarse en las partes de arriba, quiere decir, que se ejerciten los brazos y se refrieguen, y después del baño se hunten los lomos con aceite omphancino y de membrillos, o rosado, añadiéndoles un poco de cera, porque no se corran, y después de así cuajados lavarlos con zumo de alguna hierba fría, como es de Siempreviva, de hierba Mora de Zaragatona, del abrojo, del Poligono, de la verdolaga, aunque no despide su zumo la verdolaga fácilmente, y por eso sera bien cuando la majan echar unas gotas de agua. después de huntados con este encerado, pongan encima hojas de ruda, o de agnocasto: enfría tambien los lomos sin daño el cocimiento de la alegría, y dijo que a un hombre del pueblo que sentía gran tentación de la carne le mando poner una plancha de plomo sobre los lomos, y se le quitaron las tentaciones de la lujuria, y que se guarden del zumo de la Mandrágora, y adormideras, y de dormir sobre ellas, y que aprovecha mucho para esta tentación dormir sobre rosas. Eso todo dijo el Galeno. Pues luego, los que padecieren semejante tentacion, usen de regumento templado, el cual pueda disminuir, y apocar la sangre caliente y aguda, desminuirse ha la sangre evitando la superfluidad de manjares, porque como dijo Aristóteles en la repleción consiste la lujuria, especial si la tal repleción fuere de buenos manjares, mayormente si de suyo son multiplicativos de esperma, como son las carnes de palominos, de los gorriones, del cabrito, y sus semejantes.

Y por ende dijo Avicena que los mejores manjares para multiplicar esperma, son las carnes del cabrito macho y gordo y la carne de oveja, y los garbanzos, y cebollas, y tambien huevos frescos trémulos, y peces guisados y preparados con especias aromáticas, como agengibre, pimienta, galanga, y cosas ventosas. La razón de esto pone el Galeno en Las medicinas simples, adonde dijo que las cosas que provocan a esperma, son las cosas que abren y penetran el calor, de las cuales es de tal manera, que no deseca.

De esta manera son las especias aromáticas que hemos dicho, y por ende provocan y llaman la lujuria, y de la misma manera provocan a lujuria, las cebollas, las habas, los garbanzos, la hierba que se dice Enula... pero estas cosas mueven lujuria, porque multiplican ventosidad. También el anís, el hinojo, las almendras, las avellanas multiplican esperma, y el vino fuerte y dulce, en el cual está la lujuria, como lo dice San Pablo, y Aristoles que dijo: Vinum venéreos facit. Y Ovidio en el de remedio amoris: vina parant aminos veneri... Tambien se eviten las hierbas calientes, como la oruga, la menta, o hierbabuena, y Avicena dijo que las cosas que ayudan al coíto, son los manjares calientes y agudos y ventosos, como son los garbanzos, las vuas, las yemas de los huevos, el vino nuevo, el cual tiene propiedad de multiplicar esperma.

Capítulo 8

Ya dijimos arriba, y en el capítulo pasado, qué cosas deben observar los que quisieren conseguir y alcanzar el voto de castidad, y entre las cosas que contamos, pusimos por más principal que hubiese abstinencia de manjar y bebida, porque no se engendrase superfluidad de esperma, porque la esperma no es otra cosa sino lo supérfluo de la cuarta digestión: la cual se hace y efectúa, cuando el cibo o nutrimento se esparce y derrama de las venas en los miembros después de ya cumplida la tercera digestión. En fin, es un humor cercano a cierta cosa cuajada y congelada, de la cual se mantienen los miembros sólidos, como lo dijo Avicena, la cual humedad espermática se secará y consumirá con el ayuno, y la hambre, las cuales cosas debilitan el cuerpo, y ni más ni menos se consumiera con el trabajo fuerte, por el contrario se multiplicara y creciera con la ociosidad y vida holgada de continuo como lo canto Ovidio poeta singular en su primer libro del Remedio Amoris, diciendo:

Ergo vbi visus eris nostra medicalibus arte Fac mouitis fugias ocia prima meis. Hec vt ames facuint, hec, que, fecere tuentur, Hec sunt iocundi causa cibusque mali Ocia si tollas periere cupidinis arma. Contempte que iacent & sine luce faces. Quam platanus riuo gandeat, quam populus unda Et quam limosa canna palustris humo. Tam venus ocia amat, etc.

Dice, cuando te pareciere que por nuestra arte te puedes remediar, procura te amonesto, de evitar la ociosidad, porque la ociosidad es causa que ames, y te sustentara en el amor que te causo, porque esta y el manjar demasiado, son causa de aquel agradable mal de amor, y si quitares y evitares la ociosidad perecerán las armas del dios Cupido, y sus llamas caerán menospeciadas y sin resplandor. Porque así como el plátano se goza con el río, y el álamo con las ondas, y las cañas laguneras con el barro mojado, así ni más ni menos la lujuria, o Venus ama la ociosidad.

Pues luego los que quisieren no ser fatigados de la lujuria esten en continuo ejercicio, y acuerden se que han de morir, y piensen en las penas del infierno, hiriendo su cuerpo, como lo hacia San Jerónimo y otros Santos, pues con estos remedios no se sentirá tentación o la que se sienta, sera muy más pequeña, como lo dijo Avicena en De Aluminiati, adonde dijo, la cura que conviene, es de aquello que quebranta su deseo y apetito, como es la tristeza, la hambre, el velar, las carceles, las heridas y golpes, porque estos son mucho mejores remedios que no las medicinas que resuelven y desecan o mitigan tal encendimiento, cuales son la simiente del agno casto, y de la ruda, de los cominos, y de otras cosas semejantes que calientan y desecan, o cuales son el culantro, la cauphora, los cuales mitigan el hervor de la lujuria enfriando y congelando el calor natural, porque aunque estas cosas sean remedios para el hervor de la lujuria, empero son por otra parte dañosas para la salud corporal, porque las unas desecan desmasiado y las otras mortifican el calor natural. Allende de este el remedio que se da para la lujuria de andar los pies descalzos, dormir sobre cosas frías y humedas, es un remedio muy pernicioso y peligroso para la salud corporal y muy perjudicial para la vida.

Fuente: Identidades.org

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