El arte de la seducción

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Os amo, me ahogo; te amo, no puedo más, estoy loco" le decía Cyrano de Bergerac a su prima Roxana para seducirla.

Durante siglos, personajes de ficción y personas reales han hecho uso de las palabras para cortejar y, según los sexólogos, los más inteligentes han continuado haciéndolo con sus parejas habituales para conseguir que sus relaciones no se convirtieran en mera rutina.

No en vano, el 80% de los hombres y el 90% de las mujeres preguntadas por la estadounidense Bonnie Gabriel -autora del libro The fine art of erotic talk ("El bello arte del lenguaje erótico")-, aseguraron que éste era, precisamente, uno de los aspectos más importantes en sus relaciones de pareja. No en vano, "a través del lenguaje podemos transmitir deseos, emociones, inquietudes… básicamente es lo que nos diferencia de los animales", explica Raimon Gaja, psicólogo clínico y director del Instituto Superior de Estudios Psicológicos. Las palabras cuentan no sólo por su sonido, sino por lo que simbolizan: significan o representan hechos del mundo real, pero también provocan emociones. "Tienen unas u otras connotaciones en función de las emociones positivas o negativas que nos evoquen", añade el psicólogo.

En el Instituto Superior de Estudios Psicológicos comprobaron este fenómeno hace unos años, cuando sometieron a uno de sus pacientes, recientemente divorciado de una mujer llamada Ana, a la prueba del polígrafo. Tras exponerle a una larga batería de nombres femeninos, la máquina no registró ninguna alteración fisiológica en él, hasta que escuchó: Ana, momento en el que se activaron hasta 36 variables diferentes, entre otras, aumento de la presión sanguínea, sudoración, tensión arterial…

El día en que te conocí

% de personas que conocieron a su pareja.
Mujeres
Hombres
A través de familiares o amigos
25
19
De forma casual
21
21
Eran vecinos
16
15
Trabajaban en el mismo lugar
11
16
En alguna actividad de ocio
9
9
Eran amigos de antes
7
7
Veraneaban en el mismo lugar
2
2
Coincidieron en un viaje
2
2
En una agencia de contactos
1
1

COLOCÓN CEREBRAL

Pero, ¿cuál es el mecanismo cerebral que hace que al escuchar ciertas palabras nos resulten agradables e incluso lleguemos a excitarnos? "Las neuronas transmiten a nuestro cerebro la información y, luego éste las analiza lógica y emocionalmente", explica el doctor Alberto Gimeno, jefe del servicio de neurología del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid. El análisis emocional varía en función de cada cultura y de las experiencias personales que de forma subliminal hacen que se tengan recuerdos agradables o desagradables al oírlas o pronunciarlas, y que harán que sean excitantes o, por el contrario, que sean repelentes.
"Cuando nuestro cerebro tipifica una de estas palabras como agradable, el organismo segrega neurotransmisores, principalmente endorfinas, serotonina, acetilcolina, catecolaminas, noradrenalina y dopamina, que actúan como una especie de anestésicos que nos producen placer", comenta Gimeno. La respuesta sexual inmediata -por ejemplo, la erección del pene o la lubricación vaginal- depende de la secreción de dopamina y catecolaminas.

UN CUMPLIDO A TIEMPO…

Precisamente, para activar este mecanismo, los psicólogos aseguran que una de las armas más efectivas es el uso de los halagos o elogios, ya que casi nunca suelen evocar recuerdos negativos. "Cuando alguien nos halaga, nos está dando a entender que somos bien recibidos. Con ello sabemos que gustamos a quien queremos y, algo más importante, refuerza nuestra autoestima", explica Alejandra Vallejo-Nájera, autora del libro El amor no es ciego. El problema es que no todo el mundo es capaz de transmitir con el lenguaje todo lo que le gustaría. "Siempre resulta más sencillo hablar de los conocimientos que de los sentimientos", comenta Raimon Gaja. Entonces, ¿cómo debe de ser un cumplido para que resulte efectivo? Según los psicólogos, deben cumplir varios requisitos:

Justificado y sincero. Si no creemos lo que decimos y no lo apoyamos con ejemplos, el otro lo notará y dudará de nosotros.

Personalizado. Los psicólogos aseguran que usar el mismo halago para más de una persona le resta credibilidad.

Enfático. Este tipo de expresiones han de ir acompañadas de un tono de voz convincente y, a ser posible, deben decirse mientras se mira directamente a los ojos de la otra persona. Según los psicólogos Kleck y Nuessle, las personas que miran directamente a los ojos son consideradas por los demás como más amables, seguras de sí mismas, espontáneas y sinceras.

No racionalizado. El elogio es una expresión con una gran carga emocional, por lo que es importante dejar claro que con él nos estamos refiriendo a un sentimiento o sensación. Es mejor decir "me gusta tu casa" que "tu casa es muy bonita".

Pero, ¿podemos utilizar las mismas palabras para hombres y mujeres? "La mujer busca ante todo un amigo; necesita un hombre en el que tenga la posibilidad de confiar", asegura Régine Dumay en su libro Cómo hacer bien el amor a una mujer. En este sentido, es preferible hacer hablar a la mujer mediante hábiles preguntas, demóstrándole así que se la comprende antes de intentar deslumbrarla. Sin embargo, "culturalmente, son los hombres los que toman la iniciativa, mientras que el rol de la mujer es esperar la acción del hombre", explica Raimon Gaja.

LOS MEJORES PIROPOS

Alejandra Vallejo Nájera, que ha dedicado en su libro un capítulo al estudio de los piropos, explica a través de ellos las diferencias de comunicación entre los sexos. Según la escritora, los piropos dirigidos a mujeres se caracterizan por lo siguiente:

Deben ceñirse a la realidad. Por ejemplo, jamás digas a una chica de ojos tristes "Me encantaría reflejarme en tu mirada".

Deben ser personales. Los de mayor éxito son los que se refieren a algo a lo que ella ha dedicado interés. Si dices "Qué vestido más bonito" el piropo es para el vestido, mientras que si dices "Qué guapa estás con el vestido", el mérito es para la persona.

Los adverbios deben ensalzar el cumplido. No es lo mismo decir "Tienes una voz muy bonita" que "Qué voz tan bonita tienes". Utilizar tan, especialmente y realmente suele resultar muy efectivo.

Y ¿cómo han de ser los piropos para hombres? Según Alejandra Vallejo-Nájera deben cumplir los siguientes requisitos:

No conviene que hagan referencia al físico ni al atuendo. Los hombres suelen incomodarse con elogios de este tipo, por lo que no es aconsejable poner en práctica algo como: "Es la primera vez que veo andar a una estatua griega".

Trata de ensalzar lo que piensa, decide o consigue. Por ejemplo, "Lo estoy pasando estupendamente contigo" y no "Eres muy gracioso".

En ocasiones, no son necesarios los piropos verbales. A veces, los varones quedan satisfechos con que se les escuche atentamente y se demuestre interés por su conversación.

LENGUAJE DESAGRADABLE

En el terreno erótico, la comunicación varía en función de cada pareja. "Deben ser los miembros de ésta los que determinan qué palabras les resultan excitantes o no. Por otra parte, el lenguaje obsceno, además de no estar socialmente admitido, en algunos casos puede desagradar", explica la sexóloga y psicóloga Mar Jiménez.

Los sexólogos recomiendan que cada persona fabrique poco a poco su propio contexto o diccionario de lenguaje, interpretando día a día las expresiones de la pareja. En este sentido, los estudios demuestran que el uso inapropiado de las palabras también puede resultar negativo en una relación sexual, por ejemplo:

Incomprensión. Cuando los dos miembros de la pareja utilizan un código verbal distinto, ya que lo que para uno puede resultar excitante, el otro lo puede considerar de mal gusto o desagradable.

Absoluta necesidad. Cuando un miembro de la pareja sólo sea capaz de excitarse a través de las palabras y los sonidos. Son casos de parafilias conocidas como coitolalia – necesidad de hablar continuamente durante el coito- y fonofilia – necesidad de escuchar durante la relación sexual palabras eróticas o soeces-

Palabras para romper el hielo

Repetir a menudo el nombre de pila de la persona con la que hablamos es una eficaz arma para seducir

En términos generales, se pueden utilizar una serie de claves que, según el psicólogo Raimon Gaja, suelen dar resultado en la primera toma de contacto:

USAR FRASES POSITIVAS.Es mejor decir algo como "Me gustaría invitarte a tomar algo, si a ti no te importa" que una frase negativa del tipo "No querrás tomar una copa conmigo ¿verdad?".

APELAR A LA SENCILLEZ. No siempre es necesario decir algo ingenioso u original. Basta con una simple presentación: "Hola me llamo Pedro/María. ¿Y tú?".

OLVIDAR LA IRONÍA. Las frases irónicas, lejos de mostrar ingenio, pueden ser interpretadas de forma negativa. El sentido del humor sólo es efectivo cuando hay un mínimo de confianza entre las personas. Por ejemplo, si te acercas a alguien que está solo y aburrido, lo peor que puedes hacer es decir: "Parece que te estás divirtiendo mucho".

MOSTRAR INTERÉS por las actividades que realiza la otra persona o pedirle consejo sobre algo suele resultar muy efectivo. Al preguntar: "¿Crees que este alquiler es adecuado?" das a entender que valoras su opinión, y que por tanto, le consideras una persona con criterios interesantes.

TRATA DE PERSONALIZAR LA CONVERSACIÓN. Llama a la otra persona por su nombre de pila: crearás un clima de mayor implicación..

PONER NOMBRES a cada parte del cuerpo es una táctica recomendada por los sexólogos para perder la vergüenza sexual. El lenguaje para mantener viva una relación

Tan importante como seducir en un primer momento, "es que la pareja cree un diccionario específico con las expresiones que más les agraden y que no olviden usarlo a diario", explica la sexóloga Mar Jiménez.

Raimon Gaja asegura que para profundizar en las relaciones sexuales, conviene poner en práctica lo siguiente: El 61% de las personas aseguran sentir vergüenza al utilizar un lenguaje erótico

HAZ COMENTARIOS DE APOYO A TU PAREJA. Puedes hacerlo dando la cara por él/ella y mostrándole que los agravios que le hagan terceros, te molestan como si fueran dirigidos a ti mismo. Por ejemplo, si alguien le ha criticado, puedes apoyarle diciendo "Desde luego se nota que no se ha informado antes de hablar".

EXPRESA SENTIMIENTOS POSITIVOS. Para que la convivencia no se deteriore, conviene que no olvides decir a tu pareja cosas como "Me alegro de que esta noche no tengas trabajo, me apetece mucho cenar contigo".

NO HAGAS COMENTARIOS EN PÚBLICO SOBRE LA ACTITUD DE TU PAREJA. La crítica hacia él o ella -aunque tenga una intención constructiva-se convertirá en humillación si se hace ante terceros. Puedes decir "No estoy de acuerdo contigo, pero ya lo hablamos después".

HABLA DE TI. En sicología se denomina hacer auto-revelaciones, y es la información que damos a la otra persona que por sí sola no podría conocer a no ser que hiciera preguntas extremadamente personales. Por ejemplo, cuéntale a tu pareja cuáles son tus preferencias antes de que las pregunte. Puedes narrar experiencias pasadas: "Recuerdo que mi primera relación sexual fue en una bañera y la verdad es que me encantó".

Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas, 1995.

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