Las drogas y el sexo

Escrito por Sexología.com el . Publicado en Estudios y manuales

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La marihuana.

Quien usa esta sustancia aisladamente manifiesta un aumento del placer durante el acto sexual y ello puede ser debido a dos efectos de la droga: la inhibición de los limites sociales adquiridos, que en algunos casos limitan disfrutar el sexo, y la alteración del sentido del tiempo que se reflejará en una mayor percepción de las sensaciones placenteras.

Debe advertirse que el uso crónico de la marihuana disminuye los niveles de la testosterona (hormona sexual masculina) lo que se traduce en una disminución del deseo y del desempeño sexual.

El nitrato de amilo.

Esta sustancia se puso en moda a principio de la deácada del 70, especialmente entre los homosexuales.

El nitrato de amilo relaja el músculo liso, es decir, la musculatura que no puede ser controlada voluntariamente, como el músculo del intestino, de la vejiga, etc.

Los hombres homosexuales utilizaron con frecuencia esta sustancia dado que mejora las relaciones anales por su efecto relajante sobre el músculo liso del ano.

Es una droga que pude producir colapso cardiocirculatorio y generar muerte súbita, además de crear dependencia entre quienes la consumen habitualmente.

La cocaína.

Esta sustancia usada por vía inhalada aumenta la respuesta sexual en los hombres; sin embargo, tiene el efecto contrario cuando es utilizada crónicamente, además de los conocidos efectos deletéreos sobre el sistema cardiocirculatorio y la dependencia química que provoca.

El Alcohol.

Esta sustancia tiene un efecto paradójico sobre el comportamiento sexual: aumenta el deseo pero empobrece su desempeño.

Una o dos copas de licor tienen el efecto de inhibir la ansiedad y el miedo, lo que mejora la respuesta sexual; no obstante, altas dosis de alcohol conducen al desastre sexual, incluso pueden producir impotencia transitoria.

Es conocido el efecto que tienen sobre el funcionamiento hepático el consumo crónico de alcohol, llevando a una alteración del equilibrio hormonal, y es por ello los hombres con cirrosis hepática sufren de ginecomastia (crecimiento anormal de las glándulas mamarias).

El Tabaco.

Aunque no está demostrado que el consumo del tabaco afecte directamente a la respuesta sexual, está claro que las enfermedades crónicas respiratorias y cardiovasculares ocasionadas por el tabaco pueden llegar a ser un grave impedimento para el normal desarrollo de la actividad sexual.

También es frecuente que la halitosis (mal aliento) disminuya la líbido e incluso pueda provocar el rechazo de la pareja.

Recientemente se ha publicado un alarmante estudio de la Facultad de medicina de Boston sobre el binomio tabaco-sexo, dirigido por Pedram Salimpour, tras medir la erección de 200 hombres, reveló que "si se fuma se tienen todas las posibilidades de reducir el pene".

Asegura que fumar daña al pene incluso más que a otros órganos, como el corazón, porque perjudica de manera irreversible y devastante los vasos sanguíneos, protagonistas biológicos de la erección.

Otros medicamentos.

Ciertas sustancias utilizadas para controlar algunas enfermedades pueden provocar una alteración en el desempeño sexual. Por ejemplo, algunos de los medicamentos formulados para tratar la hipertensión arterial o la depresión pueden disminuir la potencia sexual.

Medicamentos que alteran la eyaculación:

Thioridazina, Guanetidina, Betanidina,

Medicamentos que pueden provocar impotencia:

Betabloquedores, alfa metil dopa, diuréticos (utilizados para tratar la hipertensión arterial).

El litio (para tratar los estados maníaco-depresivos).

La cimetidina y ranitidina (para tratar gastrtitis o úlcera gástrica o duodenal). Los antidepresivos, particularmente los antidepreivos tricíclicos (para tratar la depresión),

El diazepam (para tratar la ansiedad), el Ketoconazol (para tratar los hongos), etc.

Fuente: Sexología.com

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