Métodos maravillosos para alargar la polla

Escrito por Juanjo Hernández el . Publicado en Estudios y manuales

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El tamaño del pene es un asunto al que los hombres suelen dar demasiada importancia, como si tener 5, 10, 15 o 20 cm en erección supusiera realmente una mayor o menor hombría, una mayor o menor capacidad para complacer sexualmente a sus parejas.

Muchas de las consultas que recibimos provienen de varones que se sienten ansiosos por la longitud o la forma de su miembro y que nos solicitan algún modo para alargarlo o para aumentar su anchura; normalmente han oído hablar de ciertos procedimientos quirúrgicos, ejercicios o pomadas que se anuncian en los periódicos y en internet como soluciones maravillosas para solucionar un problema que no es tal.

Ni las pomadas engrandecedoras ni los ejercicios mágicos que algunos avispados comerciantes de la sexualidad ofrecen como remedios maravillosos para alargar el pene 2, 5 o 10 centímetros sirven absolutamente para nada. Durante la adolescencia los andrógenos (hormonas masculinas) van haciendo su trabajo y el joven varón adquiere los caracteres sexuales secundarios: voz grave, vello corporal, crecimiento de la musculatura... En esta época de maduración corporal el pene experimenta un crecimiento, al igual que cualquier otra parte del cuerpo, como los brazos o los pies; una vez alcanzada la maduración hacia los 20 o 21 años el organismo deja de crecer. El tamaño final depende principalmente de nuestra herencia genética, al igual que el color de los ojos o la forma de las orejas.

Pero siempre hay al acecho quienes hacen su negocio a costa de las carencias e inseguridades humanas: elixires maravillosos cuya fórmula secreta es capaz de curarnos de cualquier enfermedad, procedimientos mágicos descubiertos en alguna tribu remota que nos ofrecen la solución a lo irresoluble... Sabedores de que el tamaño del pene es un asunto que preocupa a un conjunto considerable de hombres, no vacilan en ofrecer sus bálsamos. Disfrazan su mensaje con razonamientos supuestamente científicos y nos venden la moto, previo pago con tarjeta bancaria, por supuesto. A veces ofrecen en el mismo paquete la solución para el alargamiento del pene, para la eyaculación precoz y para la disfunción erectiva.

Los sexólogos sabemos que hay que quitar importancia al tamaño del pene, y que tanto la eyaculación precoz como la disfunción erectiva responden a tratamientos específicos que suele dar buenos resultados, pero que tienen que estar diseñados a la medida de cada persona. Pero estos desaprensivos te ofrecen el paquete completo: al fin y al cabo, cuantos más incautos cacen mucho mejor para sus bolsillos. Los únicos procedimientos que hoy por hoy pueden servir para alargar el pene unos pocos centímetros son los quirúrgicos, pero ¿realmente vale la pena someterse a operaciones costosas y dolorosas para conseguirlo? En nuestra opinión, no.

Existe el mito de que la hombría depende del tamaño del pene, cuando en realidad la hombría depende de las cualidades humanas que el varón cultiva para convertirse en una persona capaz de aportar algo positivo en su entorno social. Tampoco la habilidad para complacer sexualmente a la pareja depende de la longitud o la anchura del miembro viril; la mayoría de las mujeres (y en su caso hombres) lo que valoran de su pareja masculina son sus cualidades humanas y afectivas, así como sus habilidades como amantes. Hay factores mucho más importantes que el tamaño del pene: la sensibilidad para captar qué caricias excitan a tu pareja y la hacen sentir a gusto, la inteligencia para desarrollar una comunicación fluida y una intimidad adecuada... Además, la capacidad de procrear es la misma en un varón con 5 centímetros de pene en erección que en uno con 20, siempre que la producción de espermatozoides sea la adecuada. Se dice que un pene largo inserta la simiente más profundamente y, por tanto, más cerca del óvulo, con lo cual la capacidad reproductiva sería mayor. En realidad los espermatozoides recorren con facilidad el trayecto hasta el óvulo independientemente de la altura de la vagina en la que sean depositados; de hecho, la eyaculación en la entrada de la vagina o en sus inmediaciones ya supone un riesgo elevado de embarazo. Es decir, el tamaño no influye en la capacidad procreativa.

Acepta tus pies, tus orejas y tu pene tal como son. Y si alguien se ríe del tamaño, tómatelo con humor y respóndele: más vale pequeñita y juguetona que grandota y tontorrona.

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