Diccionario sexual – Vocabulario XXX

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La mayoría del vocabulario erótico que utilizamos está integrado por eufemismos que surgieron para burlar la censura. Pero emplear palabras vulgares o ‘fuertes’, así como inventarse nombres para los genitales u otras partes del cuerpo, ayuda a fortalecer la confianza en la pareja y a hacer más divertidas y excitantes las relaciones.

El hecho de que el hombre descubriese su capacidad para nombrar las cosas obligó a crear una lengua secreta, pícara y festiva para referir aquello que no debía ser mencionado. Uno de esos ‘aquellos’ conflictivos en las sociedades occidentales y cristianas ha sido y es el sexo", comenta el escritor Antonio Tello en su libro Gran diccionario erótico de voces de España e Hispanoamérica. En este sentido, la lengua castellana generó un amplísimo número de acepciones sexuales a partir de voces y locuciones aparentemente inocuas o creó otras consideradas como equívocos -por ejemplo, carajo podía ser un palo o el pene- o malsonancias, según el criterio social y religioso del momento. De hecho, la mayoría de los términos que se emplean en el lenguaje popular son eufemismos. Es el caso de la palabra bacalao -alude al olor de los genitales- o chona -designa la vulva-. "Esto se hizo con la intención de burlar la censura, ya que en Occidente, por influencia de la religión judeocristiana, la represión ha sido fuerte y el sexo siempre se ha considerado tabú, por entenderse como un acto pecaminoso. por eso gusta tanto el uso de palabras procaces, porque satisface en cierta forma las ansias de subversión y transgresión", explica Antonio Tello.

¿Y tú, de quién eres?

El uso de gentilicios, que surgen porque la conducta a la que aluden se practicaba con frecuencia en ese país, es común en el sexo. Aunque, a veces, se emplean como burla.

RUSO
Masaje del ano

TURCO
La mujer, con las manos atadas, espera a dar placer o recibirlo

ARABE
El hombre está boca arriba y la mujer le ‘cabalga’.

FLORENTINO
La mujer sujeta el pene con la piel hacia atrás.

SAJON
La mujer presiona la base del pene con el fin de retrasar la eyaculación.

JAPONES
Coito en el suelo o sobre almohadas, con numerosas posiciones en cuclillas.

SUECO
Sexo en grupo.

NAPOLITANO
Homosexual

CUBANA
Masturbación con el pene entre los pechos.

TAILANDES
Masaje realizado con los senos por todo el cuerpo.

FRANCES
Sexo oral, llamado así por la supuesta habilidad de las galas para la felación.

GRIEGO
Coito anal.

Carácter pícaro y festivo

La palabra ‘griego’ para designar al coito anal se debe a que era una práctica frecuente entre hombres en la Grecia clásica

Los portugueses usan la expresión ‘contar azulejos’ para la masturbación

Y, precisamente, gracias a esto el repertorio de términos relacionados con el sexo se ha ido enriqueciendo cada vez más hasta el punto de que podríamos hablar de un lenguaje pseudoliterario, dada la gran cantidad de figuras que se emplean. Las más abundantes son las metáforas formales -por ejemplo, llamar a los testículos borlas porque penden como éstas y además se asemejan- y funcionales -al pene se le denomina ballesta, porque se arma y dispara como ella-. También son frecuentes las formas onomatopéyicas, como ñaca-ñaca, para referirse al coito. E incluso existen anglicismos que hemos castellanizado, como echar un quiqui -viene de quickly, que significa rápido en inglés- para referirnos a un coito rápido u ocasional, o foqui-foqui -procede del verbo fuck (follar)-.

No obstante, a esta riqueza también ha contribuido el carácter festivo y pícaro de nuestra cultura. "La civilización latina siempre ha ensalzado el goce y, como la fuerza de eros es muy creativa, en nuestro país muchos términos se han inventado con un fin lúdico, como motivo de divertimento y picardía", cuenta Antonio Tello.

Cultura genitalizada

En todo caso, aunque el campo de la actividad sexual es muy amplio, el vocabulario gira, sobre todo, en torno al pene, la vulva, los testículos, el coito, la homosexualidad, la virginidad, la prostitución y el adulterio. En opinión de Antonio Tello, esto se debe fundamentalmente a dos motivos: "por una parte, los cuatro primeros términos son elementos que nuestra cultura -excesivamente genitalizada- considera básicos en el sexo. En cuanto a las demás acepciones aluden a aspectos a los que el Cristianismo ha dado mucha trascendencia y sobre los que ha dictado normas restrictivas".

Tampoco hay que olvidar que, según el antropólogo José Dueso, "en nuestro idioma abunda lo soez, lo peyorativo y lo denigratorio, especialmente en lo que se refiere a los genitales femeninos, en comparación con los masculinos. La razón estriba en que han sido los varones los que han inventado la mayoría de los términos. El machismo -apoyado por los poderes sociales- y la mayor permisividad sexual del hombre han hecho el resto", añade.

Además, el hecho de que durante bastante tiempo en determinados círculos se haya considerado que la sexualidad de la mujer tenía una finalidad meramente procreativa y de satisfacción del varón explica que, tradicionalmente, el sexo masculino haya utilizado expresiones como pasarse a la mujer por la piedra, llevársela al catre, cepillársela, beneficiársela… o, en Hispanoamérica, bigotear, machetear o medir el aceite. Y es que, "se entendía que era el hombre quien tomaba la iniciativa y llevaba las riendas", asegura Antonio Tello

Lenguas de doble filo
Curiosamente, el lenguaje de los números es universal. Así, el 69 es una metáfora formal de dos cuerpos superpuestos en sentido contrario practicando el sexo oral. Pero, en lo relativo a términos sexuales, hay diferencias en cada idioma. Y el castellano es uno de los más ricos….

Hacer el amor
Follar’ viene del latín ‘follis’ -significa fuelle- y se utiliza por la similitud con el movimiento de este utensilio. En la expresión ‘echar un polvo’, el polvo hace alusión al semen, y se dice ‘echar un casquete’ porque el glande semeja el casco del pene. En vasco, se usa ‘larrua jo’ (jugar la piel). Y en hispanoamérica hablan de ‘dar de comer al enano’ o de ‘arremangar los garbanzos’.

Vagina
‘coño’ procede del latín ‘cunnus’, que significa cuña. También son comunes ‘conejo’ -eufemismo que surge del parecido fonético entre ‘cunnus’ y ‘cunniculus’-,’chocho’ o ‘chumino’ -dan idea de cosa blanda por la sonoridad de la ‘ch’-, ‘almeja’ -por su similitud con el molusco-, ‘parrús’ -en valenciano- y ‘potorro’ -en vasco-. En Canarias le llaman ‘quiquiricuando’. Y en hispanoamérica, ‘concha’, ‘papaya’, ‘pepa’, ‘pipirigallo’ (clítoris)…

Erección
Según el escritor Antonio Tello, se dice ‘estar empalmado’ porque la palma de la mano es una de las cosas que se utilizan para poner erecto el pene. En gallego se dice ‘ter o carallo teso’. En Vizcaya, ‘altan egon’ (estar de alta) significa ‘estar cachondo’.

Coito anal
La palabra ‘sodomización’ se debe a la ciudad de Sodoma, donde era común esta práctica. Además, se dice ‘dar por el culo’ -si se es sujeto activo- y ‘tomar por el culo’ -sujeto pasivo-. ‘polvo con caquita’ es hispanoamericano.

Pene
‘Polla’ procede del latín ‘pullus’ -cría de cualquier animal-. Existen multitud de metáforas formales, como ‘pito’ -el silbato se asemeja a una verga y dos testículos-, ‘nabo’, ‘cola’… ‘pijo’, ‘picha’ y ‘pilila’ son onomatopeyas de pis. ‘Minga’ viene del latín ‘mingere’ (mear). ‘Pinga’, de pender. También se llama ‘cipote’ -antiguamente era una porra- porque el pene se asemeja a ello. En Hispanoamérica se dice ‘moco de elefante’, ‘desnucasapos’…

Masturbación
‘Hacerse una paja’ tiene su origen en la acción de sacar la paja -la caña del cereal separada del grano-. ‘Cascársela’ procede del latín ‘quassare’ (sacudir) y ‘pelársela’ alude a descubrir algo oculto.

En el País Vasco se habla de ‘kampaia jo’ (tocar la campana). En gallego se dice ‘facer unha pera’. Y en Hispanoamérica, ‘hacerse una manuela’.

Sexo oral
Además de ‘mamada’ para la felación, para el ‘cunnilingus’ se usa ‘bajarse al pilón’, que es una metáfora formal y funcional de la vulva -se asemeja y se usa como un pilón-. En Argentina se dice ‘hacer una mineta’.

Orgasmo
Cuando una persona llega al clímax se habla de ‘correrse’ o ‘irse’, porque en ese momento hay algo que se va -el semen-, aunque se utiliza en ambos sexos. También se emplean los términos ‘derramar’ y ‘regar’ para referirse a la eyaculación.

Semen
‘Leche’, ‘lefa’ -eufemismo de ‘leche’, por deformación fónica-, ‘pringue’, ‘savia’… son metáforas formales, porque el esperma se asemeja en su color o textura a estas sustancias. En Hispanoamérica se le llama ‘afrecho’ (cereal molido).

Testículos
‘Cojones’ es una voz procedente del latín ‘coleo-onis’, que alude a algo colgante. También se dice ‘cojonera’ para referirse al escroto. Además, se les llama ‘huevos’, ‘pelotas’ o ‘bolas’, por su similitud en cuanto a la forma, o ‘cataplines’, que es un eufemismo juguetón. En Hispanoamérica se habla de los ‘testigos’, ‘compañeros’ o ‘hermanitos’.

Pechos
A las ‘tetas’ -término que al parecer es una creación expresiva infantil- se las denomina ‘peras’, ‘melones’ o ‘globos’ por el parecido en cuanto a la forma. También, ‘domingas’ u ‘orejas’, un eufemismo exclusivo de la jerga ‘cheli’ de Madrid que se aplica a los senos porque cuelgan. En Argentina se llaman ‘lolas’ y en Perú, ‘porongos’.

Dímelo al oído

Las mujeres son más receptivas a la utilización de términos eróticos durante el coito.

De todos modos, lo más importante es que las palabras que usamos influyen poderosamente en nuestras experiencias sexuales. De hecho, en opinión de la sexóloga Ainhoa Astarloa, del centro Garaia, de Bilbao, "un buen complemento del juego erótico, que puede enriquecer la relación de pareja, es poner nombre a los genitales. sin embargo, según explica la psicóloga y sexóloga Montserrat Calvo, "nuestro lenguaje sexual -aprendido en la escuela, el entorno familiar, las lecturas y los medios de comunicación- es a menudo olvidado y poco usado en la cama, aunque es especialmente la población femenina la más agradecida a su afrodisíaco poder. Un buen recurso es, durante una velada erótica, vendarnos los ojos y decir o escuchar a nuestra pareja explicar lo que nos gustaría hacer y que nos hiciera, utilizando desde las palabras más tiernas hasta las más groseras".

Mira quién habla

Aunque hay voces, expresiones y giros empleados en el lenguaje popular que son comunes a todas las lenguas, cada idioma presenta sus propias peculiaridades:

Inglés
Al pene le llaman ‘one-eyed trouser snake’ (pantalón de serpiente de un solo ojo). ‘Hide the sausage’ (esconder la salchicha) se utiliza para hablar del coito. Al ‘cunnilingus’ lo llaman ‘muff diving’ (zambullirse en el manguito) y a la felación, ‘blow job’ (trabajo de soplar). ‘Pillow biting’ (morder la almohada) es el coito anal. Y ‘bashing the bishop’ (golpear al obispo), se refiere a la masturbación.

Francés
Para referirse al coito, hay una expresión curiosa: ‘tremper il biscuit’ (mojar la galleta) y también existe otra para la penetración -sea anal o vaginal-: ‘se faire enfiler’ (hacerse ensartar). A la felación la denominan ‘tailler une pipe’ (tallar una pipa) y a la masturbación, ‘faire mousser le spaghetti’ (hacer subir el espagueti). Para el orgasmo, hablan de ‘prendre son pied’ (coger su pie).

Alemán
El coito es ‘miteinander schlafen’ (dormir con alguien), aunque también son curiosos términos como ‘bumsen’ (chocar contra algo), ‘nageln’ (clavar con púas) o ‘kacheln’ (alicatar). Al sexo oral lo denominan ‘Oralverkehr’ (tráfico oral) y para la felación emplean el verbo ‘blasen’ (soplar). Cuando hablan de masturbación dicen ‘sich einen runterholen’ (bajárselo uno) o ‘wichsen’ (encerar).

Portugués
Los portugueses hablan de ‘matar cabritos’ o ‘saltar para a cueca’ (saltar hacia las bragas) para hacer el amor; ‘atracar de marcha a ré’ (aparcar marcha atrás) para el coito anal; ‘luta de cinco contra uno’ (lucha de cinco contra uno) para la masturbación; ‘abono de família’ para los testículos; ‘chegar a lua’ (llegar a la luna) para el orgasmo y ‘telefonar prá Tóquio’ (llamar a Tokio) para el sexo oral.

Chino
En el ‘tao’ aparecen términos como ‘hacer nube y lluvia’ (coito), ‘flor roja’ y ‘fisura de oro’ (vagina), ‘nervios de jade’ (labios), ‘terraza de la joya’ (clítoris) y ‘dardo vigoroso’ (pene).

Divinas palabras

El argot del mundo de la prostitución y de los anuncios de relax posee términos sumamente imaginativos:

Completo: Consiste en el coito, aunque como preliminar se realiza una felación.

Masaje prohibido: Estimulación corporal efectuada con vibradores, que acaba con un ‘francés’.

Relax manual: Masturbación.

Enema: Se realizan una o varias irrigaciones en el ano, para terminar con una masturbación.

Hawaiano sensitivo: Se recorre todo el cuerpo con la yema de los dedos, usando aromaterapia. Se finaliza con una masturbación.

Lluvia dorada: Orinar al compañero/a.

Beso negro: Estimulación oral -lamer, chupar- del ano y el perineo.

Garganta profunda: Felación introduciendo el pene hasta el fondo de la boca

Dúplex: Relación sexual entre un hombre y dos mujeres.

Hacerse unas trufas: Relaciones sexuales con defecación.

Disciplina ingles: Sadomasoquismo con humillación -insultos, escupitajos…-, lluvia dorada, sodomización…

Orgasmo facial: En una felación, el hombre eyacula en la cara de la mujer.

Ana M. Jiménez (Quo) 26.09.00

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