Elizabeth Taylor

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Ayer, 23 de marzo de 2011, falleció Elizabeth Taylor a los 79 años en Los Ángeles, por una insuficiencia cardíaca. Su sola mención empuja a los cinéfilos a rememorar el Hollywood clásico, la belleza inmortal, fiestas sin fin, inmensas resacas, múltiples joyas, diamantes gigantes, y, sobre todo, décadas y décadas de clase y talento. Es por eso que hoy, en Maldito Insolente queremos rendirle un homenaje como solo ella se merece en la sección “Las mujeres más guapas”, dedicando este artículo a todos sus millones de fans. Aquí encontrarás muchísimas fotografías de gran calidad que te podrás descargar, su biografía y un maravilloso artículo escrito por Pedro Almodovar, en el que el director de cine expresa lo que Liz significó para él.

Elizabeth Taylor

Una de las estrellas femeninas más rutilantes del cine en toda su historia. Elizabeth Rosemond Taylor nació el 27 de febrero de 1932 en Londres (Inglaterra). Sus padres eran estadounidenses de clase media alta dedicados al comercio del arte, negocio que les ocupaba en la capital inglesa.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, la familia Taylor decidió regresar a los Estados Unidos para establecerse en la ciudad de Los Angeles.

Después de presentarse a unos casting, Liz consiguió un contrato con la Universal a la edad de diez años, debutando en "There's One Born Every Minute" (1942), una comedia dirigida por Harold Young.

Tras esta película la Universal prescindió de la niña, siendo poco después contratada por la Metro Goldwyn Mayer. En este estudio Elizabeth se convirtió en una de las niñas prodigio más importantes de la época.

Con "La Cadena Invisible" (1943), película protagonizada por la perra Lassie que estaba dirigida por Fred. M. Wilcox, Liz debutó con fortuna en el glamouroso estudio. En esta primera etapa como actriz Taylor intervino además en títulos como "Alma Rebelde" (1944) de Robert Stevenson, o "Las Rocas Blancas De Dover" (1944), un film dirigido por Clarence Brown.

El salto definitivo al estrellato para Elizabeth llegó con "Fuego De Juventud" (1944), una película dirigida por el citado Clarence Brown que la actriz co-protagonizó junto a Mickey Rooney.

Los años 40 terminaron con otra película de Lassie dirigida de nuevo por Wilcox, "El Coraje De Lassie" (1946), la famosa versión de "Mujercitas" (1949) realizada por Mervyn Leroy y "Vivir con papá" (1947), una comedia de Michael Curtiz con William Powell como principal protagonista masculino.

Ya convertida en toda una mujer, la hermosa intérprete de ojos violeta fue en las siguientes décadas la actriz más importante de Hollywood, no sólo por sus logros profesionales sino también por sus publicitadas andanzas sentimentales que comenzaron en 1950 cuando contrajo matrimonio con el millonario Nicky Hilton Jr.

Respecto al cine, los años 50 confirmaron a Elizabeth Taylor como una gran intérprete gracias a películas como "El Padre De La Novia" (1950), "El Padre Es Abuelo" (1951), "Un Lugar En El Sol" (1951), "Ivanhoe" (1952), "Beau Brummell" (1954), "La Última Vez Que Vi París" (1954), "Gigante" (1956), "El Árbol De La Vida" (1957), "La Gata Sobre El Tejado De Zinc" (1958) o "De Repente, El Último Verano" (1959), una película dirigida por Joseph L. Mankiewicz.

En este período la actriz conoció a dos de sus mejores amigos, Rock Hudson y Montgomery Clift (quien la llamaba "Bessie Mae"), actores (los dos homosexuales) con los que Liz mantuvo siempre una estrecha amistad.

Sus trabajos en "El Árbol De La Vida", "La Gata Sobre El Tejado De Zinc" y "De Repente, El Último Verano" fueron recompensados por sus compañeros de profesión con sendas nominaciones al Oscar.

Su vida matrimonial tuvo bastantes variaciones durante los años 50. El enlace con Hilton duró menos de un año. Tras divorciarse en 1951 Liz se casó a lo largo de la década con el actor Michael Wilding ("Atormentada"), con quien convivió entre 1952 y 1957; con el productor Mike Todd ("La vuelta al mundo en 80 días"), con quien estuvo casada de 1957 a 1958, año en el cual quedó viuda; y con el cantante y ocasional actor Eddie Fisher, antiguo marido de Debbie Reynolds con quien estuvo emparejada entre 1959 y 1964.

Tras ser nominada en varias ocasiones, Elizabeth Taylor pudo por fin lograr la estatuilla dorada por su intervención en "Una Mujer Marcada" (1960).

Después de esta película y el premio de la Academia de Hollywood, la morena actriz se embarcó en el megaproyecto de "Cleopatra" (1963), una adaptación de la vida de la famosa y seductora reina egipcia. El rodaje fue calamitoso y duró una eternidad, provocando que su coste se disparara a cifras por aquella época mareantes, siendo el salario de Liz Taylor de un millón de dólares.

"Cleopatra", dirigida por Joseph L. Mankiewicz, se estrenó finalmente en 1963 sin poder recuperar el dinero invertido. En el rodaje de esta película Elizabeth compartió protagonismo con un actor británico que encarnaba a Marco Antonio, Richard Burton, con quien la actriz protagonizó uno de los idilios más célebres de toda la historia del cine. Se casaron en 1964, se divorciaron diez años después, en 1974, y volvieron a casarse en el año 1975 para terminar separándose definitivamente en 1976. Todo un culebrón.

Elizabeth Taylor y Richard Burton aparecieron juntos en un buen puñado de títulos. Además de "Cleopatra", los dos protagonizaron "Hotel Internacional" (1963), "Castillos En La arena" (1965), "¿Quién Teme a Virginia Wolf?" (1966), película por la que Liz ganó su segundo Oscar, "La Mujer Indomable" (1967), "The Comedians" (1967), "Doctor Fausto" (1968), "La Mujer Maldita" (1968), "Pacto Con El Diablo" (1972), "Bajo el Bosque Lácteo" (1973), y para la televisión y con un adecuado título para su situación personal, "Divorce His, Divorce Hers" (1973).

Las décadas siguientes fueron menos prolíficas y satisfactorias a nivel profesional para Liz, quien trabajó principalmente para productos televisivos y dedicó parte de su tiempo libre a promover la lucha contra diversas enfermedades como el cáncer (fue operada de un tumor cerebral) y el sida, especialmente tras la muerte de su gran amigo Rock Hudson.

Algunos de los títulos que rodó en su última etapa profesional fueron "Miércoles De Ceniza" (1973) de Larry Peerce, "El Pájaro Azul" (1976) de George Cukor, "El Espejo Roto" (1980) de Guy Hamilton, o "The Flinstones. Los Picapiedra" (1994), adaptación de la serie de dibujos animados que fue producida por Steven Spielberg.

Elizabeth, tras su divorcio de Burton, se volvió a casar en dos ocasiones más. En 1976 contrajo matrimonio con el político John Warner, de quien se separó en 1982. Su último esposo fue el albañil Larry Fortensky, con quien estuvo casada entre 1991 y 1996.

Falleció el 23 de marzo del año 2011 en Los Angeles a causa de problemas cardíacos. Tenía 79 años de edad.

Fuente del texto: Aloha Criticon

Pura pasión

Por PEDRO ALMODÓVAR en El Mundo

¡Hay tantos motivos para amar y admirar a Elizabeth Taylor! Desde pequeño me obsesionó su interpretación de Maggie en 'La gata sobre el tejado de zinc' de Richard Brooks. La mezquindad dentro del seno familiar, el patriarcado aplastante (mi abuelo y mi padre eran gordos y autoritarios como Burl Ives, como corresponde con un buen manchego), el matriarcado conciliador (ese eterno comulgar con ruedas de molino de Judith Anderson, la madre de la familia), la belleza del dios herido, que llora tanto como bebe por la muerte del amigo del alma (que yo ya en mi infancia intuía que también era amigo del cuerpo) y, por encima de todos ellos, Maggie, Elizabeth Taylor, vulgar, generosa, apasionada (en alguna versión de esta obra que nunca hice, la veía siempre seguida por una cama como si la cama fuera un perro que no quiere separase de su ama), valiente, terráquea y bellísima. La actriz a la que mejor le ha sentado la combinación, que me perdone Kim Basinger.

La obra de T. Williams, aunque inspirada por una cultura que está a miles de kilómetros de Calzada de Calatrava, me parecía que hablaba de mis paisanos y de mí. De las familias que vivían en mi misma calle de niño. Un niño que soñaba encarnarse en ese breve espacio que habría entre los cuerpos de Maggie y Nick, después de la reconciliación final.

Muchas de las cualidades de este personaje emblemático las poseía la actriz a un nivel exponencial. En un momento en que las estrellas viven blindadas, Elizabeth Taylor vivió la historia de amor más llamativa y ruidosa, y la que más cantidad de 'paparazzi' congregara a su alrededor, con Richard Burton, el actor con el que se casó dos veces, pero se peleó muchas más, sin cortarse en mostrar su pasión y sus excesos. La espontaneidad de la pareja más famosa del mundo me ha parecido siempre ejemplar.

Elizabeth Taylor fue una de las mejores actrices de su época, pero sin duda fue la más solidaria con los galanes homosexuales con los que protagonizó películas históricas. Tal vez sea un tópico melodramático, por mi parte, pero me conmueven su amistad y fidelidad con Montgomery Clift, Rock Hudson y James Dean. Pero seguro que hubo muchos gays en su vida, hasta que fundara AMFAR y empleara todos sus esfuerzos y el poder de su inmensa fama en favor de las víctimas de la última plaga del siglo pasado, el sida.

La adoré en muchas de sus películas, pienso ahora en la muy vulgar mujer de Brando en 'Reflejos de un ojo dorado', dirigida por John Huston. La injustamente ingresada en un psiquiátrico en 'De repente, el último verano', también basada en la obra de Tennessee Williams, una obra superada por el tiempo, pero que en la película de Mankiewicz mantiene su poderío con las interpretaciones de un trío insuperable, el formado por Kate Hepburn, Lyz Taylor y Montgomery Clift. Por supuesto, la gritona Martha de '¿Quién teme a Virginia Woolf?'. Me gusta incluso en películas no tan buenas, su oscarizada 'Una mujer marcada', de Daniel Mann, o 'Boom!', de Joseph Losey, titulada en español con imaginación de distribuidor 'La mujer maldita', basada esta vez en la obra de Williams 'The milk train doesn't stop here anymore', en plenos años 70, donde Taylor se convierte, a través de una mirada contemporánea, en un auténtico icono de la moda. Los modelos que luce con un desparpajo marca de la casa son inenarrables.

Hubo Lyz Taylor para todos los gustos, desde los más exquisitos, hasta los más 'kitsch'.

Yo los disfruté todos.

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