La física de la erección

el . Publicado en Sexo interesante

0
0
0
s2sdefault

A la hora de expresarse acerca de las propiedades de la erección masculina, la mayoría de las personas centra su atención en atribuir un determinado estado o condición al miembro viril en su momento más favorable. Así se dirá, por ejemplo, "que la tenía bien dura", o por el contrario, "que estaba caída o blanda", " como roca", u otras expresiones similares.

Rápidamente, el lector podrá hacer su propio repaso interno y descubrir que, además del tamaño, proporción, diámetro, curvatura, forma general, y a veces, textura y color, el único atributo o propiedad de naturaleza mecánica que suele adjudicarse al pene es la de su mayor o menor dureza o rigidez. Algunas damiselas se dice que ponen su atención también en la mayor o menor aspereza o presencia de venas sobresalientes que generan una superficie rugosa, pero se traría sólo de señoritas con vaginas delicadas y sensibles en extremo; lo cual no es tan común.

Sin embargo, nada podría ser más errado que atribuir dureza – o su ausencia – al pene erecto. La dureza es propia de los cuerpos rígidos, como la madera, el metal, el hueso o el diamante, pero tal no es el caso. Antes bien, el miembro más apreciado de la condición masculina, es una bolsa alargada conformada por tejidos orgánicos blandos, la cual se infla, se hincha, y aparece como rígida, tras el llenado o insuflado interno por una corriente sanguínea. Este flujo sanguíneo aumenta la tensión o presión interna del órgano y produce su extensión. Es más correcto compararlo, por ejemplo, con un globo plástico bien inflado que con un sólido propiamente dicho.

Reflexiónese, sino, qué pasaría si el instrumento en cuestión fuese realmente "duro". Imagínese un coito en desarrollo, habiéndose producido ya la introducción del pene en el interior de la vagina (u otro orificio apto para el ejercicio en cuestión ), y encontrándose los participantes en dicho coito -y dueños del pene y orificio antes mencionados – entregados a una serie de movimientos más o menos espasmódicos, frenéticos, anárquicos, espontáneos y mal coordinados, hacia adelante, atrás, abajo, arriba, a los costados, etc… . Fácilmente puede verse que los ángulos de inserción del miembro en el orifico cambian con rapidez y brusquedad, así como su posición interna, y que, de tratarse de un auténtico elemento rígido, o bien se produciría la quebradura del pene (si fuera como un hueso) o se dañaría el orificio penetrado (esto igualmente a veces ocurre, pero por otros motivos).

Tales desagradables accidentes no ocurren, porque el miembro en realidad no es rígido, sino flexible. La flexibilidad es, entonces, una propiedad mecánica digna de ser atribuida al más bello de los apéndices del hombre.

Esta investigadora, deseosa por tanto de establecer parámetros medibles, ha diseñado – y llevado a la práctica tanto como le ha sido posible- una serie de ensayos o pruebas para establecer el valor o medida de dicha flexibilidad.

Dado que los estrictos ensayos de laboratorio no serán de mayor utilidad para nuestros lectores, transcribiremos aquí uno apto para situaciones de emergencia, que puede realizarse con elementos caseros. La señora o señorita que quiera valorizar la flexibilidad del órgano de su circunstancial acompañante podrá recurrir a dicho ensayo de campo para apreciar de inmediato la calidad del ejemplar en cuestión.

Para ello se recomienda contar con un elemento arrojadizo, de tamaño pequeño, el cual , a los fines de hacer comparaciones válidas, deberá ser siempre el mismo en cualquier ensayo. Puede ser una tapa de gaseosa, un encendedor, lapiz labial o cualquier cosa por el estilo.

Munidos del mismo, debe indicarse al sujeto a ensayar que se acueste horizontalmente sobre el piso.

Luego debe indicársele al individuo que produzca la mejor erección posible, para lo cual, quien conduce el ensayo deberá probablemente colaborar a incentivarlo, siendo esta una de las partes más amenas del ensayo.

Lograda la erección, procederá con la mano a doblarle el pene, de su posición vertical, a una horizontal, hasta que esté paralelo al vientre del hombre. Allí se lo sujeta con ayuda de un dedo, mientras se apoya sobre el extremo del miembro el elemento arrojadizo, supongamos una tapa de gaseosas.

Finalmente, se retira el dedo rápidamente, de manera que el pene se proyecte cual un elástico, recuperando su posición, y lanzando la tapita cual si fuera piedra disparada por una catapulta.

Esa es una verdadera prueba de flexibilidad. La autora de estas líneas recomienda no perder contacto con ejemplares que hayan proyectado la tapita en distancias de dos metros o más, porque realmente son difíciles de encontrar. Para los que no consigan lanzarla más allá de sus propias rodillas, se recomienda dejar de fumar, o el consumo de Viagra (con estricta prescripción médica).

Licenciada María de las Mercedes Cárdenas

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

UK betting sites, view full information www.gbetting.co.uk bookamkers