El Clan de los Romanones

Escrito por Martín Mucha el . Publicado en Infieles

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Román y los 'lobos' de su Iglesia

Herencias, orgías, poder...

Dos víctimas cuentan cómo funciona la presunta red de sacerdotes pederastas. Eran lobos con piel de cordero y el arzobispo de Granada callaba ante ellos. Al frente de la manada, Román. De ahí lo de 'romanes.

Era un joven apuesto y, por lo que le acusan, con un mundo interior trastornado. Román Martínez Velázquez de Castro se ordenó sacerdote el 15 de julio de 1978. Tenía 24 años. Hijo de un honorable doctor de pueblo, vivió una infancia acomodada. Ni carencias ni traumas en su residencia en Caniles (Granada). Todos sus hermanos iban a destacar y él, como era aspiración en familias como la suya, optó por ser sacerdote. Alto, 185 cm, siempre iba con las mejores prendas. Decidió ser un focolar -movimiento católico que apoya la unidad de los cristianos-, hasta que lo abandonaría para formar un clan, donde la familia tendría otro significado. Su grupo era conocido entre la cúpula clerical de Granada como Los romanes. Hoy, con 60 años, Don Román, como le llamaban, protagoniza el caso más cruento de pederastia en la Iglesia de España. Uno que se podría cobrar la cabeza de un arzobispo testarudo en protegerle. Abusos sexuales, masturbaciones, orgías, vídeos pornográficos...

D., aspirante a doctor, 24 años, políglota y brillante estudiante, decidió acabar con su silencio. Desvelar lo que sabía de Román, en quien había confiado, por quien abandonó a su familia. Y quien casi le destruye porque, a diferencia de Román, D. proviene de un barrio de clase obrera... Él era la esperanza de los suyos, un chico de esos que los padres sueñan tener. Tan bueno que decidió ser monaguillo. Recién entrado en la adolescencia, escuchaba a Don Román, su mentor y guía. Aún menor de edad, fue convencido para abandonar su casa e irse a vivir al piso del cura. A dormir en su misma cama.

De noviembre de 1978 a febrero de 1980, cuando apenas fue ordenado cura, a Román le tocó servir en la histórica parroquia de Cástaras (Granada), cuyo origen data desde el siglo XVI. Un templo donde también sirvió, entre 2002 y 2013, Manuel Quintana Muñoz, vicario de la iglesia donde era -hasta el 15 de octubre- sacerdote principal Román, la de San Juan de Vianney. Manuel es hermano de Sergio Quintana Muñoz, profesor de religión detenido por este caso y a quien el Arzobispado ya le ha retirado la idoneidad para dictar esta asignatura. Todo ocurrió alrededor de la iglesia de Vianney, donde Los romanes actuaban. Había un patrón de captación que estudian los investigadores: adolescentes con familias desestructuradas. Venían de hogares con problemas de drogas, sin aparente futuro... "Decían que les iban a dar hogar, les daban de todo. De pronto se sentían queridos...", cuenta un defensor de Román, sin darse cuenta de que existe una doble lectura. "Siguiendo sus consejos y su manipulación efectiva, dejé la casa de mis padres con 17 años y me fui a vivir a la casa parroquial...", contaba, en su carta al Santo Padre, D.

'Los mejores amigos'

"Te dan confianza. Sientes que es un honor... Transcurre un tiempo y llegas a creer que es tu familia", apunta M., el otro acusador de Los romanes. El segundo, por ahora. "Te hacen ver que lo que hacen es para tu bien... Me aconsejaban que estar con ellos era lo mejor...Ellos eran los mejores amigos".

Un apellido como Velázquez de Castro es cuasi aristocrático en la comarca de Baza, altiplano de Granada. Hay médicos, empresarios, comerciantes, constructores... Los pecados de Román han salpicado a todos. Incluso la actual alcaldesa de su pueblo titubea cuando le preguntamos por él. Dice apenas conocerlos... Menos al padre Martínez Velázquez de Castro, quien participó en las fiestas centrales de Caniles, en 2010, con una Novena en honor a San Sebastián titulada: Bienaventurados los limpios del corazón... Heredero de una buena parte de las propiedades de sus padres, no fue el dinero de su familia lo que habría hecho millonario a Don Román. Dos años antes de ese pregón, María Muñoz Morillas, una acaudalada farmacéutica,legó propiedades y varios millones de euros a tres curas. Entre los que figuran como actuales dueños de sus inmuebles están Román y Francisco José Campos. Este último es personaje esencial entre la secta de los romanes. Campos no es sólo un cura. Era uno de los sacerdotes con más porvenir de España.

Francisco Campos es juez del Tribunal Eclesiástico de Granada. Estoescandalizó primero al Papa cuando se enteró. Era un KO al mentón de uno de los más polémicos miembros de la alta curia, el díscolo arzobispo de la diócesis, Francisco Javier Martínez Fernández. Ya fue sumamente tibio con un abusador condenado cuando estaba destinado en Córdoba, hasta que éste fue expectorado por su sucesor. Después, ya como arzobispo granadino, apoyó la edición de un libro donde las mujeres eran bien vistas como "sumisas". Y ahora, uno de sus niños mimados, pues Campos lo era, aparecía como personaje relevante de la carta que había conmovido al Papa.

Paradójicamente, la vida de Campos era similar a la de la víctima, a D. El juez eclesiástico es hijo de un humilde camarero. Era el orgullo familiar. Graduado de Derecho Canónico en Salamanca, "todo apuntaba a que iba para obispo", señala un allegado. Su padre, Paco, está destrozado. «Le ha matado». Antes de ser nombrado cargo de confianza de monseñor Martínez Fernández, había pasado por varias parroquias de la Alpujarra como Órgiva, donde heredó la fortuna de la farmacéutica. El círculo del clan lo cierra Manuel Morales Morales, que reemplazó a Campos en Órgiva. Morales es otro de los cuatro principales acusados.

Los romanes -no menos de 10 sacerdotes y cuatro laicos, a pesar de que sólo haya cuatro imputados- con su estrategia disfrutaban de una buena vida. Se le atribuyen 18 propiedades, como mínimo, a su nombre. No menos de dos chalets de lujo, piso en la playa, coches de alta gama -un vecino vio un "Audi A6 dorado, de esos inolvidables"-, y a Román conduciendo una "moto naked tipo Ducati", refiere a Crónica un camarero que trabaja frente a la iglesia. Nos lo cuenta un día antes de que aparecieran en la fachada del templo de San Juan María Vianney de Granada pintadas de limpio trazo: "Pedófilos" y "sucios pederastas".

Llorando a solas

Todo lo que padeció el joven D. en manos de Los romanes ocurrió cuando era menor. A él, a la esperanza de su familia. Sufrió en silencio para acusar a su abusador principal, lo que le ocasionó distintos síndromes. Pero se sobrepuso, reemprendió su vida y hoy apunta alto en su profesión. Muy arriba. Pero no le era suficiente. Había llegado a sus oídos que la red se estaba haciendo más fuerte, que estaba atrapando a amigos suyos, a vecinos suyos... ¿Cómo tomó la decisión de escribir al Papa? Ya había llorado a solas varias veces D. Por fuera, era un chico feliz defensor de distintas causas, podría criticar al gobierno, a las matanzas de Israel en Palestina, la inmovilidad de la juventud... Por eso él no podía quedarse impasible ante Los romanes. Para cerrar un ciclo, en verano, el 24 de julio de 2014, escribió una carta al Santo Padre. La batalla iba a ser de cordero contra lobos. De David contra Goliat. Un Goliat que estaría respaldado por la Santa Madre Iglesia. Pero no. El papa Francisco ordenó actuar. Y Román y sus romanes caerían en desgracia. La redención de D. llegó el domingo 10 de agosto. A las 17.23 horas.

Semáforo en rojo. El móvil suena. Número desconocido.

-¿Quién es? -pregunta D.

-¿Hablo con el señor D.? -responde una voz cálida, que sentía cercana pero no la reconocía totalmente.

-Sí, soy yo. ¿Quién llama?

-Buenas tardes hijo, soy el padre Jorge.

-Perdón, se ha debido de equivocar. No conozco a ningún padre Jorge.

-Bueno, el Papa Francisco... -D., el muchacho locuaz, se queda completamente mudo.

-...

-¿Sigue ahí? -indaga Jorge Bergoglio, nombre de pila del sucesor de Benedicto XVI.

-...

-Hijo, serénate. He leído tu carta varias veces. No he podido más que emocionarme y sentir un dolor inmenso al leer tu relato. Quiero pedirte perdón en nombre de toda la Iglesia de Cristo... -Bergoglio estaba consternado, ya sólo la denuncia de D. bastaba para eso, pero además lo que se apuntaba en la carta era que Los romanes era un grupo organizado. No le había tocado enfrentarse a esto antes...

Esta conversación fue desvelada por el escritor y periodista Jesús Bastante. Un scoop que ha removido los cimientos de la Iglesia española. La primera fase de un escándalo que a partir de allí ha ido arrinconando a los acusados. Y a D., que está parapetado en sus investigaciones y libros, entre sus alumnos y sus tareas que no ha abandonado. Nos confirman su identidad -que no revelamos para protegerle-, dónde está refugiado, su oficina... Hablamos también con él: "Sólo quiero que se sepa la verdad. Creo en la Justicia. Sé que me están buscando, que están en la casa de mis padres, en mi lugar de trabajo...", nos ha dicho a través de uno de sus amigos más cercanos. "Estoy muy tranquilo. Gracias por interesarse por mí".

Cuando escribió su carta, D. sólo pensó en las otras víctimas. Incluso su actuar dejó descolocado a los líderes de otro grupo, al Opus Dei, del que forma parte y es supernumerario [laicos que no viven el celibato apostólico]. "Él ha actuado individualmente, respetamos y aplaudimos su valentía, pero no hemos tenido nada que ver", dicen desde la organización fundada por José María Escrivá de Balaguer. Lo aclaran, pues se ha hablado de una guerra civil en el clero por el control de la diócesis de Granada. Lo cierto es que es una denuncia individual, de D. contra los que considera sus abusadores... Relata así los abusos que sufrió...

Película pornográfica

"El motivo de esta carta es narrar un acontecimiento de mi vida, bastante trágico, que me ha causado gran daño y al menos a otras cuatro personas que han debido pasar por el mismo tormento que yo...". La cantidad de menores abusados no se conoce aún. Las estimaciones van de los chicos que cita D., a decenas. Por lo pronto,van dos denuncias hechas en sede judicial. En la misiva al Papa se dan los nombres de los lobos con piel de cordero eclesial: Román Martínez Velázquez de Castro, Francisco Javier Campos Martínez, Manuel Morales Morales... Entre los acusados "hay dos parejas de hermanos". Una de ellas es la de Sergio y Manuel Quintana Muñoz. Sólo Sergio está imputado... ¿Qué le hizo Román a D., según el escrito? "Jamás tuve cama propia en la casa parroquial, tenía que dormir en su cama a diario... Para cambiarse de ropa, no podías esconderte o taparte, pues no estabas siendo natural y estabas ocultando tu cuerpo, que es natural y un regalo de Dios... Las prácticas sexuales más frecuentes iban desde masajes a masturbaciones y besos en la boca... Sentí que me volvía loco... No comprendí jamás el porqué había que poner una película pornográfica homosexual en la habitación y verla [junto a Román]... Me consta que también cometieron abusos con un amigo mío, pero se marchó al ver lo que sucedía allí". Este amigo es M. que añade, en su testimonio de denuncia, aún más crudeza... "Sentía sus erecciones rozarme y me decían que no tuviera miedo".

La denuncia no sólo fue tomada en serio por el Santo Padre. El propio fiscal superior de Andalucía, José María García Calderón, la tramitó sin demora. Por el contrario, la actitud del obispo de Granada fue, por decirlo con sutileza, laxa. Desde la llamada de Bergoglio a D. hasta que suspendieron a divinis a los tres sacerdotes, el 15 de octubre de 2014, pasaron 66 días. Tiempo suficiente para que pudieran borrar todas las pruebas y planificar una estratagema. Esta actitud ha hecho que distintas voces pidan la dimisión del arzobispo Martínez, a quien D. acudió por petición de Francisco I. "Mañana ve al obispo", le indicó el Papa. "Le escribí al obispo para que empezara el trabajo, para que hiciera la investigación y fuese adelante", explica Francisco. Pero D. sintió indiferencia por parte del prelado granadino. Hasta que decidió ir a la justicia terrenal.

No habrá paz para los malvados

Por eso, la petición de perdón, postrado, el pasado domingo, de Martínez por varios minutos junto a otros sacerdotes sobre el suelo de la catedral de Granada, de poco le podría servir... Él ya sabía que las detenciones de Román y sus romanes era cuestión de horas. El lunes fueron enviados al calabozo Martínez Velázquez de Castro, Campos Martínez, de 44 años, Manuel Morales Morales, 42, y Sergio Quintana... El escándalo se hizo mundial. Desde EEUU a Roma ya se habla del clan. Al día siguiente, en pleno Parlamento Europeo, el Papa fue lapidario: "No se puede esconder la verdad".

M. también se atrevió a acusarlos judicialmente. "Me veo con fuerzas... tras años de silencio, miedo y vergüenza". Y un tercer testimonio salió a la luz también. Uno que demuestra que la actividad de Román no comenzó ahora. El relato de G. Tenía 15 años y Román, 33, "la edad de Cristo", como bromeaba él. Eran inicios de 1986, hace 28 años. "Román intentó tocarme cuando salí de la ducha...". Dice más: "Me abre la puerta y veo, por detrás, en el pasillo cuatro diáconos, o lo que fueran, completamente desnudos".

Agotadas, al límite, las 72 horas de detención preventiva, el juezimputó a los cuatro acusados por delitos "contra la libertad e indemnidad sexual". Tres están en libertad con cargos desde el miércoles noche. Don Román consiguió no ingresar en prisión pagando inmediatamente una fianza de 10.000 euros.

Ha sido fundamental la actuación de Javier Muriel, abogado penalista de Marbella, nada barato, quien pleiteó también en el escandaloso caso Malaya, que anticipó a este suplemento que sus clientes iban a ser liberados, cuando se preveía que Román iba a ir a prisión sin fianza. El sacerdote, a través de su letrado, se defiende: "Somos inocentes. Rechazamos todos los cargos y sólo queremos que la verdad se sepa. Llegaremos hasta el final". Los romanes -a quienes también, erróneamente, llaman Los romanones- están escondidos en la provincia de Granada, en pueblos del interior. Sólo tienen la obligación de fichar el próximo 7 de diciembre, 24 horas antes de la celebración de la Inmaculada Concepción.

Cibersexo

Las investigaciones policiales van en pos del rastro informático de Los romanes. Los discos duros de sus ordenadores están vacíos.Han desaparecido gran parte de sus imágenes. Y se sabe que eran muy activos en las redes... "En la sexualidad se manifiesta nuestro ser más íntimo, con todas sus riquezas y miserias. Como expresión de nosotros mismos, la sexualidad puede ser maravillosa o tremendamente denigrante... La satisfacción que da una sexualidad integrada y armónica no tiene precio, pero hacen falta personas que quieran buscarla", escribió el miembro del tribunal eclesiástico e imputado, Francisco Campos. Su texto lo tituló: Cibersexo.

M., que no ha dejado Granada, es señalado con el dedo, como si él fuera culpable por haber contado su verdad, sus abusos... Mientras, D. vive un retiro espiritual. Pasará un rato con sus amigos, los que han compartido escapadas a festivales y fiestas, con quienes ha reído y llorado. Lo han acompañado y apoyado tras conocer lo que le pasó. Especialmente ése que ha conducido en coche, dirección norte, más de siete horas para ir a su encuentro, cual hermano. Que en su retorno a su ciudad, que hará en silencio, con los suyos, responderá a sus preguntas. El autor de la carta que conmovió al Papa, el futuro doctor, ya no tiene nada que callar.

LA CARTA QUE CONMOVIÓ AL PAPA FRANCISCO

Querido Santo Padre:

Soy D... tengo 24 años y soy miembro supernumerario del Opus Dei...

El motivo de esta carta es narrar un acontecimiento de mi vida, bastante trágico, que me ha causado gran daño y a, al menos, otras cuatro personas que han debido pasar por el mismo tormento que yo... Son nueve sacerdotes [involucrados, entre ellos...] Román Martínez Velázquez de Castro, Francisco Javier Campos Martínez, Manuel Morales Morales, Sergio Quintana Muñoz...

Hasta los 16 años... mantuve un compromiso estable con la parroquia... pero de ir solo a misa, también empecé a visitar con frecuencia la casa parroquial. Allí pasaba fines de semana completos: estudiaba, estaba con ellos...

Esto me supuso constantes discusiones con mis padres, que no entendían por qué pasaba tanto tiempo en la parroquia... Mi relación, confianza y cercanía con Román... Me convenció de que debía participar mucho más de la vida entre ellos e ir dejando poco a poco a la familia... Siguiendo sus consejos y su manipulación efectiva, dejé la casa de mis padres con 17 años y me fui a vivir a la casa parroquial.

Dejé mi familia por completo para trasladarme a vivir a la parroquia dando de lado la relación con mis padres...

La gran farsa que este hombre tiene montada... Jamás tuve cama propia en la casa parroquial, tenía que dormir en su cama a diario... Para cambiarse de ropa, no podías esconderte o taparte, pues no estabas siendo natural y estabas ocultando tu cuerpo que es natural y un regalo de Dios... [Decían] "Si no lo haces nos estás juzgando y es porque estás repleto de trabas mentales que te impiden ser natural"...

Las prácticas sexuales más frecuentes iban desde masajes a masturbaciones, también besos en la boca...

Sentí que me volvía loco. No entendía nada. No comprendí jamás por qué había que poner una película pornográfica homosexual en la habitación y verla [junto a Román]... Al resto de sacerdotes no los vi participar, pero sé que estaban informados de lo que se hacía en la habitación de este hombre...

Durante aquel tiempo sentí que me volvía loco: siempre me habían gustado las mujeres y me encontré que estaba viviendo una sexualidad entre hombres que además eran sacerdotes, que se supone que debían vivir bajo los principios de la castidad y el celibato apostólico...

Hoy soy profesor [detalla dónde y sus lugares de trabajo], pero por culpa de este sacerdote he desarrollado un trastorno de ansiedad generalizado...

Al terminar la selectividad en el año 2008 dejé la parroquia y la relación con Román...

Me consta que también cometieron abusos con un amigo mío, pero se marchó al ver lo que sucedía allí [es M., el segundo acusador y testigo en el caso]. Vio la luz y pudo escapar de todo eso...

Querido Santo Padre, este tema es de una gravedad considerable. Desde que me fui con 18 años y hasta ahora que tengo 24, jamás pensé que informaría de esto a nadie, pero me preocupa que estas prácticas se estén haciendo también con una amiga mía...

Sé que esta carta puede ser motivo de escándalo.

No busco nada para mí, pero sí me preocupa que estos señores puedan estar arruinando la vida de otros...

Mil veces he deseado contarlo todo a mis padres... pero no lo he contado a nadie. He llevado este asunto con absoluta prudencia para no desgastar a la Iglesia y a tantos ministros que hacen tanto bien a las almas...

Entiendo que es inaceptable que estas personas puedan estar haciendo daño a niños y niñas...

Le ruego que no permanezca impasible ante esto...

Jamás he querido llevarlo a los tribunales, pero...

Autor: Martín Mucha

Daniel -nombre ficticio- ha querido cerrar el peor capítulo de su vida revelando los presuntos abusos y agresiones sexuales a las que fue sometido en los años más duros de su adolescencia. Conoció el infierno mientras 'los Romanones', el clan de sacerdotes y laicos, le vendían el cielo. Daniel ha tardado en denunciar, pero ha tenido la suficiente entereza moral y psicológica para hacerlo. El caso ha mantenido en vilo a los medios de comunicación en estas dos últimas semanas, ahora queda por ver cómo evoluciona la instrucción del 'caso Romanones'. Las claves son estas.

Clave 1: Monaguillos a los 7 años

Daniel y el segundo denunciante de los presuntos abusos sexuales entraron como monaguillos en la parroquia de san Juan María de Vianney del Zaidín con tan solo siete años. El padre Román, líder del grupo, les invitó a echarle una mano en misa. Ninguno de los dos se despegó de la parroquia, mes a mes, año tras año, los dos denunciantes iban familiarizándose más con el grupo de religiosos y laicos liderados por Román. En principio ejercían solo de monaguillos, después se quedaban a hacer los deberes, más tarde iban sumando su participación en otras actividades de la parroquia y así fueron creciendo. Nadie de sus familias podía sospechar absolutamente nada porque todas esas actividades y toda la ayuda en la iglesia no presentaba ningún elemento negativo del cual la familia de Daniel o la del otro denunciante pudieran dudar. ¿Por qué quebrantar esa confianza ganada con el paso de los años tras la llegada de la adolescencia?

Clave 2: El calvario

La carta escrita al Papa y el relato efectuado a la Policía Nacional por Daniel ubica los abusos en plena adolescencia. Lo peor entre los 14 y 17 años, aunque antes, a los trece años también denuncia tocamientos. Los escenarios son variados, pero en todos aparece el padre Román y en la mayoría los otros cuatro imputados -los sacerdotes Francisco C.M., Manuel M.M.-, así como el profesor de religión Sergio Q. Hay escenas descritas donde se practican masturbaciones en el salón de una vivienda y en las que presuntamente está Daniel, así como los otros imputados en el caso. El problema alcanzó su cenit cuando el líder de 'los Romanones', según consta en el auto del juez, le asegura a Daniel que tiene sobradas condiciones para convertirse en sacerdote y lo invita a participar más en la vida comunitaria de este clan, lo cual incluye dormir en la casa de los curas. En dos ocasiones, según consta en el auto, entre los años 2006 y 2007 el padre Román, tras un masaje previo, intentó agredirle sexualmente. Recibió un aviso de que «si no vivía la sexualidad con claridad de miras, tendría que dejar el grupo». Daniel le dio esquinazo al grupo. Puso tierra de por medio a su calvario. El otro denunciante habla de abuso: masajes, rozamientos, tocamientos en el periodo comprendido entre 1997 y 2004. Abandonó el barco antes que Daniel.

Clave 3: Un clan con elevado nivel de vida y muchas propiedades

Un sacerdote tiene un salario que no supera los mil euros netos. Cada trienio se premia con un plus de quince euros y solo aquellos que ocupan cargos de confianza, como los vicarios, reciben otro plus de 450 euros. No son profesiones para andar con demasiados lujos. Sin embargo, este grupo de religiosos gozaba de un buen número de propiedades. De hecho, los tres sacerdotes detenidos el miércoles figuran como copropietarios de varios inmuebles; entre ellos, el chalé que registró la Policía Judicial en la urbanización Los Pinillos de Pinos Genil. Titularidad que además comparten con otros sacerdotes aludidos también en el relato del joven dirigido al Papa. En el Registro de la Propiedad figuran los nombres de los tres señalados directamente por el testigo, aunque el nombre de Román V. es el que más se repite, al tener participación en 18 bienes inscritos. La mitad de esas propiedades están ubicadas en la zona Norte de la provincia, de donde proviene el sacerdote y donde su familia tenía una posición acomodada. Por su parte, Román es propietario al 100% de tres terrenos rústicos en Baza y Caniles, escriturados entre 1985 y principios del presente siglo. Aparentemente, este 50% del patrimonio de Román poco tiene que ver con 'los Romanones'. Pero queda la otra mitad. El líder del grupo posee un piso en Granada capital de 112 metros cuadrados. Según la inscripción que se hizo en el Registro a finales del año 2000, Román M.V. adquirió la octava parte de esta casa, participación que amplió dos años después. Entre el resto de copropietarios, en proporciones similares, también figuran los otros dos sacerdotes ahora imputados y otros cuatro titulares más, todos relacionados con el mismo círculo. Estos mismos propietarios, más otro sacerdote -ocho en total-, son los dueños de un dúplex de 144 metros cuadrados en Salobreña, cerca del paseo marítimo, también señalado por el denunciante. El líder del clan, además, es el único dueño de otro apartamento en este municipio turístico de la Costa.

Toda esta lista de propiedades es anterior a la herencia que los tres sacerdotes reciben de doña María, la farmacéutica de Órgiva. Dejó como donación su céntrica casa en el municipio a curas relacionados con el pueblo. Entre ellos están Román V. y Francisco C.M., también imputado. Son titulares al 33% de tres bienes, que en realidad son particiones del mismo inmueble: un piso de 128 metros cuadrados y dos locales. Tampoco debe pasar desapercibido cómo los cuatro imputados recurren a un despacho de abogados de Puerto Banús en Marbella (Málaga). Y cuando a Román le comunican que puede eludir la cárcel, abona sobre la marcha los 10.000 euros de la fianza. El juez en su auto se refiere a las «múltiples propiedades y alto nivel de vida» del grupo.

Clave 4: ¿Por qué tarda tanto en denunciar?

Revelar un problema tan íntimo no es fácil. «Las víctimas de violencia de género tardan años en salir a denunciar el calvario que pasan», señala una psicóloga que prefiere omitir su nombre. «Los abusos, las agresiones y las violaciones son peores. La mayoría no se denuncian por vergüenza». Allegados de Daniel han comentado a este periódico que lo ha «hecho cuando psicológicamente se ha visto fuerte», cuando ha sentido «aire fresco en el seno de la Iglesia gracias a la llegada del nuevo Papa» y cuando su vida ha dado un giro importante después de concluir sus estudios universitarios y comenzar a trabajar. «Se han unido muchos condicionantes que han coincidido en un punto que ha permitido a este joven afrontar la situación con valentía y dar un paso adelante», señala un conocido del joven. Daniel también se refirió en la carta dirigida al Papa que lo hacía por temor a que los abusos pudieran estar cometiéndose en estos momentos a otros menores. La otra parte, la de los acusados, no se ha pronunciado públicamente pero entre sus círculos se habla de complot preparado contra este grupo. Los hechos denunciados por Daniel ocurren entre 2004 y 2007, aunque en la carta los retrasa uno o dos años. El otro denunciante los sitúa entre 1997 y 2004. Los dos tardan siete y diez años respectivamente en denunciar.

Clave 5: ¿Por qué ante la Iglesia y no ante la Policía?

Daniel manda una carta al Papa y el 10 de agosto recibe la llama del pontífice, quien le invita a denunciar los hechos e informar de ello al arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez. No logra hablar con monseñor hasta el día 30 de agosto, pese a su insistencia. Y una vez establecido el contacto, según personas cercanas a Daniel, él cree que el arzobispo va a ir de la mano de la Policía en este caso. Y es cuando ve que la Iglesia granadina tarda en moverse y adoptar medidas, cuando decide acudir a fiscalía, que inicia la investigación el 14 de octubre. Un día después, el arzobispo suspende 'a divinis' a tres sacerdotes. Daniel se muestra molesto con el arzobispado porque ha levantado la liebre y entiende que este hecho entorpecerá la labor policial. Los acusados estaban ya avisados.

Clave 6: Obstáculos

La Policía inicia la investigación dos semanas después de que los curas hubieran sido separados el día 15 de octubre y de que conocieran el tema. Se dan los pasos propios de cualquier investigación: toma de declaraciones a presuntas víctimas citadas por Daniel en su denuncia y del entorno de los diez sacerdotes y dos laicos acusados, se hacen seguimientos... aparentemente no se encuentra nada importante, de peso. La principal prueba es el testimonio de Daniel, lo habitual en casos de abusos como el presente, en los que ha pasado mucho tiempo. Incluso el día de la detención de los cuatro imputados, todos estaban en la misma vivienda, daba la impresión, según fuentes consultadas, de que estaban esperando a ser detenidos.

Clave 7: El robo

El 28 de octubre se produce el robo de un ordenador, una tablet y una bolsa con monedas de la casa que tenían estos curas en Pinos Genil, casi dos semanas después de ser suspendidos y días antes de que comenzara la rueda de declaraciones ante la Policía. La Guardia Civil le quita plomo a ese robo, porque días antes se produjeron otros en viviendas de la misma urbanización.

Clave 8: Las pruebas

La principal prueba es el testimonio de Daniel al cual el Papa y el arzobispo le han otorgado «verosimilitud». En este tipo de casos, después de tanto tiempo, suele ser ese relato lo más importante. Desde Prodeni dicen que no incurrir en contradicciones es fundamental. Las fuentes consultadas por IDEAL hablan de un relato contundente y firme. Pero el juez, en el auto dictado, avisa de que en la declaración de Daniel hay «contradicciones» y recrimina la «tardanza» de presentar la denuncia.

Clave 9: Los cargos

El juez, Antonio Moreno, y el fiscal, Francisco Hernández, el primero a petición del segundo decretó prisión eludible con fianza al principal implicado, al sacerdote Román M.V. Los cargos son de indicios de delitos de abuso y agresión sexual continuados con prevalimiento (posición de superioridad sobre la víctima), además de «intimidación con suficiente intensidad y relevancia». Con el agravante de ser conductas de carácter «degradante y vejatorio». La condena superaría los diez años. Él como los otros tres imputados han declarado su inocencia.

Clave 10: La prescripción

La clave se presenta ahora en el desarrollo de la instrucción. Si solo se acusa finalmente de abusos, sin agravantes, al líder del clan, así como a los otros tres la causa quedaría prescrita y se archivaría. Solo si se contempla finalmente la agresión sexual o el abuso con acceso carnal, la causa seguiría el camino de juicio en la Audiencia, donde empezó con la denuncia en Fiscalía del TSJA.

Autor del texto: José Ramón Villalba

Comentarios   

0 #1 El arzobispo de Granada puso sobre aviso a los presuntos pederastas, dándoles tiempo a destruir pruebasMaca2 02-12-2014 17:57
La víctima pidió a monseñor Martínez discreción, pero él respondió: "Esto está en manos de la Virgen"

Quizá no fue tan perfecta toda la actuación del Papa Francisco sobre los presuntos abusos sexuales en la archidiócesis de Granada. El pontífice podría haber cometido un error cuando recomendó a la víctima: “Ve mañana a ver al arzobispo”. Porque según revela Interviú, la participación de Francisco Javier Martínez, prelado de Granada, puso sobre aviso a los implicados, provocando una destrucción de posibles pruebas que aún hoy la Policía está lamentando.

Al día siguiente de hablar con el Papa, la víctima, que se presenta como Daniel, llamó al palacio arzobispal y habló con la secretaria de monseñor Martínez. Ésta le dijo que estaba de vacaciones y que sólo se podía hablar con él si era muy urgente. Daniel aseguro que sí lo era, hasta el punto de que el Papa estaba implicado, pero siguió recibiendo la negativa.

13 llamadas
Daniel se hizo con el móvil personal del arzobispo y al decimotercer intento consiguió que éste descolgara, el 30 de agosto, 20 días después de hablar con el Papa. Entonces el arzobispo le dijo que ya estaba al tanto del problema y concertaron una reunión en la que el prelado le pidió perdón y le aseguró que iba a abrir un procedimiento interno.

15 preguntas bastaron
El 9 de octubre, dos jueces eclesiásticos de Valencia nombrados por el Vaticano interrogaron a Daniel. Llevaban un test de 50 preguntas durísimas para descubrir si la víctima mentía, pero no necesitaron pasar de la pregunta número 15. Los resultados se remitieron a la Santa Sede y al arzobispo de Granada.

“En manos de la Virgen”
Cinco días después, el 14 de octubre, el joven acudía ya a la justicia humana, en la fiscalía del TSJ de Andalucía y Daniel pidió al arzobispo que retrasara las medidas disciplinares contra los acusados para no avisarles y que entorpecieran la investigación policial. “Este asunto no es tuyo ni mío, está en manos de la Virgen”, respondió Martínez, que al día siguiente suspendía a divinis a tres de los miembros del clan de los Romanones. El obispo asegura que la petición de discreción le llegó dos días después de tomar medidas y que él cumplió con los protocolos marcados por el Vaticano.


“Hemos perdido tres meses”
A finales de octubre es cuando la fiscalía abre diligencias, pero ya había poco donde rascar. “Esto se conoce desde agosto, hemos perdido tres meses cruciales”, lamentan fuentes policiales a Interviú. De hecho, la Policía registró la casa de Pinos de Genil (Granada), donde presuntamente tuvieron lugar muchos de los abusos, el 24 de noviembre. Entonces se incautaron de ordenadores, sábanas y libretas, pero los investigadores tienen “pocas esperanzas” de encontrar algo.

Asalto al chalet
“Si había pruebas, los curas han tenido tiempo para deshacerse de ellas desde que el arzobispo los suspendió”, aseguran las mismas fuentes. Más aún después de que, a principios de noviembre, dos semanas de saber por el arzobispo que estaban siendo investigados por abusos sexuales, los curas acudieron a la Guardia Civil para denunciar que su chalet había sido allanado y alguien había robado un ordenador y varios enseres.

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