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Paremos la presa de Belo Monte

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Está prevista la construcción de una serie de enormes presas como elemento central del Programa de Aceleración del Crecimiento del Gobierno brasileño, que pretende estimular el crecimiento económico del país mediante la construcción de una enorme infraestructura de carreteras y presas, principalmente en la región del Amazonas.

El tamaño de estos proyectos amenaza con dañar o destruir amplias superficies de tierra, de las que dependen para su supervivencia numerosos pueblos indígenas, incluidos varios grupos de indígenas no contactados extremadamente vulnerables.

La presa de Belo Monte es un claro ejemplo.

El Gobierno brasileño prevé la construcción de la gran presa de Belo Monte en el río Xingú de la Amazonia

La presa, que sería la tercera más grande del mundo, anegaría una extensa área de tierra, desecaría partes del río Xingú, destruiría la selva y reduciría las reservas de peces imprescindibles para la supervivencia de distintos pueblos indígenas de la zona, como los kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis y parakanãs.

Además, la presa destruiría los medios de vida de miles de indígenas que dependen de la selva y del río para obtener agua y alimentos.

La afluencia de inmigrantes a la zona durante la construcción de la presa amenaza con introducir violencia en la zona y contagiar enfermedades a estos indígenas, de forma que se ponga en riesgo sus vidas.


- Para paralizar la obra

El departamento de asuntos indígenas del Gobierno Brasileño, la FUNAI, ha afirmado que podría haber algunos indígenas no contactados en las cercanías de la presa. Para estos indígenas el riesgo sería mayor, pues tienen muy poca resistencia frente a enfermedades del exterior que podrían ser mortales para ellos.

Los indígenas kayapós y otros pueblos indígenas de la zona llevan protestando contra la presa desde que su construcción se propuso inicialmente en los años ochenta.

En una carta dirigida al presidente Lula da Silva, los kayapós declaran lo siguiente: “No queremos que esta presa destruya los ecosistemas y la biodiversidad que nosotros hemos cuidado durante milenios, y que aún podemos preservar”.

Los indígenas afirman que se opondrán a la presa por todos los medios y que, si la construcción prosigue, el río Xingú se convertirá en un río de sangre.

La Oficina del Fiscal General, junto con numerosas organizaciones locales e internacionales, ha pedido que se suspenda la licencia, alegando que los estudios de impacto medioambiental estaban incompletos y que los indígenas y demás personas que se verán afectadas no han sido debidamente consultadas.

Si la construcción de esta presa sigue adelante miles de personas perderán sus hogares, su sustento de vida y sus vidas. Los pueblos indígenas necesitan sus tierras para sobrevivir y, al haberlas habitado durante siglos, guardan un profundo vínculo espiritual con ellas.

Ninguna suma monetaria o medida de compensación podrá reemplazar sus tierras ancestrales.

Fuente: Survival

Escribe una carta por los pueblos afectados por la presa de Belo Monte

Datos clave del proyecto Belo Monte y los afectados

¿Qué municipios estarán en la zona de influencia de la hidroeléctrica?

Altamira, Anapu, Novo Brasil, Gurupá, Medicilândia, Pacajá, Placas, Porto do Moz, Senador José Porfirio, Uruará y Vitória do Xingu son los municipios definidos por Eletronorte como dentro del área de cobertura de Belo Monte.

Estos municipios representan una superficie total de más de 25 millones de hectáreas, aproximadamente el 20% del estado de Pará, cerca del 70% de esta superficie tiene unidades de manejo especial: áreas protegidas, tierras indígenas o áreas militares. Algo más de 300.000 personas viven en la región, que tiene como elementos integradores la carretera Transamazónica y el río Xingú. Altamira es el centro urbano más grande, con más de 70.000 habitantes.

¿Cuál sería el área inundada por el Monte Belo?

Según los últimos ajustes al proyecto hidroeléctrico, los desarrolladores estiman que la planta podría causar la inundación de unos 640 km2 (una superficie mayor que la ciudad de Curitiba, con sus 435 km2). Según la Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto, una superficie de 486,54 hectáreas de Altamira, en el área urbana será inundada y / o evacuados por razones de seguridad. Este área abarca 12 distritos diferentes (el 50% de todos los distritos de Altamira).

En las zonas rurales, se incluyen más de 10 localidades, ubicadas principalmente junto a la Transamazónica, a partir de la colonización oficial del año 1970. Hay 18 escuelas primarias y secundarias, 4 centros de salud, iglesias, 22 cementerios, centros comunitarios, oficinas de asociaciones rurales, talleres, establecimientos agrícolas y de la actividad extractiva (arroz, harina, café, açaí, cupuaçu, madera), varias tiendas y servicios de ocio y turismo. 

Se inundarán total o parcialmente varios miles de granjas en los municipios de Altamira, Nuevo Brasil y Vitória do Xingu, un total de más de 100 000 hectáreas, en su mayoría bajo la jurisdicción del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA). Aproximadamente el 40% de estas propiedades dependen de la financiación bancaria. 

¿Cuántas personas se verían afectadas por la represa?

Además de los más de 300.000 habitantes en los municipios afectados directamente, de las 14.000 mil personas que viven en el río Iriri, Riozinnho do Anfrísio, Verde para Sempre y Médio Xingu, y de las 21 comunidades de cimarrones en la región, todavía no se sabe el número exacto de pescadores, pequeños agricultores, mineros y otros que se verían afectados por la planta.

De acuerdo con el diseño inicial de la obra, cerca de 20 mil personas serán desplazadas de sus tierras y hogares, pero el número podría llegar a 40.000 personas, según los expertos que supervisan el proyecto. 

¿Cuántas tierras indígenas se verían afectados por Belo Monte?

La cuenca del Xingu está habitada por 24 grupos étnicos que ocupan 30 Tierras Indígenas (TI), 12 en el estado de Mato Grosso y 18 en el de Pará.  Todas estos pueblos se verían afectados directa o indirectamente en la medida en que el Xingu y su fauna y flora, así como sus alrededores, sean afectados y alterados por la represa. En la zona de influencia directa de la represa, tres TI se verían directamente afectadas: la TI Paquiçamba de los  indígenas Juruna,y el área de los Arara da Volta Grande, que se encuentran en el tramo de 100 kilómetros del río que verán reducido drásticamente su flujo.

Por otro lado, las TIs Trincheira Bacajá, Koatinemo, Arara, Kararaô, Cachoeira Seca, Arawete y Apyterewa, Xipaya y Kuruaya sufrirán impactos como la falta de pesca, la deforestación, la presión migratoria de los no indígenas, presión sobre la tierra, epidemias como el dengue y la malaria, entre otros.

Fuente: OtrAmerica

Las imágenes

Carta del Cacique Mutua a los pueblos del mundo desde el río Xingú

El complejo hidroeléctrico de Belo Monte es una herida en la tierra y en el alma de los pueblos originarios que viven a las riberas del río Xingú, en la Amazonía brasileira. El cacique Mutua ha hablado y quiere que su voz sea escuchada por otros pueblos ya que el gobierno 'blanco' de Brasil no oye. (Traducido al español por José Quintero Weir)

El Sol me despertó danzando en mi rostro. Por la mañana, atravesó el pasto y jugó con mis ojos soñolientos. El hermano Viento, mensajero del Gran Espíritu, sopló mi nombre, estremeciendo las hojas de las plantas allá afuera.

Yo soy Mutua, cacique de la aldea de los Xavantes. En nuestra lengua, Xingú quiere decir agua buena, agua limpia. Es el nombre de nuestro río sagrado. Como guiso de la serpiente, el Viento anunció peligro. Mi corazón se puso como jaca madura, la garganta pedía saliva. Entonces, escuché: El Gran Espíritu de la selva está bravo. Xingú, baña toda la selva con el agua de la vida. Él traerá alegría y sonrisas al rostro de los curumis de la aldea. Xingú trae alimento para nuestra tribu. Pero hoy nuestro pueblo está triste. Xingú ha recibido una sentencia de muerte. Los caciques de los hombres blancos van a matar nuestro río.

El lamento del Viento dice que luego vendrá un gran horno a nuestra tierra. Su nombre es: Belo Monte. En el poblado de Altamira, van a construir el embalse. Van a sacar una montaña de tierra, mucho más grande que el que hace tiempo hicieron, en el Canal de Panamá. Mientras inundan la selva por un lado, retienen el agua por el otro. Xingú va a correr más despacio. La selva se secará en consecuencia. Los animales morirán. Disminuirá el desove de los peces. Y si alguna vida queda, será triste como el indio.

Como una gran serpiente plateada, Xingú se desliza por el Pará y el Mato Grosso, refrescando toda la selva. Xingú va lejos a desembocar en el río Amazonas para alimentar a otros lejanos pueblos. Si el río muere, la gente también morirá, los animales, la selva, la siembra, los peces, todo morirá. Esto aprendí de mi padre, el gran cacique Aritana, quien me enseñó cómo ensartar al pez en el agua usando la flecha, para servir como nuestro alimento. Si Xingú muere, el curumí del futuro dormirá para siempre en el pasado, llevándose al fondo de aguas de sangre, el canto de la sabiduría de nuestro pueblo. Hoy por la mañana el Viento me llevó a la selva. El Espíritu del Viento está apurado, tiene que recorrer el mundo, soplar el saber del alma de la Naturaleza en los oídos de todos los shamanes. Pero el hombre blanco está sordo y, hace mucho tiempo, no escucha al Viento.

He hablado con la selva, con el Viento, con el Cielo y con Xingú. Entiendo la lengua del guacamayo, de la onza, del mono, del oso hormiguero, de la danta y el cachicamo. El Sol, la Luna y la Tierra son sagrados para nosotros.

Cuando un indio nace, él se hace parte de la Madre Naturaleza. Nuestros antepasados, muchos de ellos desaparecidos por la mano del hombre blanco, son sagrados para mi pueblo.

Es verdad que, después que llegó el hombre blanco, el hombre rojo nunca más fue el mismo. Él trajo consigo el espíritu de la enfermedad, la gripe que mató a nuestro pueblo, y el espíritu de la ganancia que robó nuestros árboles y mató nuestros animales. En el pasado, fuimos millones. Hoy, somos solamente cinco mil indios en las riberas del Xingú, no sé por cuánto tiempo. En la siembra, aún conseguimos cultivar la mandioca que es nuestro principal alimento junto con la pesca. Con la mandioca la gente hace el beiju. Cuenta la historia que, la Mandioca nació del blanco cuerpo enterrado de una linda indiecita que creció por las lágrimas derramadas en la tierra que la guardaba a causa de la nostalgia por su país.

El Sol me despertó bailando en mi rostro, el Viento trajo el clamor del río que está bravo. Soy guerrero, a nada temo.

Caminaré sobre caimanes, enfrentaré el abrazo de muerte de la boa y las terribles garras de la suçuarana. Si quisieran atraparme, por encima de todas las cosas volaré. Los espíritus tienen sentimientos y no les agrada esperar.

Desde pequeño aprendí a hablar con el Gran Espíritu de la selva.

Fue un día de lluvia, cuando corría solito dentro de la arboleda, y sentí cosquillas en los pies al pisar las semillas de nueces en el suelo. Mi arco y flecha estaban preparados, mientras yo mismo era cazado por las sombras de los seres mágicos de la selva. El espíritu del Gavilán Real aparece ahora rasgando con sus grandes alas el cielo.

Con un agudo grito preguntó: ¿Quién fue el primero en herir el cuerpo de Xingú? Mi corazón, pequeño, apretado como la pulpa, no tenía el valor para responder que fue el representante del reino de los hombres. El espíritu del Gavilán Real dijo, que si la arteria del Xingúera rota por causa de la represa, la ira del río se esparcirá por toda la tierra como sangre, y su olor será el de la muerte.

El Sol me despertó saltando en mi rostro. El día se abrió y me preguntó por la vida del río. Si matan al Xingú, todos veremos al alimento convertirse en arena movediza.

El ave de cabeza majestuosa me condujo a la reunión de los espíritus sagrados en la selva. Pisando con cuidado las hojas viejas en el suelo, pues, la tierra está enferma, segué la ruta del río Xingú. Recordé entonces que, antes, la gente iba a la ciudad y en el camino yo sólo veía árboles.

Ahora, el maderero y el hacendado exprimen al indio cercano al río con sus cultivos de pasto para ganado y sus plantaciones sumergidas en veneno. La tierra está estropeada. Luego de matar nuestra selva, nuestros animales, ensuciar nuestros ríos y derribar nuestros árboles, quieren matar al Xingú.

El Sol me despertó saltando en mi rostro. Por el camino del río, atravesé la Gran Arboleda, y una ceiba roja se deslizaba por su mancha. ¿Quién arrancó la piel de nuestra madre? Gimió la anciana con un profundo sentimiento de dolor.

Las palabras faltaron en mi boca. No tenía cómo explicar el mal que trajeron a la tierra. Lleva nuestra voz a las cuatro esquinas del mundo, clamó. El Viento, ligero soplará, hasta las conchas de los oídos amigos. Ventiló, por último, usando la lengua antigua; mientras, las hojas se batían en las alturas.

Nuestro pueblo intentó gritar contra los negocios de los hombres. Llevamos nuestra gente a hablar con el cacique de los blancos. Nuestros caciques del Xingú, viajaron preocupados y rebeldes a Brasilia. Yo estuve allí, y vi todo lo que sucedió: los caciques caraíbas se esconden. No quieren mirarnos directo a los ojos. Ellos dicen que nos consultaron, pero nadie fue escuchado.

El hombre blanco debe saber que nada crece si no se respeta a la vida, a la naturaleza. Todo lo que suceda aquí volará como el Viento que no tiene fronteras. Un día se convertirá en calor y sufrimiento para otros pueblos distantes del mundo.

El tiempo de la verdad ha llegado, y existe una misión para cada estrella que brilla en las ondas del Río Xingú. Preparada para revelar sus misterios, tanto en el mundo de los hombres, como en la naturaleza.

Yo soy el cacique Mutua y, ¡esta es mi palabra! ¡Esta es mi danza! ¡Este es mi canto! Ser porta-voz de nuestra tradición. Vamos a fortalecernos. Casa de Rezas, vamos a fortalecernos. Espíritu-Animal, vamos a fortalecernos. Maracá, vamos a fortalecernos. Viento, vamos a fortalecernos. Tierra, vamos a fortalecernos. Río Xingú, vamos a fortalecernos! LLeva mi mensaje en tus ondas hacia todo el mundo: la tierra es fuente de toda vida, pero necesita de todos nosotros para dar vida y hacer que todo crezca. Cuando tú puedas ver el reflejo más brillante en las aguas de un río, lago o mar, es porque has logrado ver el mensaje de lamento del río Xingú, clamando por vivir.

Fuente: OtrAmerica

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