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El turismo sexual: El viaje de las bestias

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Este artículo fué escrito en el 2000, pero sigue vigente,,, ¿o no??

Relax, mucho relax. Y placer. Garantizado. “No son como las prostitutas de aquí: te echan protector solar, te lavan el pelo…. Días enteros de disposición completa de su persona. A esos precios, no encuentras en Europa nada igual. No hay que ir a un burdel o bares cutres para poder elegir a una prostituta, ni hay que negociar un acuerdo por adelantado. ¡Ni siquiera te piden el dinero! Depende de ti”. Vamos, como un “romance exótico”. Esta descripción que hace un turista británico de su experiencia en un país asiático y que recoge la investigación de ECPAT-Internacional (Asociación Contra la Prostitución Infantil, la Pornografía Infantil y el Tráfico de Menores con fines sexuales) es denominada por algunos responsables de las agencias de viaje como “una aventura”. El aliño picante de unas vacaciones. Al cabo, un drama. O en el caso de la explotación sexual de la infancia: un crimen contra la humanidad. Sin más tapujos.

EXPLOTACIÓN Y CASTIGO

Es cierto que, históricamente, los viajes y la prostitución han ido tantas veces de la mano que siendo uno de los oficios más viejos del mundo sería una estupidez pensar siquiera en su redescubrimiento ni su reinvención. Pero con un pie en el siglo XXI también es verdad que en nuestras ciudades nadie conduce a sus semejantes arrastrándoles de una argolla en la nariz ni azota al servicio por una sopa fría. Habrá quien apostille que la explotación y el castigo, más que extinguirse se han refinado, y nadie niega que el retorcimiento también se ha instalado en la compra de favores sexuales. Hasta el punto de que los clientes, y vaya por delante que no estamos hablando del pederasta tipo, prefieren niños para sus “hazañas” extranjeras ante la idea errónea de estar practicando sexo seguro al creer que los pequeños tienen menos posibilidades de estar infectados por el sida; incluso llegando a prescindir de preservativos, con amenazas o sobornos.

ECPAT, en su informe, describe que “los hombres de negocios y los turistas del sexo que viajan en grupos de dos o más personas y que fueron entrevistados por nosotros, a menudo, se engañan a sí mismos y se excusan mutuamente respecto a la verdadera edad de las prostitutas con las que estuvieron, mientras que otros bromeaban sobre la edad de las chicas, llamándose entre risas ‘’asalta-cunas’’”.

En una conferencia que sobre el turismo sexual -término acuñado por las ONG en 1980 para denunciar este fenómeno en el sudeste asiático- pronunció en FITUR el director de Turismo de la Comisión Europea, Pedro Ortún, se afirmaba que los procesos judiciales abiertos en la Unión Europea contra ciudadanos que han practicado turismo sexual con menores no supera actualmente la veintena. Es más, añadió, que “la última encuesta del eurobarómetro sobre este asunto reveló que apenas un 4 por ciento de los europeos interrogados reconoció haberse enfrentado (visto u oído) al problema del turismo sexual con menores”

Un muro de silencio

Pero estas cifras nada tienen que ver con las ofrecidas por la Organización Mundial del Turismo durante el I Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de la Infancia, celebrado en Estocolmo, que señalaban, hace ya cuatro años, que de los países occidentales partían al año una media de 3.552.000 turistas sexuales en busca de menores prostituidos, y que esa cantidad representaba un 3 por ciento del total de los que emprendían viaje exclusivamente para mantener relaciones sexuales. Hoy la OMT dice que esa cifra ha crecido.

Metidos en esta ráfaga de números, tampoco podemos dejar a un lado las conclusiones del Primer Seminario sobre Violencia y Explotación Sexual en América Latina y el Caribe, celebrado el año pasado en Brasil, que señalaban como principales países de procedencia de los “apasionados” viajeros que les visitaban a Francia, España, Italia, Alemania y Bélgica. Y, “aún más -como hace hincapié Guillermo Cánovas, presidente de la Asociación Contra la Pornografía Infantil-, en esta reunión se colocó a España en el segundo puesto como destino del tráfico de menores para explotación sexual. Ya el año anterior se abrieron allí once causas judiciales por este delito de comercio de niños hacia nuestro país”. El tráfico de niños para fines sexuales ocupa, por ganancias, el segundo lugar de los negocios ilícitos, tras el tráfico de drogas, superando al de armas, según ECPAT.

LAS AGENCIAS LO NIEGAN

Pero cuando se pregunta en España, nadie sabe nada, las agencias de viajes lo niegan todo y desde la Administración del Estado no hay apenas iniciativa. Y algo, además de lo que se corrobora fuera de nuestras fronteras, debe de conocerse, aunque sólo sea de oídas, a la vista de los informes que se hacen públicos como el que ha sacado a la luz el Hospital Clínico de Barcelona, durante el Congreso de Medicina Tropical y Salud Internacional celebrado en Sitges, en enero, en el que, a partir de mil historias clínicas de viajeros, se constata que “uno de cada cinco mantuvo relaciones sexuales durante el viaje con parejas no habituales, la mayor parte con personas autóctonas del país visitado, y únicamente el 47 por ciento de los hombres y el 60 por ciento de las mujeres usaron preservativo”. Tres turistas que fueron a la India se contagiaron de sida.

Félix Arévalo, director de la Asociación Empresarial de Agencias de Viajes Españolas, representante española en la Federación Universal de Agencias de Viajes (FUAV), aseguró a este periódico desconocer que una sola agencia en nuestro país haya facilitado un “servicio” de compañía a un cliente en un paquete turístico. “Nadie se atrevería”, dijo, en referencia al comercio sexual de menores. Pero cuando le sugerimos que “el ‘’acompañante’’ sea un mayor de edad, por ejemplo en unos de esos viajes organizados para ejecutivos como incentivo por su quehacer en su trabajo”, contestó Arévalo: “¡Ah, pero usted me habla de una aventura! ¡Eso no son niños! Aunque le parezca menos divertido -ataca ante la insistencia de mis preguntas- no hay una sola agencia en España que nosotros conozcamos, y nos conocemos todas, que sea intermediaria en este comercio ilícito. Entretanto, nosotros no podemos hacer nada más que una declaración de principios y mostrar nuestra condena. Nuestros asociados son empresas de solvencia económica y profesional, con prestigio”.

Un millón de víctimas al año

De la misma manera, Jesús Martínez Millán, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Agencias de Viajes, insistió en que “no existe el turismo sexual organizado. Hace veinte años sí que había un turismo ordenado, con el que hicieron buen negocio algunos empresarios, que consistía en vender viajes para abortos en Londres. Pero ahora, se lo digo con total honradez, no hay ninguna programación ni de mayoristas ni minoristas que recoja la prostitución. Además, dentro de esos parámetros también podríamos hablar de España como destino sexual, en donde se ofrece una animada vida nocturna. Pero le repito que en 35 años de profesión no me he encontrado jamás con un sólo caso de demanda de esas características, ni tan siquiera una insinuación. No sé, si alguna agencia golfera entrará al trapo… Los pervertidos se buscan la vida en destinos donde se creen, digo yo, que actúan con total impunidad. Pero detrás de un mostrador no es tan fácil detectar estas intenciones, frente al que, por ejemplo, va a por droga, que los ves con aspecto de colgados y que te piden rutas de vuelta absurdas, con grandes rodeos, para parecer que llegan de destinos inocentes. Incluso es más fácil detectar a dos amigos que van buscando juerga, marcha trepidante y exótica, que a un turista solitario con desviaciones sexuales. Si los reconociéramos intentaríamos erradicarlos. Sabemos que la pederastia es un submundo que existe, pero no se comercializa de forma abierta, más bien es un negocio local”.

UN MILLON DE VICTIMAS MAS AL AÑO

Se lo niegan todo, ¿verdad? Pero estamos cansados de ir en aviones y de escuchar cosas como ‘’¡menuda fiesta nos ha preparado la agencia!’’ -nos explica el portavoz de Unicef en España, José Juan Ortiz-. Lo cierto es que un millón de niños se incorporan cada año a este espantoso negocio. El turismo sexual se mantiene por la demanda de los países ricos. Las mafias locales gestionan estos negocios y se ha comprobado muchas veces la complicidad de ciertas agencias de viajes. Hace dos años, en España, había agencias que ofrecían en sus anuncios viajes a la República Dominicana con ‘’fiestas especiales para jóvenes’’. Pero cuando hablamos de prostitución infantil -continúa Ortiz- hay que saber que no hace falta irse muy lejos para encontrarla, porque en España también hay: si eres cliente asiduo de un burdel y pides niños, acabas teniendo niños. ¿Acaso no hay menores entre los chaperos de la calle Prim, en Madrid? Ves menores en la Casa de Campo, entre las prostitutas extranjeras; a ‘’yonquis’’ menores de edad que se venden al traficante por una dosis”.

“En el caso de los destinos lejanos añade el portavoz de Unicef, la miseria es un acelerador del crecimiento de la prostitución infantil que procura unas ganancias de 5.000 millones de dólares anuales a los intermediarios. Los niños son obligados, incluso con amenazas de sus familias. El crimen organizado se nutre de ellos. Desde España, los destinos preferidos por el turismo sexual son Iberoamérica y la República Dominicana en busca de prostitutos adultos más que de niños, pero muchos no se paran a pensar si tienen 12 ó 18 años”.

Los niños no son una prioridad

“Y mientras crece el número de niños y niñas que pasan a engrosar este comercio repugnante, tenemos que escuchar que combatir el turismo sexual no es una prioridad en las agendas de las autoridades nacionales y comunitarias. Y es que la infancia sigue siendo el pobre de los derechos humanos”.

En la actualidad, Unicef financia distintos programas de educación sexual y de recuperación de menores prostituidos, a través de ONG locales en los países afectados. Lo mismo que Anesvad, que lleva años luchando contra la explotación sexual infantil en el sureste asiático: en Tailandia, con centros de acogida como “Casa Marina” o “Casa Varali”, en los suburbios de Bombay o en Filipinas. Un representante de esta asociación reiteró desde Bilbao que “a pesar de que se han adoptado medidas legislativas sobre abusos sexuales en diferentes países, estas medidas no son suficientes desde el momento en que el turismo sexual sigue existiendo e incluso incrementándose. Solamente la conducta de los turistas sexuales cambiaría si realmente creyeran que existe algún riesgo de ser procesados por tener relaciones con un menor durante sus vacaciones”.

LO MEJOR, NI MIRAR

Lo mejor, ni mirar. “Como el Gobierno de mi país -Camboya- y los de la mayor parte de los países del sureste asiático, que ni se preocupan por luchar contra el turismo sexual”, asevera Somaly Mam, premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 1998. Esta mujer de treinta años fue vendida como esclava en varias ocasiones y obligada a ejercer la prostitución hasta que fue rescatada, en 1991, de los burdeles de Phnom Penh por su marido, francés. Después empezó a ayudar a las mujeres de los prostíbulos de la capital camboyana y fundó la asociación Acción para mujeres en situación precaria. Está amenazada de muerte. “Los países europeos -ha denunciado- deberían actuar para frenar el turismo sexual. En mi país hay muchas mujeres que necesitan ayuda. La tradición de mi país relega a la mujer a no conocer la libertad y a llegar a situaciones en las que considera normal incluso ser violada por sus familiares. La profunda pobreza hace que un puñado de dólares evite toda responsabilidad ante la justicia”.

El panorama que describe Mam es tal que, según ECPAT-Internacional, “se puede llegar a considerar el fenómeno de la prostitución infantil como fuente de divisas extranjeras atraídas por el turismo sexual, no como una violación de los derechos del niño. Las economías deprimidas de países promocionados como destinos importantes del turismo sexual, verdaderos paraísos sexuales para los viajeros de negocios o de vacaciones, ven con buenos ojos las divisas que atrae este turismo”.

El poder del bolsillo

Sin embargo, Marina Diotalleve, de la sede española de Organización Mundial del Turismo me dice que aunque “este tipo de turismo ha ido aumentando, la preocupación transmitida a través de la autorregulación y el establecimiento de códigos de conducta para la industria del turismo -que España aún no ha concluido- así como las campañas de sensibilización -de las que tampoco ha participado España- ha hecho que en países como los escandinavos se exijan productos de calidad y si el destino no es limpio y bueno, los turistas no lo quieren. De esta forma, si además de no ser ético ni moral empieza a afectar al bolsillo de los promotores de estos viajes va a ser más fácil su erradicación”.

Mientras, en España seguimos en la inopia. Como reconoce el representante de ECPAT-España, José Antonio Arrebola, -que estos días prepara el II Congreso Mundial contra la Explotación Sexual de la Infancia, que se celebrará en la ciudad japonesa de Yokohama en septiembre del próximo año- “muchas veces se prefiere, ante una monstruosidad de este calibre, primero negarlo, después pensar que el problema existirá pero no en esas proporciones y terminar creyendo que si existe en esas proporciones, desde luego no desde aquí. Con esta actitud es muy difícil plantear campañas, y en España estamos bastante atrasados en sensibilización y veremos si al final Iberia sigue el ejemplo de otras compañías como Lufthansa o Air France y pone a sus viajeros con destinos clásicos de turismo sexual un vídeo en el que se advierte que los niños no son juguetes”.

LAS “NIÑAS PRECIOSISIMAS” DE LA CEIBA

Al cabo, millones de juguetes destripados. “El precio que se paga en Tegucigalpa por las niñas está muy inflado. Las niñas de la Ceiba, que son muy preciosísimas, piden 200 lempiras, pero puedes negociar 100 lempiras (7 dólares) la noche. Algunos locales dicen que las puedes conseguir hasta por 50 lempiras”. Este internauta ilustra sobre sus pasadas vacaciones. Y Bruce Harris, director regional para América Latina de la organización Casa Alianza, siente náuseas. Le llamo a San José de Costa Rica, en donde tiene su sede la organización dedicada a atender a los niños de la calle. “El Gobierno no quiere atacar el turismo porque todos los dólares son bienvenidos. Aquí están más preocupados por las plantas y los ríos que por los niños. Ya conoce el lema ‘’Cien por cien natural’’. Además, el abusador de niños puede encontrar lo que le plazca en Internet, donde Honduras o Costa Rica se ofrecen como verdaderos paraísos del sexo. Primero, sólo se habla de adultos pero cuando empiezas a poner plata encima de la mesa empiezan a salir los niños. Niños a los que en vez de tratarlos como víctimas, el Gobierno los culpa y cuando habla de ellos dice ‘’hay que limpiar las calles’’. La ONU habla de 3.000 menores prostituidos sólo en las calles de San José. Son niños que no hablan de Pokémon sino de mamadas y sida. Pasa un coche y les chifla y se montan. Y acaban perdiéndose si no son rescatados a tiempo. Son hijos de familias desestructuradas, sin valores, y muchos han sufrido abusos sexuales dentro del seno familiar. Es duro que lleguen a vernos como a unos enemigos porque, nos dicen, ‘’ustedes intentan quitarnos los dólares cuando en nuestras casas lo tenemos que hacer gratis’’. Lo que no saben es que aunque ahora entren dólares, se están quedando sin futuro”.

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