El mundo está loco

Los políticos y Dios

Escrito por Miguel Angel Ruiz el . Publicado en El mundo está loco

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Gobernantes de todos los tiempos han afirmado tener hilo directo con la divinidad.

SE DECÍA QUE FRANCICO FRANCO NO TEMÍA LAS BALAS ENEMIGAS CUANDO ESTABA EN EL SAHARA, PORQUE ASUMÍA CON NATURALIDAD QUE DIOS LE HABÍA RESERVADO UN DESTINO GLORIOSO. DE LA MISMA MANERA, EL GENERAL CHILENO AUGUSTO PINOCHET SE CREÍA PROTEGIDO POR UNA «FUERZA DIVINA», PODER QUE LE HACÍA INMUNE A LOS ATAQUES DE SUS ENEMIGOS.

INCLUSO RELEVANTES POLÍTICOS ACTUALES COQUETEAN CON LA IDEA DE QUE DIOS ESTÁ DE SU PARTE. ¿HEMOS DE PENSAR QUE NOS GOBIERNAN ENAJENADOS O ESTAMOS ANTE «PERSONAS ESPECIALES» ELEGIDAS PARA GUIAR A LA HUMANIDAD?

A lo largo de la historia, ha sido muy común la creencia en que Dios elige a los líderes de las naciones. Especialmente en la antigüedad, a causa de la visión del mundo que ofrecía la religión. Así, la monarquía absolutista lo era porque la proclamación del rey se hacía por gracia divina. Sin embargo, dada su utilidad, esta asimilación ha continuado en el mundo moderno y persiste en la actualidad, aunque de forma discreta.

El mesianismo ha sido un fenómeno especialmente extendido entre los dictadores. Por ejemplo, el portugués António de Oliveira Salazar –sin llegar al personalismo de carismáticas iguras como Franco, Mussolini o Hitler– permitía y fomentaba que sus subordinados se dirigiesen a él como «Ungido de Dios» o «Salvador de la Patria». Pero otros han ido un paso más allá.

Dictador de la República Dominicana entre 1930 y 1940, Rafael Leónidas Trujillo se sentía designado directamente por Dios. De hecho, tal era su certeza a este respecto que mandó colocar carteles en todas nivel de Jesucristo. Veamos algunos ejemplos de dictadores elegidos por la gracia de Dios. El caso de Francisco Franco es, cuanto menos, curioso, y supone otro ejemplo de profecía cumplida de saberse un elegido de Dios para salvar a la patria.

CAUDILLO ILUMINADO

Durante la dictadura, la propaganda franquista dejó bien claro que era el propio Dios quien había instaurado el poder de Franco. Así, diferentes personalidades de la España de la época declararon: «Fue enviado por Dios un hombre cuyo nombre era Francisco» (cardenal Ángel Herrera Oria); «Franco, nuestro Señor en la Tierra» (Pilar Primo de Rivera); «Enviado de Dios hecho Caudillo. Espada del Altísimo»; «Instrumento de los planes de Dios sobre la Tierra», etc. Tal era el convencimiento sobre este punto, que el franquismo llegó a hacer Ley de esto, airmando que el Jefe (el Caudillo) Responde ante Dios y ante la Historia, y así consta publicado en el BOE Nº 291, del 7 de agosto de 1937.

Sin embargo, la leyenda de Franco nace y se forja mucho antes. Concretamente en Marruecos, en la guerra del Rif, Franco experimenta un meteórico ascenso gracias a su habilidad estratégica, por la cual las iglesias de su país que decían: «Dios en el Cielo, Trujillo en la tierra» llega a ser general en 1926, con tan sólo 33 años de edad. Este ascenso se debe no sólo a sus incuestionables dotes militares como estratega, sino al convencimiento de que dicha promoción estaba marcada por el destino. Se dice que en Marruecos no temía a las balas, sabiéndose protegido por la divinidad. Incluso convenció a los marroquíes de que tenía baraka.

En el mundo árabe, baraka signiica literalmente «bendición divina», aunque el término suele utilizarse con el sentido de «suerte providencial». En cuanto a Franco, se asimilaría con una «protección especial» de su persona derivada de haber sido elegido por Dios para un destino glorioso: regir España con los valores del catolicismo y alcanzar el poder mediante un golpe de estado. El hecho de contar con la bendición y la divina protección, al menos simbólicamente, convirtió a Francisco Franco en un personaje al que se atribuían cualidades de santidad. Sin embargo, la vida y la maduración psicológica de Franco –y su convencimiento de ser un «elegido»– resultan de un proceso muy complejo ajeno a sus éxitos militares.

Según el libro Franco confidencial, de la periodista Pilar Eyre, Franco fue un niño maltratado. Al parecer, su padre le llamaba «Paquita» y «marica». Opina Eyre que, fruto de esta tormentosa atmósfera familiar, Franco se convirtió en un hombre difícil y frío, con complejo de Edipo y el bagaje del maltrato paterno.

Su padre, Nicolás Franco, era alcohólico y dado a los ataques de ira. En este contexto, puede entenderse que la sensación de elegido divino fuese solamente un recurso psicológico compensatorio ante la falta de amor paterno. Sin embargo, su éxito mundano era notable. En principio porque tenía muchos elementos en contra. Ya en tiempos de la Academia Militar de Toledo, le llamaban el «cerillita» por ser muy bajo y menudo para su edad, tanto que atraía las burlas de otros cadetes. De modo que su brillante carrera militar –fue el general más joven de Europa–, unida a la proverbial suerte o baraka que parecía acompañarle, vino a retroalimentar aquel sentimiento egomaníaco y compensatorio de su complejo de inferioridad. A partir de entonces sería un elegido y se lo dejó bien claro al mundo. Tanto que, por ejemplo, en el reverso de todas las monedas acuñadas en España iguraba la leyenda «Francisco Franco Caudillo de España por la Gracia de Dios». La pregunta obligada es qué posibilidades existen de que alguien con una coniguración psicológica como la de Franco, con un pasado abusivo a sus espaldas y con una fuerte necesidad de airmación, llegase a jefe del estado de una nación. ¿Casualidad o destino?

UNA FUERZA CELESTIAL

Aunque la posibilidad de que una persona con complejo mesiánico alcance el poder nos resulte extravagante, lo cierto es que es un fenómeno que se ha repetido en numerosas ocasiones.

En este sentido, el dictador militar chileno Augusto Pinochet constituye otro notable ejemplo de personaje extraordinario, tanto en lo mundano como a nivel psicológico.

En Pinochet se da otra vez la fuerte relación entre Dios y su persona. Llegó a decir: «Yo obtengo mi fuerza de Dios». Y, al igual que Franco, tenía la certeza de que contaba con la protección divina. Tal cosa se deduce de una entrevista realizada en 1996 por el periodista Hervé Roger Vidal, donde éste interpela a Pinochet sobre su suerte tras haberse salvado de un atentado el 7 de septiembre de 1986, concretamente de una emboscada perpetrada por un grupo de extrema izquierda. En aquella entrevista, Pinochet airmó: «Salvarse fue un milagro. A esta hora debería estar en el paraíso ». A lo que el periodista replicó: «¿En el paraíso?». «Claro. ¿Dónde habría ido, según usted? ¿Al inierno? No, esté tranquilo. Iré al cielo », zanjó Pinochet absolutamente convencido de lo que decía.

Sin embargo, hay que hacer notar que estos sentimientos mesiánicos, la identiicación con el catolicismo y la presunción de una existencia vivida teniendo presente a Dios, no resultan coherentes con los postulados del cristianismo. ¿Acaso Pinochet respetó mandamientos como no matarás, no levantarás falso testimonio, etc.? A diferencia de un santo o un místico genuino, dictadores como Pinochet se arrogaron el derecho de cometer todo tipo de atrocidades sin que por ello su relación con Dios sufriera el más mínimo deterioro.

Es famosa la declaración de Pinochet de que «En Chile no se mueve una hoja sin que yo lo sepa», aparecida en EFE y por la cual –no sabemos si intencionadamente o no– se hacía responsable de todas las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar chilena (1973-1990). En aquel periodo, la tortura se sistematizó, contabilizándose al menos 40.000 asesinatos, entre los cuales medió la violación previa a 3.400 mujeres, ejercidas por miembros de las agencias de inteligencia DINA y CNI, y otros grupos represores.

Todo esto, junto a los campos de detenidos, los asesinatos múltiples, las fosas comumes o, al igual que en Argentina, el lanzamiento de detenidos desde aviones para hacerlos desaparecer. Todo, por amor a Dios y gracias a él. Y estos asesinatos de los cuales Pinochet era directamente responsable, no empañaban lo más mínimo el elevado concepto que tenía de sí mismo, como puede deducirse de su famosa declaración del 24 de noviembre de 2003: «Me considero un ángel. Relexionando y meditando, soy bueno. No tengo resentimientos, tengo bondad. No me considero un dictador, sino un ángel patriótico que no tiene que pedir perdón a nadie».

Así, el rasgo psicológico más llamativo y acentuado de Pinochet era su autopercepción de estar por encima del bien y del mal: «Yo los estoy viendo desde arriba porque Dios me puso ahí, la providencia, el destino, como quieran llamarlo, me ha puesto ahí» (diario La Época, 2 de julio de 1987).

TAMBIÉN DEMÓCRATAS Y LAICOS

El fenómeno del mesianismo, si bien tiene su máxima expresión en las dictaduras, no es exclusivo de tiranos y demás sátrapas. No son pocas las democracias que han padecido –y continúan haciéndolo– a líderes de gobierno que se jactan de haber sido elegidos por Dios, con el agravante de que, a diferencia de las dictaduras, que a menudo se declaran Estados confesionales, las democracias, en general, son laicas o aconfesionales, y sus gobiernos –al menos sobre el papel– no imponen la práctica de la religión. En este sentido, es curioso cómo un estado aconfesional pueda ser gobernado por un individuo que se siente ungido por Dios para emprender cualesquiera que sean las reformas. Este hecho socava enormemente la idea de democracia de los estados liberales, situándolos en un escenario casi medieval: que un estado de derecho democrático pueda hacer guerras santas… aunque sean encubiertas.

Por supuesto, existe una brecha insalvable entre los dictadores anteriores y los líderes de la democracia. Y excepto por el hecho del fenómeno del mesianismo, no se debe realizar una comparativa entre unos y otros. Pero, salvando las distancias, también hay que considerar la democracia moderna como un sistema de poder que permite mostrar una cara pública y ser otra cosa muy distinta en lo privado. En este sentido, es reveladora la cita “ del sociólogo Herbert Marcuse, quien airmaba: «La dominación tiene su propia estética y la dominación democrática tiene su estética democrática».

CONTRASENTIDO

El ejemplo democrático del llamado «trío de las Azores» ofrece más datos sobre las motivaciones ocultas en tiempos de guerra. Alastair Campbell, jefe de comunicaciones del exlíder laborista Tony Blair, cuenta en sus memorias que su «jefe» tenía una intensa relación personal con Dios, y que hablaba con él en «tiempos de zozobra y ansiedad». Según Campbell, Blair «hablaba regularmente con su Creador durante la guerra de Irak».

De hecho, la noticia que saltó a los periódicos tras la publicación de las memorias de Campbell, es que Tony Blair no tuvo ninguna duda sobre la conveniencia de atacar Irak. Esta noticia tuvo una honda repercusión en la opinión pública británica. ¿Cómo era posible que el primer ministro no hubiera tenido dudas de embarcarse en un proyecto a todas luces temerario, en busca de unas dudosas armas de destrucción masiva y arriesgando un más que previsible desastre humanitario a todos los niveles?

Para empeorar la situación, Blair avivó la polémica en marzo de 2006, al airmar que «Dios y la historia juzgarán si tuve razón al invadir Irak». Además, en un programa de televisión de la cadena británica ITV, y ante los atónicos telespectadores británicos, entre los que previsiblemente se encontraban familiares de militares muertos en Irak, Blair airmó: «Al inal, hay un juicio que, bueno, si tienes fe en estas cosas, entonces te das cuenta de que el juicio lo hacen otros». Al preguntarle el presentador a qué otros se refería, Blair respondió: «Si crees en Dios, lo hace Dios». Respuesta que evidentemente se tomó como una falta de respeto para todas las víctimas de la guerra.

Pero lo que desconcierta a los británicos es que, pese a las dramáticas consecuencias de aquella contienda, Blair sigue convencido haber hecho lo correcto.

No obstante, la clave de la postura del exmandatario la proporcionan sus biógrafos y varias personas de su entorno, quienes entre bambalinas han deslizado que Blair «vive en una realidad paralela donde cree lo que quiere creer». Así, uno de estos testigos airmó: «Otros no lo querrán entender, pero si hay una cosa de la que Blair, hombre feliz, no tiene la más mínima duda, si existe una gran verdad que aniquila todo argumento en su contra, es la ciega convicción de que ha sido llamado a hacer el trabajo de Dios».

AUTOENGAÑO

Lo paradójico es que, actualmente, Blair ejerce la función de representante del «Cuarteto de la Paz para Oriente Medio», compuesto por EE UU, Rusia, la Unión Europea y las Naciones Unidas. Para colmo, este cargo le habría permitido cerrar jugosos contratos con dirigentes del Golfo. ¿Es un cínico? Los que le conocen aseguran que no: «La verdad es compleja. El exmandatario se cree sus mentiras. Vive en un permanente autoengaño », airma Roy Hattersley, un antiguo político que fue mentor de Blair durante sus comienzos en el partido laborista. Por otro lado, su biógrafo, Anthony Seldon, apoya esta misma idea: «Los procesos mentales de Blair obedecen a la lógica de su profunda fe religiosa. Si su conciencia –o su Dios– le dice que lo que hace es correcto, tiene que serlo».

Obviamente, en muchos foros de cristianos de base británicos se preguntaron, entre indignados y aterrorizados, si Dios permitió una guerra como aquella. La reacción de las bases cristianas es demostrativa del desconcierto que sufre gran parte del electorado británico, que no duda en caliicar a Blair de «mentiroso».

MISIONES DIVINAS

Claro que Blair no estaba solo en su cruzada. Al otro lado del charco, el presidente norteamericano George Bush tenía una visión muy parecida del conlicto. Según publicaron varios periódicos europeos y americanos, en octubre de 2005, Bush decidió invadir primero Afganistán y luego Irak siguiendo las órdenes de Dios. Los noticieros se hicieron eco de unas declaraciones realizadas al entonces primer ministro palestino Mahmud Abas en presencia de Nabil Shaath, jefe de la diplomacia palestina en 2003. Según Shaath, Bush habría confesado: «Tengo una misión de Dios. Dios me dijo: ‘George, ve y lucha contra esos terroristas en Afganistán’. Y lo hice. Y entonces me dijo: ‘George, ve y acaba con la tiranía en Irak’. Y lo hice».

Pese a que la Casa Blanca restó crédito a las declaraciones de los líderes palestinos, es sabido que George Bush alardea de una profunda fe religiosa. De hecho, al igual que muchos santos del cristianismo, Bush vivió una «reconversión» y encuentro con Dios que le convirtieron en una persona totalmente distinta. A este respecto, la Iglesia católica asume que la vida de pecado previa de no pocos miembros del santoral, les propulsó más rápidamente hacia Dios. San Agustín en sus Confesiones, el beato Carlos de Foucauld, san Pablo, Ignacio de Loyola, etc., son buenos ejemplos de ello.

De igual modo, el pasado de George Bush fue el de un hombre sumido en el alcoholismo, hasta que, en 1986, a los 40 años, abandonó dicho hábito y abrazó a Jesucristo, gracias a un reverendo llamado Billy Graham. Y como otros seres que se sienten elegidos, fue dando pasos a medida que Dios se lo iba pidiendo mediante señales. Según cuenta el telepredicador James Robison, Bush le dijo lo siguiente en 1998: «He escuchado la llamada. Creo que Dios quiere que me presente a las elecciones presidenciales». Sin embargo, la fe de Bush, un lector empedernido de la Biblia, al que los sectores menos religiosos de la sociedad americana consideraban una peculiaridad más o menos extravagante, adquiere un cariz mucho menos inocente al producirse los atentados del 11-S de 2001. Puesto que Bush –y, por ende, la Casa Blanca– plantea el terrorismo en términos de bien y mal, la lucha contra los terroristas es la lucha contra el mal, y el presidente de EE UU es el brazo ejecutor de un plan divino.

PROFECÍAS BÍBLICAS

Un periodista francés llamado Jean-Claude Maurice relata en su libro Si vous le répétez, je démentirai (Si usted lo repite, yo desmentiré) que tras ganarse la confianza de Jacques Chirac, entonces presidente de Francia, éste le contó que antes de la invasión de Irak, recibió una llamada telefónica de George Bush animándolo a entrar en la guerra. Sin embargo, lo que más sorprendió a Chirac fue el lenguaje usado por Bush. Según Maurice, Bush dijo que «Gog y Magog están actuando en Medio Oriente» y que «las profecías de la Biblia están a punto de cumplirse». Maurice asegura que Chirac colgó el teléfono aterrado y que posteriormente pidió asesoramiento a un teólogo.

Pero, ¿quiénes son Gog y Magog? Son elementos de una cita bíblica que aparece tanto en Ezequiel como en el libro del Apocalipsis de San Juan. Bush podría referirse a una guerra de Gog en Ezequiel (capítulos 38 y 39), que habla de una invasión militar sobre Israel que atraerá la cólera de Dios. Pero fuera cual fuese el sentido de las palabras de Bush, estas revelan un peligro muy real: la posibilidad de que se actúe en los conlictos de Oriente Medio manteniendo una perspectiva religiosa. Lo cual es algo aterrador.

Por otra parte, Bush no es el único que observa el mapa geopolítico mundial con las Sagradas Escrituras en la mano. Existe otro caso que pone los pelos de punta. En Jerusalén, ciudad santa para las tres religiones monoteístas –cristianismo, judaismo e Islam– hay una explanada que se denomina «de las mezquitas». Dicha explanada es el lugar más sagrado del judaísmo, porque es el enclave donde reposa la piedra sagrada del sacriicio de Isaac. Y fue el lugar elegido por el rey David para construir el primer Templo de Salomón, destruido en 586 a.C. por Nabucodonosor II. Después se construyó en el mismo lugar el segundo Templo de Salomón, que volvió a ser destruido por los romanos en 70 d.C.

Curiosamente, justo en el mismo lugar, en la misma explanada, se encuentran dos de los templos más importantes del Islam: la mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca. El problema que cierra el círculo del nudo gordiano religioso es que, según algunas interpretaciones bíblicas (aunque no todas), para que venga el mesías hebreo, hijo de Dios y rey y descendiente de David, prometido a los profetas del pueblo hebreo, ha de construirse el tercer templo. Por lo tanto, ¿han de derrumbarse las mezquitas para que se cumpla el tiempo del Señor?

GUERRAS SANTAS

Lo curioso es que las autoridades arqueológicas judías han autorizado prospecciones arqueológicas a lo largo del muro occidental de la explanada de las mezquitas. En esa zona se extiende una gran red de túneles que comunican con la Cúpula de la Roca. Por supuesto, los musulmanes ven en estas prospecciones una maniobra oculta para demoler la Cúpula o, al menos, agrietarla y socavar sus cimientos.

Además, la Torah (pentateuco cristiano) ordena levantar el templo, y así las oraciones judías ortodoxas incluyen, en cada servicio de plegarias, una clamando por la reconstrucción del templo, lo cual constituye un anhelo fundamental para el judaísmo. ¿Qué pasará? ¿Se atreverán finalmente los judíos a derribar las mezquitas para cumplir las Escrituras? ¿Se expondrán a una guerra santa con los árabes? ¿Existe alguna solución religiosa posible? ¿Desencadenará el fanatismo religioso una guerra o Armagedón como la descrita en el Apocalipsis cuan profecía autocumplida?

El mapa mundial de la geopolítica es ciertamente complejo, y lo es más porque incorpora también el factor religioso al delicado equilibrio de poderes mundial. Aparte de Oriente Medio, donde la vinculación con la religión es evidente –por ejemplo, Arabia Saudí es considerada una teocracia–, en los países occidentales, supuestamente aconfesionales, que el primer ministro se considere un ungido de Dios, puede hacer que funcionen como teocracias, al menos de facto. Especialmente si existen intereses en cumplir profecías o planiicar guerras desde una perspectiva religiosa.

ANEXOS

AZNAR: REY DE LOS MITOS VIRALES

Sobre Jose Maria Aznar circulan por Internet y de modo viral unas declaraciones supuestamente publicadas en sus memorias, en las cuales el expresidente espanol habla de saberse elegido por Dios para guiar a la humanidad.

Estas declaraciones son: "La primera vez que supe que no era un ser humano corriente, lo recuerdo bien, fue cuando ETA volo mi coche conmigo dentro. Sali de alli, envuelto en llamas, y pense: .Como es posible que haya sobrevivido? Nadie se lo explicaba. Los medicos no encontraban una respuesta, tampoco mi personal de seguridad. A todo el mundo le parecioMilagroso. Esa noche sone con Dios. Era una luz, no tenia rostro, pero si voz. Me ilumino con su haz y me dijo: "Jose Mari, si te he salvado es porque te necesito vivo para que lideres a la humanidadf. Me d.o un par de cosas mas, pero son personales. Aquella experiencia me cambio, por supuesto. Desde entonces soy mucho mas humilde". O estas otras: "Ya desde el colegio sabia que ninguno de los que me rodeaban estaba a mi altura. Como delegado de mi clase, en 3oB, tome la decision de ocupar 3oD y librar a aquellos pobres chicos del pesimo delegado que habian elegido. No fue una decision sencilla; tuve que mandar a varios muchachos a combatir al patio, pero, al final, obtuvimos la victoria. Ese dia supe que estaba destinado a algo mas grande que yo mismo". Hemos de subrayar que tales informaciones no son ciertas en absoluto, sino que forman parte de un articulo satirico publicado por el conocido guionista Jose Antonio Perez, autor del muy visitado blog "Mi mesa cojea".

PODEROSOS Y EXTRAVAGANTES

Se sientan elegidos por Dios o no, lo cierto es que los dictadores son personas tremendamente extrañas y peculiares. Por ejemplo, el norcoreano Kim Jong-il hacía examinar individualmente cada grano de arroz que se le servían para comer en cuanto a longitud, peso y color. Además, estos debían ser cocinados con madera extraída de árboles que solo crecen en un legendario monte chino. Asimismo, ejecutó a su ministro de Defensa con un cañón antiaéreo por dormirse en un desfile militar.

El dictador libio Muamar el Gadafi (arriba, en la imagen) se negaba a subir más de 35 escalones, y hacía sellar completamente las ventanas de los edificios adyacentes a su palacio. Siempre viajaba acompañado de una enfermera rubia y sus guardaespaldas eran mujeres a las que obligaba a hacer un voto de castidad.

Maung Shu Mang Ne Win, dictador de Birmania, cambió los billetes de su país a 15, 35, 45, 75 y 90 porque eran sus números de la suerte. Cambió de idea dos años después. Además, se bañaba en sangre de delfín porque pensaba que así se garantizaba no envejecer jamás. Idi Amin Dada, dictador de Uganda, expulsó en 1972 a miles de diplomáticos, empresarios, turistas y residentes europeos tras haber tenido una visión de Dios en la cual le habría dicho: «Si quieres salvar Uganda, hace falta expulsar del país a todos los extranjeros». Aun así, lo peor de su mandato fueron la represión política y los asesinatos extrajudiciales que le hicieron tristemente célebre.

¿SABIAS QUE...?

La relación entre política y religión produce anécdotas verdaderamente curiosas. En la Biblia, en Reyes I 7:23, se da una aproximación al número  fijándolo en 3 (en vez de 3,1416). En 1897, se firmó un proyecto de Ley para fijar el valor de  en el Estado de Indiana según lo dictado por la Biblia, pero lo abandonaron porque les acarreaba más problemas que soluciones.

Miguel Angel Ruiz - Año Cero

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