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La pasta de la transición

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Las fortunas de la transición española - ¿Quién tenía las pesetas hace 30 años?

Con la reciente democracia exigiendo luz y taquígrafos, Hacienda publicó en los años 78 y 79 la lista de los 2.500 españoles más ricos. Fueron 86 tomos y 42.000 páginas en las que aparecían los grandes apellidos de nuestra economía. A día de hoy, el ranking anual de Magazine demuestra que un tercio del dinero lo conservan las mismas sagas.

Corrían los primeros meses del año 1979, la tinta de las firmas de los notables de la patria en la Carta Magna aún estaba fresca, pero el Gobierno de UCD no perdía el tiempo. Hacía un año largo que el Senado había aprobado, entre aplausos y por aplastante mayoría, la Ley de Medidas Urgentes de Reforma Fiscal, que buscaba combatir el fraude y que las plusvalías y otras fuentes de riqueza no escaparan al control del fisco. En este contexto, los funcionarios de Hacienda depositaron en la planta baja del Ministerio un documento sin precedentes: 86 tomos que recogían, en 42.000 páginas, la identidad de más de dos millones de contribuyentes del ejercicio de 1977 –el primer IRPF de la historia de España–, ordenados en función de su renta personal y su aportación al erario público.

Aquel año, 2.143 ciudadanos declararon un patrimonio superior a 150 millones de pesetas, y 75 de ellos 'confesaron' que el suyo superaba los 1.000. Cifras inalcanzables para un trabajador de clase media, que ganaba unas 18.000 pesetas al mes (168 euros), podía comprarse un piso de 90 metros cuadrados en el extrarradio de Madrid por 400.000, el viaje en autobús y el periódico costaban 5 céntimos y 9 una barra de pan.

El documento, un ejercicio de transparencia sin precedentes en nuestro pasado reciente, se publicó de nuevo un año más tarde con los datos fiscales de 1978, y jamás volvió a ver la luz. En esta última edición, el dinero se hizo aún más visible y 2.445 españoles revelaron patrimonios de más de 200 millones de pesetas.

ESLOGAN DEL FISCO. 

Así lo reflejan sendos números especiales publicados en mayo de 1979 y en abril de 1980 por la revista catalana 'Fomento de la Producción', que rescató para las hemerotecas la parte más selecta de aquellos listados, unos de los primeros impresos por ordenador de la Administración. "Hacienda somos todos" era el nuevo grito de guerra de la campaña recaudatoria gubernamental, y los primeros en dar ejemplo debían ser los más pudientes. En negro sobre blanco, en los dos listados aparecían retratados los adinerados de la dictadura –a excepción de navarros y alaveses–, los dueños de bancos, fábricas, cotos de caza, haciendas, activos financieros..., personajes a los que mucha gente, la gran mayoría, no acertaba a poner ni rostro, ni nombre, ni el número de ceros de su cuenta bancaria.

¿En manos de quién estaba España?, ¿quién amasaba los caudales de un país que reclamaba luz y taquígrafos para los poderosos? En la relación de contribuyentes correspondiente al año 1978, la primera posición de la lista la ocupaba José María Ruiz-Mateos, entonces dueño de la todopoderosa Rumasa, con una fortuna personal de 8.940 millones de pesetas; seguido de un banquero, Gregorio Diego Jiménez (7.708 millones); el siderúrgico José María Aristráin (6.618) y el industrial peletero Silvio Navarro (5.643). Sin embargo, al sumar los patrimonios de los familiares directos y esposas de las grandes sagas, en los primeros puestos se colaban los conocidos clanes de los Entrecanales, March, Oriol, Fierro, Folch, Súñer e Iborra. Por cierto, ni rastro de Amancio Ortega o su familia, mientras que Isidoro Álvarez ya atesoraba un pingüe capital de 2.748 millones, aún lejos de los hermanos Ramón y Luis Areces, que sumaban 4.628 millones.

LAS 'ABEJAS' 

Así, en abril de 1979, los españoles supieron que los hermanos Isidro, Alfonso, Rafael, Zoilo y José María Ruiz-Mateos sumaban una renta personal de 16.129 millones de pesetas. El holding Rumasa galopaba en su carrera por ampliar su colección de bancos, que alcanzaría la cifra de 17 antes de la expropiación en 1983, y sumaba activos de más de 100.000 millones. Fue por esas fechas cuando el director del Banco de España encargó a uno de sus funcionarios, Miguel Boyer, que redactara un informe sobre la crisis bancaria que comenzaba a traslucir; eran los albores del gran cataclismo. Al cabo de cuatro años, la suerte estaría echada para casi la mitad de los 110 bancos que operaban en ese momento en España, los cuales cayeron pasto de las quiebras, las intervenciones estatales y embargos, y dieron pie al concentrado sector en el que se ha convertido ahora la banca. Curiosamente, gran parte de las entidades financieras caídas a primeros de los 80 –entre ellas varias de las 17 en poder de los Ruiz-Mateos– se habían creado entre 1963 y 1979.

Pero aquel año, justo cuando la familia Rothschild comenzó a vender oro y brillantes en España a través del Banco Urquijo, los grandes potentados permanecían libres de todo pecado y con sus arcas repletas.

Es el caso, por ejemplo, de Gregorio Diego Jiménez, antes ganadero y de sólida fortuna (la cuarta de España en el 79), y entonces flamante mandamás del Banco Occidental (1964-1984). Bien relacionado con los círculos católicos del poder franquista, Diego Jiménez había dado entrada en el Consejo a Roberto Calvi, apodado «el banquero de Dios» por ser la cabeza visible del Banco Ambrosiano, propiedad del Vaticano. Durante dos años, la entidad degeneró absolutamente y Diego concedió créditos milmillonarios a sus propios consejeros. El 17 de junio de 1982, un día después del patético empate a uno entre España y Honduras en el Luis Casanova de Valencia, durante la primera fase del Mundial del Naranjito, Calvi apareció ahorcado en el puente Blackfriars, sobre el Támesis a su paso por Londres y, el 26 de julio, el ministerio fiscal interpuso una querella contra el presidente y todos los consejeros del Occidental. El agujero superaba los 43.000 millones de pesetas y a Gregorio Diego Jiménez le faltó tiempo para huir de España –se cree que se escondió en Miami– sin dejar rastro, ni siquiera una fotografía, hasta el día de hoy.

UNA VÍCTIMA MÁS. 

Otro de los desenlaces fatales del mundo de la banca española de los 80 lo protagonizó el financiero Ignacio Coca (duodécima fortuna, 5.127 millones), que se quitó la vida el 26 de junio de 1986 en su palacete de la calle de Orfila de Madrid. En 1978, Banesto había comprado el Banco Coca, en el que posteriormente afloró un desfalco de 54.000 millones de pesetas que él mismo tuvo que avalar con su patrimonio personal. A los pocos meses de pegarse un tiro en la sien, su viuda, Silvia Moroder, reclamó a Banesto la mitad de las tierras, edificios y hoteles embargados a Coca.

En 1979, la cuarta fortuna patria era la de los hermanos asturianos Fierro Viña –con Alfonso (fallecido en 1998) al frente–, financieros, navieros y con la exclusiva para España de la fabricación de cerillas. En 1977, los Fierro (8.725 millones) poseían el 7% del Banco Central –al que habían vendido el Banco Ibérico– pero, desde entonces, el devenir de sus negocios se torció: la llegada de los mecheros, la caída del fósforo y un crédito de 2.000 millones del Gobierno libio de Gadafi (jamás devuelto) dieron al traste, tras un intento de recuperación a finales de los 80, de un patrimonio familiar que acabó empeñando su colección de armas antiguas para saldar deudas.

EN LEVANTE.

Hasta el puesto 21 no aparece la primera mujer de la lista: Carmen Jaúdenes de Villalonga, quien junto a sus dos hijas amasaba un capital de 3.666 millones, legado del político franquista y banquero valenciano Ignacio Villalonga, fallecido cinco años antes. Levantinos eran también los empresarios José Súñer (5.686 millones) y Vicente Iborra (4.381). El primero, dueño de Cartonajes Súñer y Avidesa, fue secuestrado por ETA en Alzira, durante tres meses, en 1981. Por su parte, Iborra, que dirigía en los 70 la sociedad Valenciana de Estacionamientos y, sobre todo, la patronal de la región (entre 1977 y 1985), fue el empresario que acercó los negocios levantinos a la capital. En 1985, una denuncia anónima le obligó a dimitir de sus cargos públicos.

Uno de los expedientes X de la lista de potentados de Hacienda en el 79 lo protagonizaron Cayetana de Alba y su estirpe, los Fitz James Stuart. Para empezar, en 1978 la duquesa aparecía con un patrimonio de 1.800 millones de pesetas, el cual se esfumó de la relación tributaria del año siguiente, ejercicio en el que sí figuraba su hijo Carlos, duque de Huéscar, pero con sólo 1.000 millones en la cuenta. ¿Hubo trasvase de fondos en el Palacio de Liria? Otros miembros de la saga sí están reflejados, como el caso de Jacobo Hernando, tío de Cayetana, que disponía de 558 millones; o su hermano Luis, marqués de Valderrábano, con 424, e incluso el marido de Cayetana, el ex jesuita Jesús Aguirre, con 2.114.

MAR DE PLÁSTICO. 

De los terratenientes del reino, también destacaba Agustín González Mozo (3.434 millones), gran propietario de Campo de Dalías, en Almería, donde hoy se asientan las vastas extensiones de cultivos bajo plástico en torno a El Ejido y Roquetas de Mar, pero también el granadino Nicolás Osuna, los hermanos Hernández Barrera o los gran canarios Alejandro y Pedro Castillo Bravo Laguna.

Entre los industriales, uno de los puestos nobles de la lista lo ostentaba el vasco José María Aristrain Noain. Pudo ser un buen profesional del ciclismo, deporte en el que logró laureles, pero buscó fortuna en América y regresó a Navarra con la cabeza llena de proyectos industriales. "A mayor distancia, se ven los problemas mucho más pequeños, se piensan mejor las soluciones...", reflexionaba. Las acerías Aristrain habían visto la luz en 1955 en Olaberría, cuando nadie daba un duro por esta industria de altos hornos. Paulatinamente, se erigió en la punta de lanza de la siderurgia española, beneplácito y visitas del caudillo incluidas, y Aristrain tendió redes en Madrid y Barcelona. En 1984, un accidente aéreo terminó con su vida, dejando a su hijo José María una vasta herencia que más tarde se integró en Aceralia y después en el gigante ArcelorMittal.

Silvino Navarro Vidal es, quizá, el más desconocido de los grandes potentados de fines de los 70. Su nombre va ligado totalmente a Incusa, empresa dedicada a la compra y preparación de pieles para su uso en calzado y marroquinería. Incusa vivió una era de esplendor, siendo la compañía estrella en la Bolsa de Valencia. Su momento de apogeo ya cesó, quizá por el retroceso, en favor del plástico, de la industria a la que se dedicaba. Tres décadas después es su hijo, Silvino Navarro Casanova, quien está al frente de una compañía que factura alrededor de 16 millones de euros.

Otro gran industrial, venido a menos, que asomaba –aunque ya por el puesto 30– en la lista de ricos 'setenteros' es Eduardo Barreiros y sus hermanos Valeriano y José Barreiros (3.288 millones entre los tres). En el año 69, perdió el control de su división automovilística a manos de su socio Chrysler, pero este gallego es paradigma del empresario español del desarrollismo y una entrada insoslayable en esta relación de acaudalados. Sus dominios en Villaverde, en la franja sur de Madrid, eran inmensos (dos millones de metros cuadrados). Su última incursión empresarial memorable fue vender motores diésel en Cuba. Unos puestos por detrás, puesto 47, los hermanos Juan y José Banús ponen glamour, ladrillo, puerto deportivo y años de turismo de sangre azul en este índice.

PRIVACIDAD. 

Finalmente, el objetivo último de la lista –involucrar en la construcción del Estado español al máximo número de contribuyentes– chocó con los derechos individuales. Poco después, la actualización de la Ley General Tributaria impidió que se pudiese tener acceso a dichos datos y la ley de creación de la Agencia Tributaria de 1990 establece (Ley 31/1990 art. 8) la obligación de estricto secreto con la información de los contribuyentes.

UN RANKING QUE SE HEREDA

Cotejadas las listas del año 1979 con la de este ejercicio 2009, se concluye que una tercera parte del dinero sigue en manos de las mismas sagas. La vieja generación de los Botín, Entrecanales, March, Gallardo, Masaveu, Isidro, Roig, Carulla, Gervás, Aristrain o Pascual ha legado a sus hijos y nietos un vasto legado que ni tres crisis han logrado arruinar. De resultas, 20 hijos aparecen en la relación de este año. Y 14 nombres repiten: Emilio y Jaime Botín, el binomio indisoluble de Alberto Alcocer y Cortina, Gabriel Escarrer, Nicolás Osuna García, Juan Abelló, Elías Hernández, Isidoro Álvarez, la duquesa de Alba, Francisco Riberas Pampliega, Teresa Rivero (su marido, Ruiz-Mateos, era el más opulento en el 79), Luis Areces y Abel Matutes. Hoy, esta lista (un clásico que cuenta las 'lentejas' de los ricos cada año) la realiza Magazine; hace tres décadas, y durante los años 78 y 79, la encargada fue la revista catalana 'Fomento de la producción'. Dos redactores se desplazaron a Madrid desde Barcelona para recopilar toda la información. Tardaron una semana en pasar, uno a uno y a mano, los ilustres nombres que han cimentado la economía del país, árboles genealógicos henchidos de dinero. "Los tomos estaban ahí, a disposición de todos, no tenías ni que esperar. El primer año nadie más se acercó a consultarlos", comenta Montserrat Llauradó, aún empleada en la publicación, que recuerda el gélido no 11 de la calle Alcalá: "Hacía un frío pelón y los pies se te quedaban helados". Quienes transcribieron los datos publicados por Hacienda apuntaron que los listados ofrecían numerosos errores, inexactitudes, erratas o incorrecciones. "Las listas quedaron expuestas un tiempo y después se retiraron", explica María Antonia Drake, subinspectora de Tributos a finales de los años 70 y aún en activo. Durante un par de años, supimos con exactitud el dinero que se escondía tras un apellido.

UNA LISTA DE MUCHOS DUROS

Éstos eran los 100 españoles más ricos, recogidos en las relaciones de la revista 'Fomento de la producción'. Treinta años después, algunos apellidos se mantienen en nuestra lista anual. Ni tres crisis han podido con ellos.

  • 1. José María Ruiz-Mateos Jiménez y familia (16.129 millones de pesetas).
  • 2. Familia Entrecanales Ibarra (11.099).
  • 3. Familia March (10.474).
  • 4. Gregorio Diego Jiménez (8.890).
  • 5. Hermanos Alfonso, Ignacio y Arturo Fierro Viña (8.725).
  • 6. Pedro y Alejandro Castillo Bravo Laguna (8.137).
  • 7. José María Oriol Urquijo (7.321).
  • 8. Alberto Folch Russiñol (6.959).
  • 9. José María Aristráin Noaín (6.618).
  • 10. Luis Súñer Sanchís y familia (6.334).
  • 11. Silvino Navarro Vidal (5.643).
  • 12. Ignacio, Juan y Regino Coca García (5.127).
  • 13. Alberto Alcocer Torra y Alberto Cortina (4.775).
  • 14. Ramón y Luis Areces Rodríguez (4.628).
  • 15. Emilio Botín Ríos y sus hijos Emilio y Jaime B. Sanz Sautuola (4.488).
  • 16.Vicente Iborra Martínez (4.381).
  • 17. Luis Carulla Canals e hijos (4.103).
  • 18. Jesús Santos Díez (3.970).
  • 19. Francisco Riberas Pampliega (3.829).
  • 20. Fernando Pérez Mínguez Gutiérrez Solana (3.773).
  • 21. Carmen Jaúdenes de Villalonga e hijas (3.666).
  • 22. Pedro y Cristina Masaveu Peterson (3.619).
  • 23. Andrés Teixidó Teixidó (3.527).
  • 24. Eduardo y Ángel Viñambres Martínez (3.520).
  • 25. Agustín González Mozo (3.434).
  • 26. Ángel y Manuel Luengo Martínez (3.345).
  • 27. Hermanos Enrich Valls (3.343).
  • 28. Hermanos Barreiros Rodríguez (3.288).
  • 29. Gabriel Escarrer Juliá (3.149).
  • 30. Enrique Llaudet Ponsa (3.118).
  • 31. José Antonio Herráiz García (3.108).
  • 32. Germán Gervás Díez (3.047).
  • 33. Francisco Montoro Muñoz (3.035).
  • 34. Félix y Antonio Gallardo Carrera (2.918).
  • 35. Nicomedes García Gómez (2.838).
  • 36. Isidoro Álvarez Álvarez (2.748).
  • 37. Manuel Isidro Tejedor (2.706).
  • 38. Salvador Guerrero Ramírez (2.705).
  • 39. Francisco J. Giménez Vélez (2.699).
  • 40. Basilio Freire Caeiro (2.686).
  • 41. José María Juncadella Burés (2.676).
  • 42. José Antonio Torróntegui Anduiza (2.591).
  • 43. Emilio Ybarra Churruca y familia (2.571).
  • 44. José M. Aguirre Gonzalo (2.404).
  • 45. Francisco Roig Ballester (2.400).
  • 46. Rosa M. Pallejá Ricart (2.390).
  • 47. José y Juan Banús Masdeu (2.285).
  • 48. José Luis Ballvé Gaseascoechea (2.279).
  • 49. Manuel Cobo Calleja (2.254).
  • 50. Enrique Masó Vázquez (2.170).
  • 51. Jesús Aguirre Ortiz de Zárate (2.114).
  • 52. Julián Simón Zurita (2.064).
  • 53. José L. Lasa Sarriá (2.044).
  • 54. Hermanos Lladró Dolz (2.038).
  • 55. Hermanos Hernández Barrera (2.030).
  • 56. Francisco Godia Sales (2.008).
  • 57. Faustino Renedo Ruiz (1.908).
  • 58. Joaquín Boixareu Gimó (1.892).
  • 59. Carlos Gomar Mangrané (1.889).
  • 60. Antonio Roca Portet (1.887).
  • 61. Miguel Álvarez Beraza (1.872).
  • 62. Jaime Castell Lasortras (1.867).
  • 63. Alberto Pérez Luna Gallego (1.864).
  • 64. Juan Cahué Franquet (1.862).
  • 65. Alfonso Solans Serrano (1.840).
  • 66. Santiago Castelo Cortés e hija (1.829).
  • 67. Nicolás Osuna García e hija (1.826).
  • 68. José Ildefonso Suñol Soler (1.808).
  • 69. Antonio Porta Labata (1.789).
  • 70. Abel y Antonio Matutes Juan (1.723).
  • 71. Ana Carolina Díez Mahou (1.716).
  • 72. Román Sanahuja Pons (1.705).
  • 73. Feliciana Sastre Arribas (1.671).
  • 74. José M. Vall Companys (1.668).
  • 75. Gabriel Lasa Elola (1.626).
  • 76. Manuel Fabra Grifoll (1.609).
  • 77. María Luisa Cuesta Álvarez (1.598).
  • 78. José Soria Velasco (1.590).
  • 79. Ricardo Simón Borrel (1.579).
  • 80. Juan Zalacaín Lascorz (1.540).
  • 81. Francisco Muñoz García (1.510).
  • 82. Rafael Pino Moreno (1.491).
  • 83. Arturo Suqué Puig (1.435).
  • 84. Pedro Mir Puig (1.410).
  • 85. Ramón Moral Moro (1.363).
  • 86. Pedro Balañá Forts (1.328).
  • 87. Simón Garín Casamayo (1.326).
  • 88. Vicente Molina Garrido (1.317).
  • 89. Ceferino Noguera Rodríguez (1.283).
  • 90. Bartolomé Freire Lago (1.275).
  • 91. Carlos Llagostera Porres (1.217).
  • 92. Antonio Beteré Cabeza (1.213).
  • 93. José M. Arechabala Arechabala (1.211).
  • 94. Francisco Girona Busutil (1.202).
  • 95. Juan Knut Dorhn (1.200).
  • 96. Enrique Galán Prádanos (1.197).
  • 97. José Garaeta Marmisa (1.172).
  • 98. José L. Carrillo Rodríguez (1.163).
  • 99. Pablo Larrarte Ferrán (1.119).
  • 100. Lluis Parés Mestre (1.108).

EL 'TOP TEN' DE LA TRANSICIÓN

Antes del “que te pego leche” y las astracanadas en busca de justicia, Ruiz-Mateos era el Rockefeller de la piel de toro. En los escalones inferiores, los forjadores de apellidos como Entrecanales, March, Fierro, Oriol... En la relación se cuela el presidente del Banco Occidental, dos hermanos canarios, el hombre detrás de pinturas Titanlux, un siderúrgico hecho a sí mismo y un 'heladero' valenciano.

1. José María Ruiz-Mateos. Nació en Jerez, en 1931. Su irrupción en los negocios llegó gracias a las exportaciones de su padre. En los 70, lideraba el holding Rumasa que dio trabajo a más de 50.000 personas y extendía sus tentáculos a todos los sectores. Sufrió la expropiación de su emporio en 1983 y fue encarcelado. Desde entonces, emprendió una cruzada personal contra Miguel Boyer, entonces ministro de Economía. Ha refundado la empresa, bautizándola Nueva Rumasa, y emitiendo pagarés.

2. José Entrecanales Ibarra. Hijo de médico, este bilbaíno comenzó su peripecia empresarial como ingeniero en el puerto de su ciudad natal. En 1931 cofundaría la Constructora Entrecanales y Távora, y que acabaría transformada en Acciona. En su haber, la construcción de muchas presas durante el franquismo, así como el aeropuerto de Barajas o el Edificio de la Bolsa. En los años 70, fue cediendo los trastos de los negocios a sus hijos José María y Juan. Murió en Madrid en 1990 a los 89 años.

3. Bartolomé March Servera. Alejado de la atención mediática que sí tuvieron sus hermanos, en su biografía se subraya más su gusto por las artes y su mecenazgo que sus méritos en el sector bancario. Mallorquín nacido en 1917, la isla balear le debe la Fundación que lleva su nombre. Este licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca atesoró una vasta colección, que aglutinaba cuadros de Dalí o Zurbarán, esculturas de Chillida, así como una biblioteca consagrada a la cultura mallorquina.

4. Gregorio Diego Jiménez. El misterio envuelve y la vida y negocios de este salmantino. Nacido en 1919, el pasado ganadero de su familia propició su salto a la primera línea de los mayores potentados. Fue presidente del Banco Occidental, de Cartera Ibérica de Inversiones, de Tecnibank, de TBK Inversiones, de Unión de Inversiones Inmobiliarias... Se esfumó en octubre de 1984, rumbo a Estados Unidos, atosigado por la presión judicial: se había dictado auto de prisión incondicional contra él por el pufo del Occidental. Se desconoce si aún sigue vivo.

5. Alfonso Fierro Viña. Gracias a la exclusiva de Fosforera Española, amasó una fortuna de 3.452 millones de pesetas. Asturiano, llegó a lo más alto cuando el Banco Ibérico, creado en 1946 por su padre, se fusionó en 1977 con el Banco Central. Eso le permitió tener hasta un 7% de las acciones y pasar a ser su vicepresidente. En pleno declive, su hijo se lanzó, con suerte desigual, a la compra de mecheros Azor, Camping Gas, Penzoil España... Falleció en Madrid, en 1998, a los 78 años.

6. Hermanos Castillo y Bravo Laguna. Aseguran que gracias a su profética visión, Canarias pasa hoy por ser destino turístico mundial. Alejandro (en la imagen) es el undécimo Conde de la Vega Grande de Guadalupe y Caballero de la Orden de Calatrava. Junto a su hermano Pedro, tejió una red empresarial que va desde editoriales o agricultura hasta promociones inmobiliarias. Está casado con María del Carmen Benítez de Lugo, involucrada en proyectos humanitarios en las Islas.

7. José María Oriol y Urquijo. Nacido en Santurce (Vizcaya), fue presidente de Hidroeléctrica Española (actual Iberdrola), después de pasar por la alcaldía de Bilbao (1939-1941) y la jefatura provincial de la Falange y de las Jons (1939), pero rechazó ser ministro de industria en el franquismo. Sus apellidos van ligados al gremio ferroviario por la vía del Talgo, a la familia Urquijo (las finanzas) y a la rama siderúrgica del clan Ybarra. Murió en Madrid en 1984 a los 79 años de edad.

8. Alberto Folch Rusiñol. Mecenas, coleccionista de arte y viajero impenitente, este catalán era el dueño de Industrias Titán (pinturas), Corver y Fábricas Folch, además de consejero del Banco de Santander. Hijo de Joaquín Folch Girona, célebre geólogo e ingeniero, en 1975 creó su propia fundación, ahora bajo las riendas de su hija Stella. Falleció en noviembre del 88 a los 66 años. Era nieto del pintor Santiago Rusiñol y estuvo casado con Maragarita Corachán, hija de republicanos exiliados en Venezuela.

9. José María Aristrain Noain. Hijo de emigrantes, nació en Tandil (Argentina) en 1917, aunque regresó a Izarzun, Navarra, a los 3 años. La penuria de la época provocó que comenzara a trabajar a los 14 años, enrolándose en una empresa de calderería y gasógenos que fue mal. Semiarruinado, partió a América en busca de horizontes. Volvió en 1955 para fundar José María Aristrain Noain S.A, dedicada a la fabricación de chapa. Murió en accidente de helicóptero en Cannes, Francia, en 1986, en un incidente sobre el que planeó la sombra del atentado terrorista.

10. Luis Suñer Sanchís. Al timón de Avidesa y Cartonajes Suñer, este industrial valenciano puso a su pueblo natal, Alzira, en el mapa económico español. Su época dorada comenzó a declinar a partir de ser secuestrado por ETA (retenido de enero a abril de 1981), rapto que Adolfo Suárez convirtió en una cuestión de Estado. Tras su fallecimiento, en 1990, Avidesa fue comprada por Conelsa-BBVA y después por el gigante Nestlé. Su nieto, el ex piloto Adrián Campos, prepara una escudería de Fórmula 1.

DEL PELETERO DE FRANCO AL PADRE DE LA OBREGÓN

La nobleza, el balompié, la política, la medicina, los toros y hasta la moda se esconden en la lista de los 2.500 más ricos de los años 70. Con el devenir de la Transición, la mayoría fueron creciendo en notoriedad de la mano de su frondoso patrimonio.

Por J. CABALLERO

Hace tres décadas, ¿qué unía a un bon vivant dueño de purasangres y al ministro de Justicia?, ¿y a un rejoneador con el dueño de La Casera? ¿qué tenían en común el peletero de Franco y el padre de Anita Obregón? Todos ellos nadaban en océanos de dinero, y, grosso modo, España estaba en sus manos (y en sus cartillas del banco). Endogámicas, las pesetas enlazaron a los más pudientes, que acabaron unidos en el altar, por intereses comerciales comunes, o simplemente, por codearse unos con otros. Arturo Buenaventura Corredor sería buen hilo del que tirar en este índice onomástico. Quien fuera conocido como peletero de la familia Franco, así como de lo más granado de la sociedad madrileña desde los años 50, contaba con un patrimonio de 349 millones de pesetas. Por su taller de la calle Fortuny pasó mucho Ramón Mendoza Fontela (219 millones), que gracias a Buenaventura conoció a Janine Girod, compañera sentimental durante 15 años. Mendoza aún permanecía a la sombra de Bernabéu, y sus éxitos iban asociados a los triunfos hípicos de su cuadra. Le quedaban años para llegar a la presidencia del Real Madrid y para botar en Barajas junto a los Ultrasur. Quien sí llevaba años en la poltrona atlética era Vicente Calderón (1.000 millones de patrimonio), así como Felipe Fuster Santamaría, que siendo el presidente del Hércules tenía más caudal que el mandamás del Barcelona, el empresario de la construcción José Luis Núñez (1.289 millones frente a 1.228). Mezclando deporte y empresa, Carlos Ferrer Salat (928) y un Juan Antonio Samaranch (273) previo a sus olímpicos éxitos, ponen un toque de alta sociedad.

Antes de que el ladrillo alicatara España, Juan Obregón Toledo atesoraba 1.505 millones gracias a su empresa Jotsa. Apenas salía en los papeles. Se vengaría su hija Ana siendo reina del papel cuché durante los 80 y 90. Jotsa trabajó a fondo Marbella. Casi tanto como los hermanos Goizueta Galbete (997), propulsores de Guadalmina, pero mucho menos que José Ávila Rojas (727), cuya reputación quedó enfoscada por el reciente 'caso Malaya'. Fernando Fernández Tapias apuntaba alto (620), pero aún estaba lejos del imperio naviero posterior, así como de divorcios milmillonarios y apariciones junto a una mujer llamada Mar Flores. Política y dinero han ido casi siempre de la mano. Valgan como muestras el venerable Jordi Pujol Soley (286) antes de gobernar a los catalanes; José María Areilza Martínez Rodas (283) después de ser ministro de Exteriores, y Marcelino Oreja Aguirre (209) que le sucedió en el cargo: También destacan Íñigo Cavero (245), o el presidente del Gobierno que despidió a Franco, Carlos Arias Navarro (249).

Los banqueros Emilio y Santiago Ybarra Churruca aglutinan más de 1.000 millones entre los dos, y el jurista Joaquín Garrigues Díaz Cañabete, abanderado de una saga vinculada a la diplomacia y el derecho, 864.

El rancio abolengo también tiene sitio. Enrique Falcó Carrión, hermano de Carlos Falcó, marqués de Griñón, contaba con 211 millones y Carlos Martínez de Irujo Fitz James Stuart, primogénito de la duquesa de Alba, con 1.000 (y con sólo 30 años de edad). Curioso el caso del doctor Cristóbal Martínez Bordiú, yerno de Francisco Franco y marqués de Villaverde. En 733 millones se cifraba su patrimonio, que no fue óbice para que tratara de compatibilizar la percepción de dos pensiones de la Seguridad Social con su trabajo activo en la Escuela Nacional de Enfermedades del tórax. La Magistratura de Trabajo número 6 de Madrid desestimó su petición el 22 de enero de 1987.

Ni la T-4 de Barajas estaba aún sobre la mesa del estudio de Antonio Lamela, pero el arquitecto gozaba de prestigio y de una cuenta corriente de 377 millones. En el plano editorial, sobresalen los nombres de José Manuel Lara Hernández (327) y la saga Luca de Tena (202), fundadora de Prensa Española. Roberto Zubiri, magnate vasco de las artes gráficas, superaba ampliamente el capital de ambos: 1.229 millones.

Hablando de 'tela', el inversor Emilio Caprile Poloni (949), padre del modisto Lorenzo, y Armando Basi Sabi (206) salen a colación, así como José Paredes Castaño (296), que vistió a los españoles por los pies: era el dueño de la ilicitana zapatera Paredes.

La parcela hotelera la copan Juan Gaspart Bonet (padre del ex presidente del Barça, 282 millones),y Miguel Fluxá Roselló (206), presidente de Iberostar. También resaltan magnates que, desgraciadamente, aparecieron en la crónica de sucesos. Publio Cordón Munilla, 1.386 millones, desapareció en 1995, secuestrado por el GRAPO. Y el empresario bilbaíno Álvaro Delclaux Barrenechea (245) era el padre de Cosme Delclaux, empresario raptado por ETA en 1997.

En los 80, en casi todas las mesas había una Casera. La culpa la tenía Francisco Duffo y familia (1.620 millones). Y para desayunar, ricas galletas por obra y gracia de los hermanos Gómez Cuétara (678). Bodegas, vides, caballos, fincas... Los jerezanos Francisco de Borja Osborne Vázquez y su hermano Tomás aglutinaban 708 millones. De caballos también sabe mucho Rafael Peralta Pineda. El rejoneador amasaba la nada despreciable cifra de 887 millones..., rico centauro.

Fuente: El Mundo

Comentarios   

0 #1 Las fortunas de la transiciónCarlos Santos-Suárez 26-06-2016 19:31
No entiendo por que se ve mal a la gente acaudalada.
Mi criterio es que todos deberíamos de vivir en una España que fuera rica en talentos, rica en ideas, rica en gente emprendedora, rica en justicia, rica (por qué no) en dinero y así que nos ocupáramos todos en que hubiera mas de 30 millones de familias pudientes.
¿Verdad que sería una España fantástica?
Cuanto mejor que el ser todos pobres e indigentes!!!

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