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Genocidio comunista en Ucrania

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Muerte por hambre deliberada de los campesinos. Localidades despobladas por el hambre en Ucrania como castigo soviético a sus oponentes

¡¡7.000.000 MILLONES ASESINADOS POR HAMBRUNA POLÍTICA Y ODIO!!

Resulta inaceptable que aún hoy exista una losa de silencio y ocultación sobre el genocidio que sufrió el pueblo ucraniano en la década de los años 30 del siglo XX. La dictadura comunista soviética condenó a morir de hambre a un pueblo por no querer convertirse en esclavos de una oligarquía extranjera y enemiga del pueblo ruso y ucraniano. El silencio comunista, la complicidad de los partidos comunistas de todo el mundo, de los fascistas italianos pendientes de un acuerdo petrolífero con los soviets, los intereses capitalistas en la URSS de Stalin, etc.

Los negadores de este auténtico holocausto son los ejecutores, sus cómplices y aquellos que tienen intereses diversos en que el gran público no conozca el exterminio premeditado y sanguinario de 7 millones de ucranianos (niños, mujeres y ancianos en su mayoría) a manos de los comunistas.

Algunos periódicos norteamericanos se hicieron eco. El resto del mundo guardó silencio. Muchos “intelectuales comprometidos” se prestaron al engaño.

Memoria – Pamiat

“La próxima guerra mundial hará que desaparezcan de la superficie de la tierra no solamente clases y dinastías reaccionarias, sino también pueblos reaccionarios enteros. También esto forma parte del progreso”

F. Engels, con la aprobación de Karl Marx , en respuesta a la obra de Bakunin, el “Llamamiento a los esclavos”.

“Todas las casas, hoy día, están marcadas con una misteriosa cruz roja. El juez es la historia, el ejecutor de la sentencia es el proletariado”.

Karl Marx, citado por Albert Camus en “El hombre rebelde”. Pág. 241.

“Para deshacernos de nuestros enemigos, debemos tener nuestro propio terror socialista. Debemos atraer a nuestro lado digamos a noventa de los cien millones de habitantes de la Rusia soviética. En cuanto a los otros, no tenemos nada que decirles. Deben ser aniquilados”.

Grigori Zinoviev Apfelbaum, septiembre de 1918, en “Severnaya Comuna”, núm. 109, 19 de septiembre de 1918, pág. 2. LIBRO NEGRO, 93.

“Durante la dictadura sangrienta de Lenin la comisión de encuesta de Rohrberg, que entró en Kiev después de la toma de esta ciudad en agosto de 1919 por los voluntarios, señala lo siguiente:

“Todo el suelo de cemento del gran garaje (se trata de la sala de ejecución de la checa provincial de Kiev) estaba inundado de sangre; y ésta no corría, sino que formaba una capa de algunas pulgadas; era una horrible mezcla de sangre, de sesos, de pedazos de cráneos, de mechones de cabellos y demás restos humanos. Todas las paredes, agujereadas, con millares de balas, estaban salpicadas de sangre, y pedazos de sesos y de cuero cabelludo estaban pegados en ellas.

Una zanja de 25 centímetros de ancho, por 25 de hondo y de unos 10 metros de largo, iba del centro del garaje a un local próximo, donde había un tubo subterráneo de salida. Esa zanja estaba completamente llena de sangre.

De ordinario, inmediatamente después de la matanza, transportaban fuera de la ciudad los cuerpos en camiones, automóviles o en furgones y los enterraban en una fosa común. En un rincón del jardín topamos con otra fosa más antigua que contenía unos ochenta cuerpos; y allí descubrimos en los cuerpos señales de crueldades y de mutilaciones las más diversas e inimaginables. Allí yacían cadáveres destripados; otros tenían varios miembros amputados, algunos estaban descuartizados, y otros los ojos sacados, y la cabeza, la cara, el cuello y el tronco cubiertos de profundas heridas. más lejos encontraron un cadáver con una cuña clavada en el pecho; y otros no tenían lengua. En un rincón de la fosa descubrimos muchos brazos y piernas separados del tronco”.

S.P. Melgunov, “Le Terror Rouge en Russie”, de 1918 a 1923. Payot, 1927. Pág. 161.

El periódico italiano “La Divina Parola” publicó, en su número del 25 de abril de 1920, lo que sigue sobre la dictadura de Bela Kuhn en Hungría: “Durante la reacción antibolchevique se hallaron cadáveres confusamente amontonados en subterráneos. Los diplomáticos extranjeros invitados por el pueblo a confirmar con sus propios ojos semejantes horrores, atestiguan haber visto no pocos cadáveres de monjas con el crucifijo que solían llevar colgado al pecho, clavado en el corazón, y las cuentas de los rosarios hundidas a martillazos en las sienes y todo alrededor de la cabeza”

El periódico “Laisve”, en su número 23 del 19 de julio (de 1941), publica el siguiente relato: “En Lankeliekas los bolcheviques hicieron prisioneros durante el primer día de la guerra, al cura párroco Balsys, al capellán Petrika y al profesor Dabrinka de Vilaviekis. Los prisioneros fueron arrastrados al bosque próximo, donde fueron torturados de la manera más cruel y muertos a tiros. Se encontró al cura párroco Balsys crucificado en un árbol. De su espalda había sido cortada una tira de piel. En Zarassi se cortó un trozo de piel, en forma de cruz, del pecho del cura Baltrimas; en su cabeza u ojos tenía clavados clavos”.

“Solamente en Croacia han perecido más de 400.000 entre fieles y religiosos; en los campos de concentración sufren más de 100.000 católicos; el 15 % de los sacerdotes han sido asesinados…La venerada imagen de Nuestra Señora de Bistrica, patrona de Croacia, arrancada de la Catedral de Zagreb y despedazada en la plaza.

10 febrero 1945. las hordas de Tito entran en Soroki-Brijeb (Croacia) y encierran en el convento a cuantos padres –por cierto franciscanos- encuentran, quemándolo seguidamente con gasolina.”

NCWC (National Catholic Welfare Conference) desde Washington, nov. 1946.

“Tras la caída del Muro los propios historiadores rusos han ido agravando, con nuevos datos, el horrendo e infrahumano panorama de la crueldad de Lenin y Stalin, que ya describimos en “Las Puertas del Infierno”. Por ejemplo, Vladimir Paulovich Naumov ha extendido a toda la sucesión de líderes soviéticos, de Lenin a Andropov, la consigna del terror absoluto. Bajo Stalin la persecución, la deportación y la reclusión en gulags afectaron a medio millón de sacerdotes cristianos, con especial crueldad contra los católicos. La cifra de ejecuciones entre los sacerdotes se elevó a extremos nunca sospechados: doscientos mil. Las ejecuciones de sacerdotes fueron iniciadas por Lenin el 1 de mayo de 1918, cuando fusiló a tres mil” ( Datos de ABC de Madrid, 11 febrero 1996, p. 42)

Ricardo de la Cierva, La Hoz y la Cruz, p.14.

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