Historia infame

El manicomio provincial de Madrid

Escrito por DR. Gonzálo R. Lafora el . Publicado en Historia infame

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Réplica al Dr. Pérez Valdés

El Dr. Pérez Valdés, director del Departamento de Dementes del Hospital Provincial, ha protestado en La Correspondencia de España del 18 de Octubre sobre las afirmaciones que respecto a dicho Departamento hice en el número penúltimo de ESPAÑA.

Debo recordar que en mi crítica no me dirigía para nada a él, ni le mencionaba. Tiene el Dr. Pérez Valdés una reputación científica bien cimentada como especialista que yo no he querido menoscabar, ni aunque lo hubiese querido lo habría conseguido. Conste, pues, y lo digo bien sinceramente, que no echo de menos en él, como erróneamente insinúa, aptitudes técnicas. Pero una cosa es la preparación técnica del Dr. Pérez Valdés, que yo respeto y alabo, y otra el estado y organización del Departamento, que critico por anticuada.

Me da la razón, sin embargo, en que se emplean las camisas de fuerza1, en que se envían los enfermos a otros manicomios con el único diagnóstico de "enagenación mental", y en que el Departamento no tiene sección balneoterápica. Insistamos sobre algunos de estos puntos.

Dice el Sr. Pérez Valdés que no se da más diagnóstico que el citado, porque la misión del Departamento es sólo comprobar la supuesta locura, pero que lleva privadamente un libro-registro con los diagnósticos y la historia clínica de los enfermos, el cual pone a mi disposición. Y yo pregunto: ¿Por qué ese hermetismo? ¿No cree el Dr. Pérez Valdés que esos documentos que me ofrece a mí, que no me sirven, serán utilísimos para el manicomio? Comprendería que no diese el diagnóstico, el cual no es más que una interpretación de los hechos; pero no que prive a sus colegas de los hechos observados, los cuales son inmutables y tienen mucha importancia para el diagnóstico. Así hacen todos los departamentos de observación del mundo que dan los datos y el diagnóstico probable, y algunos como el Psychopathic Ward, de Nueva York, la Psychíatrische Klinik, de Munich y la de Berlín, aportan además los datos que la policía al servicio de ellos les ha proporcionado respecto a los antecedentes familiares y género de vida del paciente, investigados por aquélla en la misma casa del enfermo. ¿Cómo no se ha organizado aún en Madrid esta perfecta colaboración informativa de la policía? Sólo merced a ésta puede el PsychopathicWard, de Nueva York, dar el diagnóstico probable en tres días, máximum de tiempo que la ley les permite retener los enfermos2.

Respecto a lo que dice de una instalación hidroterápica general vecina del Departamento, sólo !e diré que siento que no se utilice más, pues tengo entendido que a Ciempozuelos llegan los enfermos sucios, y además porque ahorraría, como sabe el Dr. Pérez Valdés mejor que yo, muchas camisas de fuerza. El uso de éstas que, entre humorismos, reputa de imprescindible en los agresivos e inmorales, ha sido suprimido en otros manicomios extranjeros, donde hay también: enfermos de estas categorías; pero para ello es preciso más vigilancia, o lo que es lo mismo, más personal de enfermeros y mejor preparación técnica de los mismos, y este es el personal sin aptitudes técnicas al que yo me refería en mi artículo anterior3. Sorprende que en Madrid no haya aún una enseñanza especial para enfermeros de enagenados, ya en el Hospital Provincial o ya en la Facultad de Medicina.

Que ha habido hace algunos años una agresión a un enfermo por los enfermeros, comentadísima por la prensa diaria, lo vuelvo a afirmar, a pesar de la negativa del D. Pérez Valdés. Si es preciso lo demostraré repasando las colecciones de los periódicos. Fue un demente al que le fracturaron varias costillas y murió de resultas de ello.

Lo que dije respecto a una hermana de la candad que dispone de traslados, lo oí a persona que merece toda mi confianza y lo acepté así, pues supe que en estos traslados en masa se incluían a veces enfermos que habían permanecido menos tiempo del reglamentario (cuarenta días, según creo) en el Departamento de observación, y no podía creer que esto lo ordenase un colega. Por otra parte, no habiendo médico especialista residente, nada tiene de extraño este y otros excesos de atribuciones administrativas.

Por la defensa que del Departamento, como local, hace el Dr. Pérez Valdés, se infiere que no le parece mal como está. Siento disentir en esto también de su autorizada opinión. El local es oscuro y frío. En él se conservan ciertas celdas para agitados (que afortunadamente no se usan), de las que pidió Kraepelin fotografías para su Museo de la Historia del Manicomio. Los patios son muy reducidos, etc. Hace tiempo que habíamos querido hablar de esto, y con ese objeto hicimos un artículo que no quiso publicar La Tribuna (y lo perdió) porque podía parecer mal a la Diputación Provincial. Afortunadamente hay otras publicaciones independientes, como ESPAÑA, que no tienen esos miramientos.

No creemos que esto pueda ofender al doctor Pérez Valdés, que no es el culpable de ello, como tampoco lo son otros profesores del Hospital Provincial que tienen sus salas en sótanos y buhardillas y que no protestaron cuando alguien criticó este estado de cosas. Sólo podía sentirse ofendida por esto la Diputación, que no atiende debidamente al Hospital y a las mejoras necesarias en él. Cuando hace dos años un profesor de ese Hospital criticó en una revista el vergonzoso hacinamiento de enfermos infecciosos en las epidemias, se produjo un gran revuelo y hasta se le amenazó con un expediente si no daba unas explicaciones desvirtuando su aserto; pero aquel estímulo saludable de la crítica dio lugar a una reacción, cuyo resultado fue la creación del nuevo Departamento para infecciosos, con el auxilio de la caridad pública. Nosotros que no somos profesores del Hospital, podemos hablar con toda claridad y sin temor a expedientes que nos coarten la crítica sobre el Departamento de observación.

No quiero terminar sin sacudirme la insinuación de mal español que deja escapar el doctor Pérez Valdés por mis desnudas descripciones de lo que he visto. Tenemos también los dos un concepto opuesto del patriotismo. Yo no creo que en el extranjero se hable mal de España por lo que decimos los españoles, sino por lo que ven, pasan y dicen los extranjeros que aquí vienen y sobre aquí escriben4. Tampoco creo que el silencio de nuestros males es nuestra mejor conducta. En mi permanencia en el extranjero he visto que allí se acusa con gran energía y claridad los defectos de las personas e instituciones. Bien recientes son las acusaciones durísimas contra un ministro inglés por suponérsele complicado en el negocio de la telegrafía sin hilos. Constantes son los artículos de crítica despiadada sobre los hombres y sus obras. Pero aquí en España se llama antipatriota al que rompe el silencio y señala una lacra.

¿Qué términos de comparación son posibles para endulzar nuestra descripción de lo visto en los manicomios? En los países vecinos no existe nada parecido y en los anglo-sajones menos aún. Los manicomios españoles que están montados más a la moderna son instituciones particulares, y yo sólo me ocupé de las oficiales y exclusivamente de las vistas por mi. Por lo demás, entre los Manicomios que cita el doctor Pérez Valdés hay algunos provinciales que están, según me han dicho, en esto parecido a los que yo describí, y otros son particulares. Como en éstos no se admiten enfermos indigentes, que es el problema que nos interesa, de ahí que no me ocupase de ellos, aunque he visitado varios. Conste, pues, que yo señalo defectos y atrasos increíbles, porque creo firmemente que así ejerzo más el verdadero patriotismo, el que sólo produce molestias y disgustos.

DR. Gonzálo R. Lafora. - 22 Octubre 1916.

1 Esa blusa de lona con mangas prolongadas, que terminan en cimas que se atan a la espalda, impidiendo los movimientos de los brazos, que nos describe el doctor Pérez Valdés, es la conocida camisa de fuerza.

2 Tiene este Departamento unas 3.000 admisiones por año.

3 Hay manicomios que han llegado a tener un enfermero por cada 3 6 4 enfermos. Por lo general, la proporción varía entre 1 por 6 a 1 por 10. En nuestro Departamento los enfermeros son pocos y nada instruidos en psiquiatría.

4 Mucho más de lo dicho por nosotros se publicó en el extranjero sobre nuestros manicomios, entre otros por el profesor Lugaro, de Módena (Italia), a raíz del Congreso de 1903.

Reimpreso de: Gonzalo Rodríguez Lafora. El manicomio provincial de Madrid (Réplica al Dr. Pérez Valdés). España. 26 oct. 1916. 92:8.

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