España es un campo de alcachofas

Escrito por Daniel de Culla el . Publicado en Elogio del Rebuzno - Por Daniel de Culla

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Montado en un Barbacú, ave trepadora de la América del Sur, desde lo alto veo a un payaso, cual un san Antón o un zamarro, que llora lágrimas de cocodrilo contemplando emocionado un campo de alcachofas. Allí, en un rincón, junto a una tapia, veo en cueros y en actitud de rana saltarina, caballeros en una tapia, a Manuel Milá y Fontanals quien, en cuclillas, relee su " Los trovadores en España". A su lado está Santiago Rusiñol, artista genital y dramaturgo notable. También, algo más separados, están Antonio Gaudí, quien imaginó la iglesia de la Sagrada Familia y el palacio y parque Güel contemplando cacas de moros secas, pues éstos tiene la costumbre de defecar en lo defecado, construyendo torretas; y Felipe Pedrell, que está tatareando su "Los Pirineos", que le hace inspirarse en catalán a Mosén Jacinto Verdaguer, sacerdote épico teofilo, autor de La Atlántida.

Todos ellos aparecen como echando abono a las barbajas, primeras raíces de los vegetales recién plantados.

Las lágrimas de este payaso barbado hacen tomar a las alcachofas, a barba regada, diferentes formas. Por ejemplo: Ahí vemos las barbas de Aarón, cierto vegetal, las barbas Cabrunas, un vegetal, también. Hay una parecida al bonete de Barbarroja, de la que sale una voz que dice: "a las barbas con dineros, honra hacen los vendidos caballeros"; "callen barbas y hablen alcachofas"; "de tal barba tal escama", como escamados están, eso dicen los labriegos, que tienen que estar y andar con la barba sobre el hombro, domesticados, sin atreverse a insolentarse.

Ameno y fértil está el campo. Desde lo alto, parece un conjunto de gente de verde armada, con derecho a voto. Sus trabajadores parecen de la edad Media. Son cual barones hablando de caballos y mulas, de burros eclesiásticos medio militares, y de que si sus medidas agrarias son de 116, de 57 y 20 fanegas castellanas. Vemos, también, su establo de cabalgaduras.

Ya fuera del campo de alcachofas, el Barbacú se posó en un Ají agujeta, no sin antes rozar con las alas al lengua de pájaro, el escurre huéspedes, el jobo jobita, el guaguao, el sinsonte, el zorzal, el chile, el caballero, el cabeza de vaca, el dátil, el de Guinea o cachucha. Yo ya tenía ganas de apearme, pues tenía el culo como un higo y mi cola como un trozo de cabritilla, piel de cabrito o cordero adobada.

Me tumbé entre frijoles caballeros y vi venir a un chavalote, llamado "el Emplazado", como esos de mesnada o mesnadero, de compañía de gente indignada, que hablaba en voz alta y le decía a un amigo que traía de la mano: "Ese caballero emocionado con las alcachofas es un sujeto que vive de estafas y bribonadas", quien ha hecho suya la sentencia de: "más valen meajas de Capitalista sacro facha que zatico de obrero socialisto", de mendrugo, pedazo de pan.

-Daniel de Cullá

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