Hoy no habrá torrija

Escrito por Daniel de Culla el . Publicado en Elogio del Rebuzno - Por Daniel de Culla

0
0
0
s2smodern

Es 14 de abril cumplido, que dicen de viernes santo, palabras amorosas como las cuentas de un collar que cuelga de un chumino.

He salido con un amigo a pescar truchas al pantano de Pineda, en Burgos. A mí me hubiera gustado más ir a cazar setas; pero "no es tiempo de setas", como mi amigo me dice. Bueno, la verdad es que yo no estoy para esos trotes. Además, que me casé con una seta, y, antes de casarme, viví como un coronel, como un marajá; después de casado, me quedé como soldado raso y majara, amaestrado y sin poder regar su huerto; tan sólo, cuando mi vecinita marchaba de vacaciones, y yo solito me divertía con malos pensamientos, pero así no ofendía a ella ni a nadie, moliendo mi molinillo.

Mi amigo pensaba que la pesca sería como su primer día; pero, nada. Lo que fue pescar, pescar, fue tan sólo un poco de insolación. Y la visión de un truchón, eso sí, que nos miró, nos sacó la lengua y desapareció, por culpa de que se le enrolló el hilo de su caña en las ramas de un árbol. ¡Maldita sea¡ -Compañero, amigo mío, le dije, a este paso, hoy no comemos torrija, y nos darán de beber nuestras parientas agua de noria para que nos pongamos amarillos.

Pasaron las cansinas horas, y recogíamos ya nuestras cañas, cuando, por la senda verde, las vimos a ellas llegar. No a nuestras parientas, si no a ocho mozas que, a buen paso y al pasar, nos preguntaron:

-Pescadores ¿ha habido algo de pescar?

Mi amigo contestó:

-Una trucha nos pasó de largo.

Yo me quedé mirándolas y, al instante, recordé los campos de setas. Aquí había setas de ida y vuelta; setas con pelos, lo que no era ningún delito ambiental. Me sentí como el águila que baja a por el bicho y se remonta, volviendo al mismo sitio.

Camino de vuelta, sin querer queriendo, las seguimos. Ellas se sentaron en una mesa a comer sus bocadillos. Nosotros dos, en otra mesa al lado de ellas.

-Que aproveche, les dije. Ellas contestaron: -Gracias.

Yo iba ciego mirando a cada una de ellas. Es semana santa, como dicen los curas. Y yo, aunque no creo, me dije, para mis adentros:-Permita dios del cielo que en una de sus setas caiga mi rayo, o en todas. Y aunque es viernes de vigilia, coma carne de la buena, partiendo su envoltura y el relicario si lo llevan.

Mi amigo no hablaba, pero yo sí, ¡Mira cómo me habían puesto el pene, lleno de pena, estas mozas nada más verlas¡ No me importaba empezar por las ramas y bajar a su tronco, donde florecía la seta.

-De estas setas, aunque venenosas, comeré, le dije a mi amigo, al oído.

Él no dijo nada, y yo me dirigí a estas mozas, hablándoles desde la pena de mi pene:

-Aunque hemos estado dentro del charco, no nos hemos caído al pantano. Hemos visto pasar la trucha, pero no traemos ninguna.

-Pues qué pena, respondió una de ellas; las otras sonriendo con el bocado dentro.

Yo seguí:

-En el pantano hemos cogido huevos, en este merendero, en su alrededor, ¡claro¡ quizás cojamos alguna seta y, en casa, cuando vayamos, nos quedaremos sin torrija.

La misma que nos habló antes, contestó:

--Es que con esa cara de sardina que tienes, es normal que a la trucha, nada más verte, se le revuelvan las tripas.

Yo me quedé desarmado. Pero tuve agallas para contestarle de esta manera:

-Y a tú, que eres morenita y fea, sé que no te quieren los hombres: a mí no me importa que no me quieran las mujeres, pues me unto el pene con sebo, y me quieren los ratones.

Todos nos reímos con gracia. Una de ellas, que enseñaba el canalillo del culo por la espalda, se giró hacía nosotros pero, al instante, volvió a sus ser, sin darnos tiempo de verle su cara.

Dirigiéndome a una de ellas, que me pareció la más buena moza, le pregunté:

-¿Sois de alguna congregación u ong? ¿Sois esclavas del mismo patrón o tiranas de un perro lanudo?

Con un poco de mal humor, ella contestó:

-A usted no le importa eso. No nos interesa que nos venga nadie a implorar; pues los hombres en vez de venir a quitar penas, nos las venís a dar.

Yo le repliqué:

-Mi amigo, no sé; que hable él, si quiere. Yo, por mis partes, os digo que soy de una secta.

Todas dejaron sus bocadillos a medio terminar, y, con la boca abierta, me miraron las cuatro de delante de la mesa; a las otras cuatro de detrás, que nos daban la espalda, yo las adiviné que nos escuchaban desde el culo, pues les noté revolverse en sus asientos.

Le hablé para que lo escucharan todas:

-Yo soy de la Secta de los Discípulos del Capullo en Flor. Para dar gusto a nuestros seguidores, siempre bailamos una jota que no sabemos, pero que bailamos de memoria.

Para las jotas que los adeptos quieren que cantemos, sólo sabemos la de la "Pajota", que es una que da gusto a nuestras novias y devotas amantes, y que yo aprendí yendo un día a Segovia, a pasar unos ejercicios espirituales en un seminario de curas.

-Qué gracioso, contestó la más habladora, la listilla. Siguiendo:

-No me levanto corriendo, porque un sopapo te daba._

-Dámele, dámele, salerosa, le contesté; pues con él sentiría el calor del invierno y el frío del verano burgalés junto a este pantano.

Ninguna de ellas contestó. Nos levantamos de la mesa mi amigo y yo, y nos fuimos por donde habíamos venido: por un camino local que de senda verde no tiene más que el nombre, lleno de tremendos baches, tantos, que a punto estuvo el coche de quedarse estropeado en uno de ellos. ¡De asco¡

-Daniel de Culla

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

UK betting sites, view full information www.gbetting.co.uk bookamkers