Elogio del Rebuzno - Por Daniel de Culla

No faltan Asnos en este País. Asnos de la Iberia que tiene el honor de haber poblado de Asnos las Américas. Al río de La Plata los llevó un fraile, y se procrearon por el Amor extremado de una Burra que a la chusma le anduvo haciendo elogios del fraile Y prueba que no hay Asnos como los nuestros lo hallamos en el privilegiado Sancho Panza cuando le menciona a don Quijote que la Educación es propia del Asno y que en la Poética de la Asnal Lengua Castellana "Rebuznar no es un Arte; es una Ciencia", según la insigne proeza y portento literario que lo es Cervantes en su Historia de Don Quijote, donde la Carne del Asno es manjar exquisito, tanto o más como la del Cerdo, a cual mejor de nosotros ha sabido
Daniel de Culla


Tragones, puteros y mordazas

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Es una pequeña aldea llamada Roscón de San Lesmes. Sus habitantes son chiquitos, tan chiquitos como los que aparecen en los roscones de Reyes como sorpresa.

Esta aldea le sirvió de inspiración a Swift en su famoso cuento Gulliver cuando unos liliputienses que no eran otra cosa que mosquitos esbeltos de colores diversos le picaron el pene agrandándole sobremanera, a modo de lira, cuando cometía adulterio con mujeres metidas en deudas.

Bandoleros, parásitos y sus veedores

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En una Península, cual grano en el culo del mundo, malamente convivían dos Ordenes Dípteras del Buen Romance del Culo Tradicional, la una místico fascista, la otra, cojonera. La místico fascista tiene tintes bien trágicos como su nombre lo indica; la cojonera estaba para acometer a la otra siempre, presentándola al auditorio como lo que era: la más cruel y merecedora del mismo castigo que infringía e infringió a los cojoneros.

Los místicos fascistas salían por la noche con disimulo y se desahogaban el culo en cunetas, fosas comunes y loberas, donde dejaban sus larvas y pupas cual insecticidas rociados sobre los cadáveres de muertos salvajemente asesinados. Eran las moscas azules, moscas sacras negras, conocidas, también, en Australia, como "moscas de las cunetas bajo palio".

La historia se repite

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Iba yo camino del abrevadero de la fuente a darle de beber al Burro de mi abuelo cuando, de repente, el Burro se paró, asustado, delante de una plasta de vaca; comenzando a Rebuznar y Rebuznar con esmero. Hasta le oí decir entre Rebuznos: "O, romanos: me cago en la perrita Marilín".

Esto me disgustó mucho, pero, a la vez, me produjo mucho placer al ver que mi paisana Gervasia, que subía por el camino, de vuelta a casa, con un cántaro de agua bajo el brazo, al oír el Rebuzno se asustó; y, del susto, soltó el cántaro que se estrelló contra el suelo, rompiéndose y escupiendo toda el agua, cayendo ella al suelo de espaldas con las piernas hacia arriba enseñando en su carnal tijera el Chisme que tanto ardor produce en prelados y monarcas.

Ay, mujer, que dolor de cabeza

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Sí, he estado en la "mani" del 8 de Marzo femenino. He estado en Madrid, porque aquí, como en Barcelona, es donde se sienten profundamente las manifestaciones; al menos, eso me parece a mí.

He ido con dos amigos separados por la fuerza del amar. Los dos se han separado porque, como dice uno, recordando a una tonadillera: "se acabó el amor de tanto usarlo", y por culpa de la atracción amorosa de otras hembras "más jovencitas"; ¡bribones¡

Un viento suave del Este

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Un viento suave del Este, aire en movimiento
Dispone de las ramas de los árboles a su antojo.
Las dobla, y de ellas caen hojas de verdor tenue, de oro, plata
U otro metal, que a mí me parecen objetos prehistóricos
Marcados con asteriscos, cual corazones de enamorados
Haciendo cascajo sobre el suelo musgo.

De profesión sus labores

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Qué tiempos aquellos cuando mi abuela y mi madre se dedicaban de lleno a los cuidados de la casa, dominadas mentalmente por ese triángulo espiritual, donde revolotea la mosca tse tse y, corporalmente, por el pene del macho ibérico, que amenizaba siempre las pícaras siestas, cuando, por lo general, quedaba preñada la hembra.

Las dos fueron de un solo varón, y estuvieron dedicadas "a los hijos que nos de dios", que era la expresión manida en las sobremesas, sentadas debajo de un cuadro de la Sagrada Familia, pintado en pastel de pepitoria, o estampita.

Espectro

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Estaba yo jugando con mi sobrino a descomponer un rayo de luz a través de un prisma, cuando la línea directriz, como produciendo reflexión, se arrojaba a fuerza de luz en el tumor de los corvejones de un solípedo, en probanza del primer lugar en la gracia de esparaván o gavilán, como cuando el cura pedófilo, que no tiene dedos en los pies sino cascos, aplica su catarro sobre el cogote del niño cubierto de una substancia aglutinante más que probable, que puede probarse y demostrarse, como sucede con la fe, feminela o pedazo de zalea en que se envuelve el zoquete que forma la cabeza de la lanada o escobillón por la parte delantera donde va la roda y el tajamar, como en la proa de una nave varada.

En el punto G de una almorrana

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Mi amigo es un cachondo. ¡Qué cosas me dice el muy… amado¡

-¿A qué es cierto que nadie hay en el mundo, chico o grande, que haya visto muy bien el punto G de una almorrana, me pregunta, ilustrándome con su lenguaje. Sigue:

-Con sus pelos y señales yo he visto el punto G de una almorrana en el Recto de mi amada, que no sabía ella muy bien lo que era. Ella pensaba que era algún resto de esperma seco y colgante.

El seductor de una amiga

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Estando un día a la mesa con su esposa e hija alrededor
El padre remiraba con muchísima pasión a la amiga de su esposa
Que era escritora y editora de una publicación.
Tamar se llama, y él Amón, quien guiado por el instinto carnal
Que cabalga a nuestra chepa cual albarda
Concibió un amor enloquecido al instante de mirarla.

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