Cuando la calle arde...

Escrito por Arturo Pérez-Reverte el . Publicado en Varios insolentes

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 ... el político se acojona; hasta entonces, pastelea.

"Hemos aprendido todos una lección útil y peligrosa: un contenedor ardiendo vale más que una denuncia en un juzgado, y es más rápido"

Arturo Pérez-Reverte tiene un 'idilio' conTwitter los domingos por la tarde y la de este 8 de diciembre de de 2013, acudió a la cita y particularmente cáustico.

Este domingo, 19 de enero de 2013, entra a saco en la acongojante peripecia sociopolítica que ha vivido España, a cuenta del barrio burgalés de Gamonal y de la negativa de un sector de sus vecinos a que les conviertan la calle en un bulevard, con carril bici, jardines y aparcamientos.

En primer lugar, Reverte compara la actuación ciudadana con la que tuvo lugar en torno a una perrera de Mairena del Aljarafe cuyo deficiente trato a los animales impulsó a la población a protestar, con lo que se consiguió una mayor notoriedad.

"Primera conclusión: por la vía oficial se consigue poco. Por la bronca, al menos, sales en el Telediario. Y a lo único a que tienen miedo los políticos (los jueces se la traen al pairo) es al Telediario. A la gente dando bronca en el Telediario".

"Eso, siempre y cuando el político de turno no tenga controlado el Telediario",comenta el novelista, puntualizando que la "forma de que el político no controle el Telediario es que la gente no trague y que la bronca sea tan gorda que la cosa no pueda ocultarse".

En el caso de Burgos, Reverte comienza calificando al alcalde de "pobre hombre, inseguro, acomplejado, incompetente en el diálogo y en la violencia, una alcalde confreno y marcha atrás".

"Resumiendo: cuando la calle arde, el político se acojona. Hasta entonces, pastelea".

Reverte añade que "al ciudadano indignado, aunque pacífico, le viene bien que el radical se encargue del cóctel molotov":

"Porque llega allí donde no llegaría él; para una causa justa desdeñada por el poder, lo ideal es una combinación de ciudadanos pacíficos con ciudadanos broncas".

"Dicho de otra manera: el alcalde de Burgos acaba de confirmar a toda España que la única manera de defender causas es que arda la calle. Y eso abre interesantes perspectivas de futuro. Imaginen cuando un día se coordinen estas interesantes perspectivas".

El brillante escritor cartagenero, ex reportero audaz y académico de la Lengua, extrae la siguiente moraleja: "Cuando haya causa a defender, ante la probada inoperatividad de las vías legales, llevémosla al punto crítico y que se acojonen".

Matiza Pérez-Reverte que le produce inquietud el corolario: "Las graves consecuencias de una conclusión como esa: en esta perra y bormuja España, quien no quema no mama".

Reverte pide, a modo de solución, "políticos eficaces y con sentido común": "Gente decente que atienda y las vea venir antes de estallar, y que si estallan, sepan gobernarlas con sentido común y autoridad clara, asumiendo aciertos y errores".

"Alcaldes o políticos eficaces, no bobos, o golfos, compadres unos y otros de caciques, constructores, empresarios y trincones locales".

A modo de conclusión, Pérez-Reverte relaciona este caso con el vivido en un barrio musulmán de Melilla, con "población emigrante amontonada sin trabajo y cocinada despacio por los imanes ultraislámicos":

"Donde voces autorizadas llevan años alertando del problema: la influencia de los islamistas radicales".

"Hará falta mucha inteligencia política, muchos medios y dinero, recurrir a expertos muy solventes, para torear ese toro por los dos pitones. Y el día que estalle la intifada en Melilla no es que salgamos en los Telediarios españoles. Es que saldremos en los de todo el mundo".

Y cierra a modo de colofón: "Hemos aprendido todos una lección útil y peligrosa: un contenedor ardiendo vale más que una denuncia en un juzgado, y es más rápido".

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