Los tres niveles de existencia

Escrito por Deepack Chopra el . Publicado en Bailando con lobos

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El primer nivel de existencia es el físico o material, el universo visible. Es el mundo que mejor conocemos, al que llamamos mundo real, contiene materia y objetos con limites precisos, todo lo tridimensional y lo qué percibimos con los cinco sentidos: lo que podemos tocar, ver, escuchar, sentir, probar u oler. Incluye nuestros cuerpos, el viento, la tierra, el agua, los gases, los animales, los microbios, las moléculas y las páginas de este libro.

En el ámbito físico, el tiempo parece fluir en una línea tan recta que la llamamos flecha del tiempo: ésta va del pasado al presente y al futuro. Lo anterior significa que todo lo que hay en el ámbito físico tiene un principio y un final; por lo tanto, es pasajero. Los seres sensibles nacen y mueren. Las montañas se elevan desde el núcleo liquido del planeta y la lluvia y el viento incesante las erosionan.

El mundo físico está gobernado por leyes inmutables de causa y efecto, por lo que todo es predecible. La física newtoniana nos permite predecir acciones y reacciones de modo que, cuando una bola de billar golpea a otra con una velocidad y en un ángulo específicos, podemos anticipar exactamente qué ruta seguirá cada una sobre la mesa.

Los científicos pueden calcular con precisión cuándo ocurrirá un eclipse solar y cuánto durará. Toda la comprensión de sentido común que tenemos del mundo proviene de lo que sabemos de este ámbito físico.

Nivel 2: El ámbito cuántico

En el segundo nivel de existencia, todo consiste en información y energía. Se Lo llama ámbito cuántico. En este nivel todo es insustancial, lo que significa que no puede tocarse ni percibirse con ninguno de los cinco sentidos.

Tu mente, tus pensamientos, tu ego y la parte de ti que normalmente consideras que es tu ser son parte del ámbito cuántico. Estas cosas carecen de solidez; sin embargo sabes que tu ser y tus pensamientos son reales. Aunque es más fácil pensar el ámbito cuántico en términos de la mente, engloba mucho más. De hecho! todo lo que existe en el universo visible es una manifestación de la energía y la información del ámbito cuántico.

El mundo material es un subconjunto del mundo cuántico.

Otra manera de explicarlo es que todo lo que existente en el ámbito físico está hecho de información y energía. En la famosa ecuación de Einstein, E = MC2, sabemos que la energía (E) es igual a la masa (M) por la velocidad de la luz © al cuadrado. Esto nos dice que la materia (masa) y la energía son la misma cosa, pero en manifestaciones diferentes: energía es igual a masa.

Una de las primeras lecciones de ciencia que nos enseñan en la escuela es que todo objeto sólido está hecho de moléculas, y que éstas están formadas por unidades todavía más pequeñas llamadas átomos. Nos explican que esta silla, aparentemente sólida, en la que estamos sentados, está hecha de átomos tan pequeños que no pueden verse sin la ayuda de un poderoso microscopio. Luego aprendemos que los pequeños átomos están formados por partículas subatómicas que carecen de solidez. Son literalmente paquetes u ondas de información y energía. Esto significa que en este segundo nivel de existencia, La silla en la que estás sentado no es otra cosa que energía e información.

Este concepto puede ser difícil de asimilar al principio. ¿Cómo es posible que unas ondas invisibles de energía e información se perciban como objetos sólidos?

La respuesta es que los sucesos en el ámbito cuántico ocurren a la velocidad de la luz; y a esa velocidad, nuestros sentidos simplemente no pueden procesar todo lo que influye en nuestra experiencia sensible. Percibimos los objetos diferentes entre si porque las ondas de energía contienen y determinan la frecuencia o vibración de diferentes tipos de información. Es como escuchar la radio Si sintonizamos el 101.5 de FM, por ejemplo, tal vez escuchemos sólo música clásica. Si cambiamos a una frecuencia de ondas de radio ligeramente distinta, por ejemplo al 101.9 de FM, quizá escuchemos rock and rol.

En función de cómo vibra, a energía está codificada para transmitir información diferenta
De esta manera, el mundo físico, el mundo de los objetos y la materia, está hecho de información contenida en una energía que vibra a distintas frecuencias. La razón por la que no vemos el mundo como una enorme red de energía es porque vibra demasiado rápido. Nuestros sentidos, que funcionan lentamente, sólo pueden registrar trozos de esta energía y actividad, y estos conglomerados de información se convierten en la silla, en mi cuerpo, en el agua y en todos los demás objetos tísicos del universo visible.

Esto es similar a lo que ocurre cuando vemos una película. Como sabes, una película está hecha de fotogramas individuales separados por franjas. Si viéramos la película en el carrete en una sala de proyección, veríamos los fotogramas y las separaciones. Sin embargo, cuando vemos la película. los fotogramas pasan tan rápido que nuestros sentidos no perciben la discontinuidad. Los percibimos como un flujo constante de información.

En el ámbito cuántico, los trozos de campos de energía que vibran a diferentes frecuencias, y que percibimos como objetos sólidos, forman parte de un campo de energía colectivo.

Si pudiéramos percibir todo lo que ocurre en el ámbito cuántico, veríamos que formamos parte de un gran caldo de energía y que todas las cosas, cada uno de nosotros y todos los objetos del ámbito físico, son sólo un conglomerado de energía que flota en este caldo de energía.

En todo momento, tu campo de energía está en contacto con el de todos los demás e Influye en él; todos respondemos a esa experiencia. Todos somos expresiones de esta energía e información. En ocasiones podemos sentir esta conexión La sensación normalmente es sutil, pero a veces es tangible La mayoría hemos tenido la experiencia de entrar en una habitación y sentir que la tensión es tal que puede cortarse con un cuchillo, o de estar en una iglesia o un lugar sagrado y sentirnos inundados por una sensación de paz. Esto es porque la energía colectiva del entorno se mezcla con la nuestra y lo percibimos en algún nivel.

En un nivel más profundo, en realidad no hay limites entre nuestro ser y el Universo. Cuando tocamos un objeto, lo sentimos sólido. corro si hubiera un limite definido entre éste y nosotros. Los físicos dirían que percibimos la solidez de ese límite porque todo está hecho de átomos, que la solidez es la sensación que tenemos cuando los átomos chocar, contra otros átomos- Pero piensa qué es un átomo.

Los átomos constan de un pequeño núcleo y una gran nube de electrones que lo rodean No hay un caparazón rígido en su exterior. sólo una nube de electrones. Para visualizarlo. imagina un cacahuate en medio de un estadio de fútbol, El cacahuate representa el núcleo, y el estadio. el tamaño de a nube de electrones que lo rodea.

Cuando tocamos un objeto, percibirnos solidez al contacto de las nubes de electrones. Ésa es nuestra interpretación de la solidez, dada la sensibilidad (o relativa insensibilidad) de nuestros sentidos. Los ojos están programados para ver los objetos (como tridimensionales y sólidos. Las terminales nerviosas están programadas para sentir los objetos como tridimensionales y sólidos Sin embargo- en la realidad del ámbito cuántico, la solidez no existo. ¿Hay solidez cuando chocan dos nubes” No. Se funden y se separan.

Algo similar ocurro cuando tocas un objeto Tus campos de energía (nubes de electrones) chocan, algunas porciones pequeñas se funden y luego te separas. Aunque te percibes como un todo, has cedido un poco de tu campo de energía al objeto y a cambio obtienes un poco de la suya- Con cada encuentro intercambiamos información y energía, y cuando nos separamos nos transformarnos un poco. Aquí podemos comprobar también cuan conectados estarnos con el mundo físico.

Constantemente compartimos porciones de nuestros campos de energía, por lo que todos, en este nivel cuántico, en nivel de nuestras mentes y seres estamos conectados. Todos estarnos correlacionados con los demás.

Así pues, sólo en la conciencia nuestros limitados sentidos crean un mundo sólido a partir de la energía e información puras. Pero ¿qué pasara si pudiéramos ver en el ámbito cuantico, si tuviéramos ojos cuanticos?

Veríamos que todo lo que consideramos sólido en el mundo físico, sale de un vació infinito a la velocidad de la luz. Tal corno la secuencia fotograma-franja de las películas, el Universo es un fenómeno de encendido-apagado.

La continuidad y solidez del mundo existen sólo en la imaginación alimentada por sentidos que no pueden discernir las ondas de energía e información que conforman el nivel cuántico de la existencia.

En realidad, todos entramos y salimos de la existencia continuamente. Si pudiéramos afinar nuestros sentidos, veríamos los huecos de nuestra existencia. Estamos aquí luego no estarnos y luego volvemos otra vez. Sólo nuestra memoria mantiene la sensación de continuidad.

Existe una analogía que puede ilustrar este punto. Los científicos saben que los caracoles necesitan, aproximadamente, tres segundos para registrar la luz. Imagina que un caracol me esta viendo y que salgo de la habitación y realizo una proeza en tres segundos: robo un banco y regreso. En lo que al caracol concierne, nunca salí del cuarto; podría llevarlo a la corte y rendiría un testimonio perfecto. Para el caracol, el tiempo que estuve fuera del cuarto caería dentro de uno de esos huecos entre los fotogramas de la existencia discontinua. Su sentido de continuidad, suponiendo que tuviera, simplemente no registraria el huevo de tiempo.

Así pues la experiencia sensorial de todos los seres vivos es una construcción perceptiva artificial, creada en la imaginación. Hay un relato Zen sobre dos monjes que observan una bandera ondear en el viento. Uno dice: «La bandera está ondeando» y el otro afirma: «No, el viento se está moviendo». Su maestro se acerca y uno le pregunta: ¿Quién tiene razón? Yo digo que la bandera se está moviendo; él dice que es el viento el que se mueve».

El maestro contesta: «Ambos están equivocados. Sólo la conciencia se está moviendo; cuando la conciencia se mueve, crea el mundo con su imaginación».

La mente es un campo de energía e información. Las ideas también son energía e información. Tú has imaginado tu cuerpo y el resto del mundo físico, al percibir el caldo de energía como un conjunto de entidades físicas separadas.

Pero ¿de dónde proviene la mente que imagina esto?

Nivel 3: El ámbito no circunscrito

El tercer nivel de existencia es la inteligencia o conciencia. Se le ha llamado ámbito virtual, ámbito espiritual, campo de potencial, ser universal o inteligencia no circunscrita. Aquí es donde la información y la energía surgen de un mar de posibilidades.

El nivel más fundamental y básico de la naturaleza no es material. Ni siquiera es un caldo de energía e información: es potencial puro. Este nivel de realidad no circunscrita opera más allá del espacio y el tiempo porque sencillamente no existen en él. Lo llamamos no circunscrito porque no puede confinarse a un lugar. No está en ti ni fuera de ti: simplemente es.

La inteligencia del ámbito espiritual es la que organiza el caldo de energía en entidades conocibles. Es lo que agrupa las partículas cuánticas en átomos, los átomos en moléculas, las moléculas en estructuras. Es la fuerza organizadora que está detrás de todas las cosas. Puede ser difícil asimilar este concepto. Una manera relativamente sencilla de pensar este ámbito consiste en reconocer la naturaleza dual de tus pensamientos.

Mientras lees estas palabras, tus ojos están viendo la impresión en la página, tu mente esté traduciendo la impresión a símbolos —letras y palabras— y tratando de deducir su significado. Pero reflexiona un momento: ¿quién es el que está leyendo?, ¿qué es esa conciencia que está detrás de tus pensamientos? Date cuenta de la dualidad de estos procesos internos. Tu mente está ocupada. decodificando, analizando y traduciendo. Entonces, ¿quién está leyendo en realidad? Con este ligero cambio en tu atención podrás darte cuenta de que existe una presencia interna, una fuerza que siempre vive las experiencias. Ésta es el alma o inteligencia no circunscrita, y su vivencia tiene lugar en el nivel virtual.

Así como la información y la energía forjan el mundo físico, este ámbito no circunscrito crea y ordena la actividad de la información y la energía. De acuerdo con el doctor Larry Dossey, exitoso escritor y estudioso de la metafísica, los acontecimientos no circunscritos tienen tres importantes características que los distinguen: están correlacionados de manera independiente, absoluta e inmediata. Analicemos brevemente lo que quiere decir con esto.

El comportamiento de dos o más acontecimientos subatómicos no está determinado por las leyes de causa y efecto; significa que un suceso no es la causa de otro, aunque el comportamiento esté correlacionado o coordinado inmediatamente con éste. En otras palabras, parecen bailar al mismo son, aunque no están comunicándose entre si en el sentido convencional. Éste es el significado de independiente.

La correlación entre los acontecimientos no circunscritos es absoluta, lo que significa que la firmeza de la correlación permanece intacta, a pesar de la distancia en tiempo y espacio. Por ejemplo, si tú y yo estuviéramos hablando en una habitación, mi voz sonaría muy diferente que si estuviéramos en aceras opuestas en una calle. A esta distancia, mi voz sonaría mucho más débil, en el caso de que pudieras oírme. Si estuvieras en el ámbito no circunscrito, me escucharías claramente sin importar que yo estuviera parado a tu lado, al otro lado de la callo, a un kilómetro de distancia o, incluso, en otro continente.

Finalmente, inmediato significa que los acontecimientos no circunscritos no requieren tiempo de traslado. Todos sabemos que la luz y el sonido viajan a velocidades distintas y por eso vemos el relámpago a la distancia antes de escuchar el trueno. Con los sucesos no circunscritos no hay tal retraso, pues las correlaciones de este tipo no obedecen a las leyes de la física clásica. NO hay señal, no hay luz y no hay sonido. No hay nada que tenga que trasladarse. Las correlaciones entre los acontecimientos que suceden en el nivel no circunscrito o virtual, ocurren al instante, sin causa y sin debilitarse a través del tiempo o la distancia.

La inteligencia no circunscrita está en todas partes a la vez, y puede causar múltiples efectos simultáneos en varios lugares. Es desde este ámbito virtual desde donde todas las cosas están organizadas y sincronizadas. Por lo tanto, ésta es la fuente de las coincidencias, que son tan importantes para el sincrodestino. Cuando aprendes a vivir desde este nivel, puedes cumplir espontáneamente todos tus deseos. Puedes hacer milagros.

Evidencias del ámbito virtual

El ámbito virtual no es producto de la imaginación ni del anhelo de una fuerza universal más grande que nosotros. Aunque los filósofos han discutido y debatido la existencia del espiritu durante miles de años, no fue sino hasta el siglo XX que la ciencia pudo ofrecer pruebas de la existencia de la inteligencia no circunscrita. Aunque la siguiente disertación es algo compleja, si la lees completa estoy seguro de que tendrás la misma sensación de maravilla y emoción que sentí cuando supe de esta investigación.

Tal como aprendimos en la clase de ciencias, el Universo está formado tanto de partículas sólidas como de ondas. Nos enseñaron que las partículas eran los componentes básicos de todos los objetos sólidos del mundo. Por ejemplo, aprendimos que las unidades más pequeñas de materia —como los electrones del átomo—, eran partículas. Asimismo, nos enseñaron que las ondas como las del sonido o la luz no eran sólidas. No había confusión entre las dos: las partículas eran partículas y las ondas, ondas.

Lo que los físicos descubrieron posteriormente, es que una partícula subatómica es parte de lo que se conoce como paquete de onda. Aunque las ondas de energía normalmente son continuas, con cimas y depresiones separadas uniformemente, un paquete do onda es una concentración de energía.

(Imagina una pequeña pelota de estática con cimas y depresiones rápidas y marcadas que representan la amplitud de la onda.)

Hay dos preguntas que podemos formular sobre la partícula de este paquete de onda: 1) ¿dónde está?. y 2) ¿cuál es su velocidad? Los físicos descubrieron que podemos hacer una de estas preguntas, pero no ambas. Por ejemplo, cuando preguntamos dónde está y circunscribimos una onda-partícula a un lugar, entonces se convierte en una partícula. Sí preguntamos cuál es su velocidad, hemos decidido que el movimiento es el factor más importante y por tanto estamos hablando de una onda.

De esta manera, de lo que estamos hablando, la onda-partícula ¿es una partícula o una onda? Depende de cuál de las dos preguntas formulemos. En cualquier momento, esa onda-partícula puede ser una partícula o bien una onda, pues no podemos conocer su ubicación y su velocidad al mismo tiempo. De hecho, mientras no midamos su emplazamiento o su velocidad, es partícula y onda al mismo tiempo. A esto se le conoce como principio de incertidumbre de Heisenberg; se trata de uno de los conceptos básicos de la física moderna.

Imagina una caja cerrada con una onda-partícula en su interior, Su identidad definitiva no está determinada hasta que se le observa o mide de alguna forma. En el momento previo a la observación, su identidad es potencial puro. Es tanto, una onda corno una partícula y existe sólo en el ámbito virtual. Después de que tiene lugar la observación o la medición, el potencial se desploma y se convierte en una entidad única. una partícula o una onda.

Dado que normalmente evaluamos el mundo a través de los sentidos, la idea de que algo puede existir en más de un estado a la vez. se opone totalmente a lo que nos dice nuestra intuición, pero esa es la magia del mundo cuántico.

Un famoso experimento de pensamiento creado por el físico Erwin Shroedinger muestra los extraños acontecimientos que son posibles gracias a la física cuántica. Imagina que tienes una caja cerrada que contiene una onda-partícula, un gato, una palanca y un recipiente con la tapa suelta de comida para gato. Si la onda-partícula se convirtiera en partícula, pondría en acción la palanca, ésta levantaría la tapa del recipiente de comida y el gato comería.

Si la onda-partícula se convirtiera en onda, la tapa permanecería en el recipiente. Si abriéramos la caja (y por tanto hiciéramos una observación), veríamos un recipiente vacío (y un gato feliz), o un recipiente lleno (y un gato hambriento). Todo depende del tipo de observación que hagamos. Pero ésta es la parte que deja a la mente atónita: antes de que veamos dentro de la caja y hagamos una observación, el recipiente está vació y lleno, y el gato está simultáneamente satisfecho y hambriento. En ese momento, ambas posibilidades existen al mismo tiempo. La observación es la que convierte la posibilidad en realidad. Por increíble que suene, recientemente, los físicos realizaron un experimento que probó este fenómeno: demostraron que un átomo cargado y no observado de berilio era capaz de estar en dos lugares al mismo tiempo!

Quizá lo más difícil de creer es la noción de que dos lugares distintos puede ser producto de la percepción. En otras palabras, dos sucesos correlacionados y en dos lugares diferentes pueden ser, de hecho, los movimientos de un solo suceso.

Imagina que hay un pez en una pecera y que dos cámaras de video están grabando sus movimientos. Las dos cámaras se ubican en ángulo recto y proyectan sus imágenes respectivas en dos pantallas distintas, que están en otra habitación. Tú estás sentado en esta habitación mirándolas. Observas dos peces diferentes y te sorprende que el comportamiento de uno se correlaciona inmediatamente con el del otro. Por supuesto, tu no sabes qué está pasando detrás de las cámaras. Si lo supieras, verías que se trata de un sólo pez. Si colocáramos muchas cámaras en ángulos distintos y proyectáramos sus imágenes en diferentes pantallas en la misma habitación, te sorprendería la correlación de los diferentes peces al instante.

Los grandes visionarios de las tradiciones místicas sugieren que lo que experimentamos todos los días es una realidad proyectada, en la que los acontecimientos y las cosas sólo están separadas en el tiempo y el espacio, de manera aparente. En el reino más profundo, todos somos miembros del mismo cuerpo y cuando una parte del cuerpo se mueve, todas las demás son afectadas al instante.

Los científicos también proponen un nivel de existencia llamado hiperespacio octodimensional de Minkowsky. En esta dimensión, concebida matemáticamente, la distancia entre dos sucesos, sin importar cuan distantes puedan parecer en el espacio y el tiempo, siempre es igual a cero. A su vez, esto sugiere una dimensión de existencia en la que todos somos inseparablemente uno. La separación puede ser sólo una ilusión. El enamoramiento en cualquiera de sus formas tiene la capacidad de empezar a destruir esa ilusión.

Como la observación es la clave para definir a la onda-partícula como una sola entidad, Niels Bohr y otros físicos creyeron que la conciencia era la única responsable de la mutación de la onda-partícula. Por tanto, puede decirse que sin conciencia nada estaría definido, todo existiría sólo como paquetes de energía potenciales o potencial puro.

Esto es uno de los puntos clave de este libro. Permíteme repetirle porque es muy importante:

Sin la conciencia como observadora e intérprete, todo existiría solo como potencial puro. Ese potencial puro es el ámbito virtual, el tercer nivel de existencia. No está circunscrito; es inagotable. infinito y abarca todas las cosas- La utilización de ese potencial es lo que nos permite hacer milagros. Milagros no es una palabra suficientemente elocuente- Permíteme volver a la física para describir cómo la ciencia ha documentado algunos de los asombrosos, hechos que pueden ocurrir desde este nivel de potencial.

Intrigado e inquieto por las posibilidades abiertas por la física cuántica, Albert Einstein diseño su propio experimento mental: imagina dos ondas-partículas idénticas que son disparadas en direcciones opuestas. ¿Qué ocurre si preguntamos sobre la ubicación de la onda-partícula A y sobre a velocidad de la onda-partícula B? Recuerda: ambas son idénticas, por lo que cualquier cálculo que se haga sobre una, sera válido para la otra, por definición. El conocimiento de la ubicación de la onda-partícula A (que por lo tanto se ha convertido en partícula) nos indica simultáneamente la ubicación de la onda-partícula B, que por lo mismo se convierte también en partícula.

Las consecuencias de este experimento mental, que se ha verificado matemática y experimentalmente, son enormes. Si la observación de la onda-partícula A afecta a la onda-partícula B, entonces hay una conexión o comunicación no circunscrita en la que se intercambia información a una velocidad mayor que la de la luz, sin el intercambio de energía. Esto se opone totalmente al sentido común. A este experimento mental se le conoce corno paradoja Einstein-Podolsky-Rosen. Los experimentos de laboratorio han demostrado que las leyes de la física cuántica son válidas y que la comunicación o conexión no circunscrita es una realidad.

Permíteme intentar ilustrar la magnitud de este punto con un ejemplo que es un poco exagerado. pero que tiene lugar en el mundo físico, por lo que sus efectos son más fáciles de concebir. Imagina que una empresa envía simultáneamente dos paquetes idénticos, uno a mi domicilio en California y otro a tu casa. En cada una de las cajas hay una onda-partícula correlacionada y no observada: potencia! puro. Tú y yo recibimos y abrimos los paquetes exactamente al mismo tiempo. Justo antes de cortar la cinta y abrir las tapas, yo creo una imagen mental de lo que quiero que contenga la caja. Cuando la abro, descubro que contiene justo lo que imaginé: un violín.

Pero ésa es sólo la mitad del milagro. Cuando tú abres tu caja, ¡también contiene un violín!. Cuando yo imaginé lo que quería que contuviera la caja, las ondas-partículas adoptaron una forma específica, y mi imaginación afectó la onda-partícula dé tu paquete. Podríamos repetir este experimento una y otra vez, y siempre obtendríamos el mismo resultado: Lo que yo imaginara para mi seria igualado para ti en ese preciso instante. Y no sólo puedo influir en la forma de un grupo de ondas-partículas, sino que, de alguna manera, éstas son capaces de comunicar a través de la distancia entre mi casa y la tuya, la forma que están tomando a una velocidad mayor que la de la luz. A esto se refiere la comunicación o correlación no circunscrita.

En una prolongación de esta investigación, también se demostró la existencia de la comunicación no circunscrita en las personas. En el famoso experimento Grinberg-Zylberbaum, publicado en 1987, los científicos utilizaron un aparato llamado electroencefalógrafo para medir las ondas cerebrales de parejas que meditaban juntas. Descubrieron que algunas parejas mostraban una fuerte correlación entre sus patrones de ondas cerebrales, lo que sugería un estrecho vínculo o relación mental. Estas personas podían identificar, cuando se percibían en comunicación directa con la otra, información que era confirmada por las máquinas que median sus ondas cerebrales. A estas parejas estrechamente vinculadas se les pidió que meditaran juntas, una al lado de la otra, durante veinte minutos.

Después, una de ellas se trasladaba a otra habitación, cerrada y aislada. Una vez ubicadas, cada una en una habitación distinta, se les pidió que intentaran establecer comunicación directa con a otra. La persona que había sido trasladada era estimulada en su habitación con brillantes destellos de luz, que causaban en sus ondas cerebrales pequeños picos llamados potenciales provocados. Pero lo fascinante de este experimento es que la persona que no estaba expuesta a la luz, también mostraba pequeños picos en sus ondas cerebrales que correspondían a los potenciales provocados de la que estaba expuesta a los destellos.

Así pues, estas dos personas estaban conectadas en un nivel profundo por medio de la meditación, y esa conexión provocaba reacciones físicas mensurables en ambas, incluso en la que no estaba expuesta al estímulo luminoso. Lo que le ocurría a una le sucedía a la otra, automáticamente y en forma instantánea.

Estos resultados no pueden explicarse si no es a través de la correlación no circunscrita que ocurre en el ámbito virtual, el nivel del espíritu que conecta, organiza y sincroniza todo. Este campo ilimitado de inteligencia o conciencia está en todos lados: se manifiesta en todas las cosas. Lo hemos visto operar en el nivel de las partículas subatórnicas —el componente básico de todas las cosas—, y lo hemos visto conectar a dos personas en un nivel que trasciende las divisiones. Sin embargo, no es necesario entrar en un laboratorio para ver a esta inteligencia no circunscrito en acción. Las pruebas están por todos lados, en los animales, en la naturaleza e, incluso, en nuestro cuerpo.

Del Libro: Sincrodestino *** Por: Deepack Chopra

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