La poderosa quietud

Escrito por Thich Nhat Hanh el . Publicado en Bailando con lobos

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Maestro zen, activista por la paz, poeta y escritor prolífico, el vietnamita THICH NHAT HANH ha dedicado su vida a trabajar en la transformación personal para el beneficio de los individuos y de la sociedad. en silencio (Urano, 2016) –libro del que les ofrecemos el siguiente extracto–, este gran maestro budista nos enseña a apreciar el poder de la quietud en un mundo apresurado y ruidoso.

Pasamos gran parte de nuestra vida buscando la felicidad, sin ver que el mundo a nuestro alrededor está lleno a rebosar de maravillas. Estar vivos y caminar por la Tierra es todo un milagro y, sin embargo, la mayoría de las personas persiguen una cosa tras otra para gozar de una mejor situación. La belleza nos está llamando cada día, a cada hora, pero raras veces le prestamos oídos.

El silencio interior es esencial para poder oír la llamada de la belleza y responder a ella. Si en nuestro interior no hay silencio –si nuestra mente, nuestro cuerpo, están llenos de ruido–, no oiremos la llamada de la belleza.

En nuestra cabeza está sonando sin cesar una radio, la del PSP: Pensar Sin Parar. Nuestra mente está llena de ruido, por eso no podemos oír la llamada de la vida, la llamada del amor. Nuestro corazón nos está llamando, pero no lo oímos. No tenemos tiempo para escucharlo.

La plena conciencia es la práctica que silencia el ruido de nuestro interior. Sin ella nos dejaremos arrastrar por una cosa tras otra. A veces nos dejamos llevar por el arrepentimiento y el pesar relacionados con el pasado. Al venirnos a la cabeza recuerdos y vivencias de antaño, revivimos una y otra vez el sufrimiento que nos causaron. Es fácil quedarnos apresados en el pasado.

También nos dejamos llevar por el futuro. Una persona que esté preocupada y asustada por el futuro, está tan atrapada en él como otra anclada en el pasado. La ansiedad, el miedo y la incertidumbre que nos provoca el futuro, nos impide oír la llamada de la felicidad. De modo que también nos quedamos apresados en el futuro.

Aunque intentemos vivir el presente, muchas personas tenemos la cabeza en otra parte y creemos que nos falta algo, sentimos un vacío en nuestro interior. Anhelamos o esperamos que ocurra algo que nos alegre la vida.

La plena conciencia se describe como una campana que al sonar nos hace detener y escuchar en silencio. Podemos usar una campanilla o cualquier otra cosa que nos ayude a no dejarnos llevar por el ruido exterior ni interior.

Al oír el sonido de la campana, te detienes. Te concentras en la inhalación y en la exhalación, haciendo espacio para el silencio. Te dices: «Al inhalar, sé que estoy inhalando». Al inhalar y exhalar de manera consciente y llevar la atención a la respiración, silencias el ruido que hay dentro de ti: el parloteo sobre el pasado y el futuro, y el deseo de algo más.

Respirar durante dos o tres segundos conscientemente te permite darte cuenta de que estás vivo, inhalando. Que estás aquí. Que existes. El ruido de tu interior desaparece y notas una espaciosidad inmensa, muy poderosa y elocuente. Puedes responder a la llamada de la belleza que te rodea: «Estoy aquí. Soy libre. Te oigo».

Thich Nhat Hanh - Año Cero

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