Odinismo: La religión de los nórdicos.

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Un poco de información acerca de una religión minoritaria para que os informeís más…

El Ásatrú

Ásatrú es la recreación moderna de la antigua religión precristiana del Norte de Europa. A los practicantes de esta antigua religión de Alemania, Escandinavia, Dinamarca, Inglaterra e Islandia se les llamó “Salvajes” (En inglés Heathen = Pagano, Salvaje) por los Nuevos Cristianos, por ello quien se aferrara la lejana creencia pagana fue la gente que vivía fuera de las zonas urbanas, en los brezales, o en tierras salvajes.

Los Dioses y Diosas antiguos Nórdicos, los Aesir y los Vanir, los entes de la tierra (Landvaettir), los elfos y los ettins, habitan también dentro del cosmos Ásatrú contemporáneo. Asátrúar es la forma de espiritualidad politeísta, animista y chamánica. La gente Ásatrú moderna confía en las familias de dioses Aesir y los Vanir, solo como los paganos hicieron antiguamente. Muchas de las maravillosas Sagas, canciones y leyendas sobreviven para informarnos para las prácticas modernas Ásatrú. Los Asátrúars de hoy en día son frecuentemente educados e interesados en la supervivencia de los textos paganos, tal como las Eddas y Sagas islandesas, mediante las cuales obtenemos una visión histórica de las prácticas de nuestra religión. Sin embargo, nuestra religión es una fe viva, y nosotros tenemos una relación personal y vital con nuestras deidades. Aunque el Ásatrú es una religión personal sin dogma, y en la actualidad las prácticas personales de los Asátrúars varían como bastante según es cada persona, hay algunos conceptos que compartimos todos:

  • La creencia que cada cosa está viva, que la Tierra es sagrada.
  • Que podemos hablar directamente con nuestros dioses y diosas.
  • Que somos responsables de nuestras almas y actitudes.
  • Que la libertad, el honor, el deber, la lealtad, el amor, la hospitalidad y el coraje son nuestros principios más importantes.

Nuestros Dioses y Diosas son benevolentes, y están juntos contra las fuerzas destructivas. Odio, racismo y desprecio a los débiles no forma parte para nada del paganismo. Los Asátrúars respetamos todas las ideas, y nuestros textos nos enseñan que nosotros estamos conectados a toda la creación. Acorde con la ley del Örlog (principios primarios, semejante a la idea hindú de Karma) lo que nosotros hacemos regresa a nosotros, y creemos que el odio y la violencia sin sentido degrada al perpetrador.

¿En qué es distinto a la Wicca?

¿Qué es ser Asátrúar? ¿Qué es el Ásatrú?

Significa, aproximadamente "fe en los Aesires", en nórdico antiguo (ASA: Aesires – TRU: Fe) la lengua de los antiguos escandinavos de donde recabamos nuestro material. Ásatrú es como los nórdicos llamaban a su religión.

Los textos de donde se fundamentan las creencias Ásatrú (este nombre es originario de Islandia) es una obra donde se recogían los viejos mitos, el Hávamál, en la cual se ensalza al Honor y a la Justicia. Todas las Eddas, y los mismos dioses, se rigen por el Honor.

En la religión Ásatrú somos politeístas (y no panteístas como los Wiccans por ejemplo). Es decir creemos en varios Dioses y Diosas. Vemos a cada uno individualmente (con sus respectivas personalidades) y no como aspectos del Dios y de la Diosa. Tampoco nuestros Dioses tienen sus equivalentes en los panteones de otras religiones, aun cuando compartan intereses similares.

Dada la individualidad de nuestros Dioses, en Ásatrú no se preasume una armonía en sus relaciones, y parece preferir experimentar la naturaleza del conflicto y buscar el balance a través del mismo. En cambio, los Wiccans, por su parte, buscan el desarrollo espiritual a través del equilibrio y la armonía, preasumidos como existentes.

En lo que respecta a la creencia y uso de la Magia, tanto Asátrúars como Wiccans creemos en ella y la respetamos.

Pero la diferencia fundamental se da en que los rituales mágicos son el eje en la religión Wicca y no así en la religión Ásatrú. Para el Wiccan muchas veces le es difícil concebir esta idea.

Debido al origen histórico de la Wicca dentro de la magia ceremonial, sus rituales son por lo general muy complejos. El formato básico suele constar de: consagración de elementos, limpiar el espacio ritual con los elementos, trazar el círculo, llamar a los Guardianes, invocar a la Señora y/o al Señor, hacer el trabajo para el cual fue concebido el ritual, festín, y cerrar todo con una inversión del proceso de apertura. Aunque esto no es universalmente así, se puede afirmar que el ritual estándar wiccans consiste en una serie de pequeños rituales interconectados formando un ritual de mayor envergadura. Ciertamente un ritual puede ser simplificado a prácticas más sencillas, pero comúnmente el ritual general involucra una cierta complejidad.

Por otro lado los rituales Asátrúars son generalmente simples y directos. Para un Blot devocional básico solo es necesario un lugar apacible, un poco de tiempo y una bebida para brindar. Aun los Blots más complejos, o los Sumbel, mantienen una simplicidad, consistiendo la mayor parte del tiempo en la circulación de un cuerno entre los participantes, mientras que los Wiccans emplean una gran cantidad de tiempo y energías en la creación de su espacio sagrado aún antes de realizar cualquier tipo de actividad dentro de él. Por supuesto que los Ásatrú pueden realizar rituales más elaborados, que incluyan lectura de textos sagrados, lecturas oraculares o algún tipo de trabajo mágico, pero en general los rituales permanecen simples.

El Blot es estrictamente religioso, en cambio en un Círculo (el trazado por Wiccans) puede ser para un Ritual, un trabajo mágico o ambos.

Los Wiccans en sus Círculos llaman a los 4 elementos, a saber, Aire, Fuego, Agua y Tierra. Los Asátrúars (salvo en algunos rituales) no lo hacen, ya que no asociamos las direcciones con los elementos. No hay un trazado del Círculo por lo cual difícilmente se convoca a los Elementos.

En el ritual del Martillo por ejemplo se hace la señal del Martillo de Thor hacia el frente de la habitación donde se hace el ritual (o al norte o a ningún punto cardinal específico) marcando al Martillo "de Fuego". Y en la dirección opuesta al Martillo "de Hielo".

Estos rituales no son de la misma naturaleza mágica que la de los Wiccans. Como dije mas arriba, son de naturaleza religiosa.

Como cierre, los elementos principales en Ásatrú son el Fuego y el Hielo, ya que de la lucha de ambos según el Mito de la Creación Ásatrú (en las Eddas Menores), nace el mundo conocido.

Una de las ramas Wiccan, la Wicca Nórdica o Norse Wicca, incorpora a los Dioses Nórdicos (Panteón) como asimismo de la Magia rúnica a los Rituales Wiccans. En este caso se convoca al Círculo a los Atalayas o Guardianes de los elementos tradicionales, Tierra (Ger), Aire (Ansur), Agua (Lagu), Fuego (Sigel); y Hielo (Is), que no se convoca en un Atalaya en particular sino como elemento presente en el Círculo.

La creación del mundo según la tradición ásatruar (extraída de las Eddas)

Cuando aún no existía ni la tierra ni el mar ni el aire, cuando sólo existía la oscuridad, ya estaba allí el Allfather.

Al empezar la creación, en el mismo centro del espacio se abría Ginnunga, el terrible abismo sin fondo y sin luz; a su norte estaba la tierra de Niflheim, un mundo de agua y oscuridad que se abría alrededor de la eterna fuente de Hvergelmir, fuente en la que nacían los doce ríos del Elivagar, las doce corrientes que corrían hasta el borde de su mundo, antes de encontrarse con el muro de frío que helaba sus aguas, haciéndose caer también en el abismo central con un estrépito ensordecedor.

Al sur de este caos estaba la dulce tierra de Muspells, el cálido hogar del fuego elemental, cuya custodia estaba encomendada al gigante Sutr.

Este gigante era quien lanzaba nubes de centellas al blandir su espada llameante, llenando de su fuego el cielo, pero este fuego a duras penas conseguía fundir los hielos del abismo, y el frío volvía a vencer de nuevo, haciendo que se elevase una columna de vapor que tampoco podía escapar del abismo, puesto que al volver a encontrarse con el mundo del hielo, se condensaban las grandes columnas de humedad, llenando de nubes el espacio central.

De este lugar surgió el gigante Ymir, la personificación del océano helado, y nació con hambre voraz, que sólo pudo saciar con otra criatura nacida al mismo tiempo que él, la vaca gigante Audhumla, de cuyas ubres brotaban cuatro chorros de leche. Audhumla, buscando ávidamente su alimento, lamió un bloque de hielo y, fundiéndolo con su lengua, hizo aparecer al buen dios Buri, enterrado desde tiempo inmemorial en los hielos perpetuos. Pero mientras, Ymir dormido plácidamente alumbró sin darse cuenta, con el sudor de su axila, a Thrudgelmir, el gigante de las seis cabezas y éste hizo nacer después a su compañero Bergelmir, y de los dos salió la estirpe de todos los gigantes malvados del hielo.

Y los gigantes del mar vieron al dios Buri, que acababa de engendrar a su hijo y aliado Börr. Comprendieron que entonces era el único momento en el que podía ser factible tratar de vencer al bien. Inmediatamente, los gigantes comenzaron la guerra. Pero las fuerzas estaban demasiado igualadas y el combate duraba ya eras, cuando Börr desposó a Bestia, la gigante hija del gigante Bolthorn, y de esa unión tuvieron tres hijos, tres aliados inmediatos para su causa: Odín, Vili y Ve (representando el espíritu, la voluntad y lo sagrado, respectivamente).

Con esta formidable ayuda el nuevo ejército del bien hizo retroceder a los malvados espíritus del hielo en retirada, hasta dar muerte al gigante Ymir (también llamado Hrim, el gigante de hielo, y Orgelmir), de cuyas tremendas heridas brotaban tales chorros de sangre que ahogaron a todos los de su raza, salvo a Bergelmir y su esposa, quienes pudieron ponerse a salvo a tiempo, huyendo en una barca hacia el límite del mundo.

Logrado el éxito, Odín, Vili y Ve se llevaron el cadáver de Ymir al abismo, para con sus inmensos restos mortales poder comenzar a trabajar en la construcción de un mundo habitable. Con su piel construyeron la región de Midgard, o jardín central; con los huesos se hicieron las montañas; con su vello, la vegetación; con sus dientes, los acantilados, sobre los que colocaron las cejas del gigante, para fortificar la frontera con el mar, que lo rodeaba en otro círculo a su alrededor, construido con la sangre y el sudor de Ymir. Pero, a mucha distancia de ellos, Bergelmir y su mujer alcanzaron una inhóspita tierra que poco afectaba a esas criaturas del frío, estableciéndose en un lugar al que llamaron Jotun, la casa de los gigantes, en donde empezaron a dar vida a otra raza de gigantes del hielo con los que continuar la renovada lucha de las fuerzas opuestas. Así nació la Tierra.

Ya sólo faltaba cerrar este nuevo mundo, y se creyó conveniente hacerlo, colocando sobre Midgard la bóveda craneana del derrotado gigante, y así se hizo, encargando a los enanos Nordri, Sudri, Austri y Westri su sujeción en cada uno de los cuatro puntos cardinales que llevaban sus nombres. Con el cráneo puesto en su lugar se dio nacimiento al cielo, pero al colocarlo los sesos se esparcieron por el aire y con sus restos se crearon las nubes. Sólo faltaba la iluminación de ese espacio y los dioses acudieron a Muspells, a hacerse con fuego de la espada de Sutr, fabricando con sus centellas las luces del firmamento.

Con las dos mayores, los dioses realizaron el Sol y la Luna, colocándolas sobre dos carros que girarían sin parar sobre Midgard, turnándose incesantemente en el cielo, carrozas guiadas por los dos hijos del gigante Mundilfari, su hija Sol y su hijo Mani. Ambas carrozas, para mantener viva la pugna constante entre el bien y el mal, serían eterna e inútilmente perseguidas por los dos lobos Skoll y Hatri, encarnaciones vivientes de la repulsión y del odio, que trataban de alcanzarlos, sin conseguirlo más que en alguna rara ocasión, cuando desde la Tierra se podía ver un eclipse de Sol, o uno de Luna, para lograr su malvado objetivo de devorar al Sol y a la Luna y hacer que la oscuridad perpetua cayera de nuevo sobre el Universo.

Para hacer el día y la noche, se encargó al hermoso Dag, hijo de la diosa de la noche, Naglfari, llevar la carroza del día, tirada por Skin, el brioso caballo blanco que producía con sus cascos la brillante luz del día, mientras que Note, la hija del gigante Norvi, se encargaba de conducir la carroza negra de la noche, que estaba tirada por su negro caballo Hrim, el que lanzaba a la tierra el rocío y la escarcha producido en su trotar. Más tarde, al cortejo celeste se le fueron añadiendo las seis horas, y las dos grandes estaciones, el invierno y el verano. Ya estaba la Tierra lista para ser ocupada por los primeros seres creados por los dioses.

La creación del hombre y la mujer según la tradición ásatrú (basada en las Eddas)

Los dioses pensaron que el acabado Midgard exigía la presencia de la mujer y del hombre.

Viendo ante sí un olmo (Embla) y un fresno (Ask) juntos, a la orilla del mar, Odín comprendió al instante que de esos dos árboles habría que crear al hombre y a la mujer, la estirpe de los humanos. A ellos les dio Odín el alma; Hoenir, el movimiento y los sentidos; Lodur, la sangre y la vida. El primer hombre, Ask, y la primera mujer, Embla, estaban vivos y eran libres, habían recibido el don del pensamiento y el del lenguaje, el poder de amar, la capacidad de la esperanza y la fuerza del trabajo, para que gobernasen su mundo y dieran nacimiento a una raza nueva, sobre la cual ellos, los dioses, estarían ejerciendo su tutela permanente. Pero Odín, dios de la sabiduría y de la victoria, ante todo era el protector de los guerreros, a los que guardaba un especial afecto, cuidándolos desde la altura de su trono, el Hlidskialf, mientras vigilaba sobre el resto del Universo, en el nivel de los dioses, el de los humanos y en el de los elfos. Cerca de allí estaba su otro palacio, Valhalla, o sala de los muertos escogidos, el paraíso de los hombres elegidos entre los caídos en combate heroico. Era un palacio magnífico, al que se accedía por cualquiera de las quinientas cuarenta puertas, inmensas puertas (por cada una podía pasar una formación de ochocientos hombres en fondo), que daban a una gran sala cubierta de espadas tan brillantes, que ellas eran las que iluminaban la estancia, reflejándose su luz en el artesonado hecho de escudos de oro, y en los petos y mallas que decoraban los bancos, la sala, comedor y lugar de reunión para los Einheriar traídos de entre los muertos por las Valkirias, a lomos de sus monturas, tras cabalgar a través del Bifröst.

EL Yggdrassil, el árbol de la Vida

Yggdrassil es una de las concepciones más nobles de la cosmogonía. Es el árbol que conecta los 9 mundos de la tradición nórdica.

Este árbol de la Vida está maravillosamente elaborado. Con sus ramas abastece al género humano, extiende sus raíces a través de todos los mundos y esparce en el cielo sus brazos que dan Vida.

Tiene tres grandes raíces, una de ellas se extiende hacia los Aesir o Dioses, otra hacia los gigantes y la tercera se extiende por encima de Niflheim, debajo de esta última raíz que está constantemente roída por la serpiente Nidhögg y los demás reptiles, está la fuente de Hvergelmer. Debajo de la raíz que se extiende hacia los gigantes está la fuente de Mimir, en la que se hallan ocultos el espíritu y la sabiduría.

Bajo la raíz que se extiende hacia los Asires en el Cielo, se encuentra la fuente Mimir. Aquí los Dioses presiden en el juicio. Todos los días van a caballo a este lugar trepando por Bifrost (el Arco Iris) que es llamado el puente de los Dioses.

En la fuente de Mimir viven las tres doncellas o "Nornas" llamadas Urd, Verdandi y Skuld (Pasado, Presente y Futuro). Un águila sabia se sienta sobre las ramas del fresno, y sobre sus ojos hay un halcón que se llama Vedrfolnir. La ardilla Ratatosk sube y baja el fresno y lleva habladurías entre la serpiente/dragón Nidhögg y el águila. Cuatro ciervos comen junto al fresno: Dain, Dvalin, Duneyr y Durathror. Hvergelmir está llena de serpientes, y en la fuente de Urd, con la que las Nornas refrescan sus raíces para que no se pudran y cuya agua vuelve a todo lo que toca transparente como la clara del huevo, nadan dos cisnes. Del rocío de Yggdrasil se alimentan las abejas.

Yggdrassil es un mito completamente sublime y acabado. Es un símbolo que reúne todos los elementos de la mitología en un sistema poético. El árbol simboliza todo el universo y extiende en él sus raíces y sus ramas. Este árbol inmortal se mantiene de pie y florece de año en año. Es el árbol de la existencia. Es el Pasado, el Presente y el Futuro; lo que ha sido hecho, lo que se hace y lo que se hará. Dioses y hombres, todo lo que posee vida y consciente, tiene su morada en este árbol. Yggdrassil es el símbolo de la Vida Renovada.

Las fuentes del Ásatrú

Las fuentes de la mitología nórdica son (principalmente) los Eddas: El Edda Mayor y El Edda menor.

El Edda Mayor, que es también el más antiguo, es una colección de poemas anónimos. El idioma es islandés y data del año 1000 o incluso antes. Se pueden dividir los poemas en dos grupos:

  • Poemas míticos que hablan sobre la creación y el fin del mundo
  • Los poemas heroicos que hablan principalmente sobre Odín y Thor.

El Edda Menor es también llamada el Edda de Snorri Sturluson quien lo escribió alrededor de 1220. Es un manual de poesía para los escaldos.

Consta de tres partes:

  1. Gylfaginning: es una descripción de la mitología, es decir el mito de la creación del mundo, de los dioses y de sus vidas. El propósito de contar los mitos era dar a los escaldos la base de su poesía.
  2. Skáldskaparmál: es una presentación sistemática del lenguaje de los escaldos, y contiene asimismo muchas citas de poemas de escaldos denominados y anónimos.
  3. Hattal: significa registro de metros. Consta de un poema de 102 estrofas, cada una con su propia peculiaridad métrica o lingüística, mostrando así las reglas del lenguaje poético.

Los Eddas

  • Völuspá (La profecía de la vidente)
  • Hávamál (Discurso del altísimo)
  • Vafthrúdnismál (Discurso de Vafthrúdnir)
  • Grímnismál (Discurso De Grímnir)
  • Thrymskvida (Cantar De Thrym)
  • Vegtamskvida (Los sueños de Balder / Cantar de Vegtam)

VÖLUSPÁ (La profecía de la Vidente):

La Völuspá fue redactada en Islandia a finales del s. X. Es un canto trágico a la antigua mitología pagana, que relata el principio y fin del ciclo vital actual a través de las palabras de una völva ("vidente"). Es un bello relato sobre la creación y la destrucción del mundo, sin duda el más conocido de la Edda, que incluye una descripción del Ragnarök (del islandés "Ragna rook" = Destino Fatal).

El compositor noruego David Monrad-Johansen hizo una Cantata con este poema y un viajero danés recogió en Islandia en el s. XVIII una antiquísima melodía de origen pre-cristiano con la cual se cantaba la Völuspá.

EL HÁVAMÁL (El discurso del altísimo):

Las palabras de Odín, Los dichos o el Discurso del altísimo, del antiguo Edda o Edda poético (Saemund’s Edda).

Alto / Altísimo era uno de los nombres que se le daban a Odín. Es un conjunto de consejos que da el dios a los hombres de su comunidad, no solo en el aspecto del comportamiento sino en lo referente a la moral de la sociedad vikinga. Sin duda compuesto en plena era pagana, el Hávamál es un monumental compendio de sabiduría escandinava, donde se recogen consejos varios sobre las mujeres, los amigos, conducta en los banquetes, ante los huéspedes, normas de hospitalidad, algunas aventuras de Odín… Un complejo poema donde se recogen algunas costumbres vikingas y elementos de gran antigüedad, una joya de sabiduría forjada en esplendor pagano.

VAFTHRÚNDNISMÁL (Discurso de Vafthrúdnir):

Escrito en pleno paganismo y probable reelaboración de un poema muy antiguo, el Vafthrúdnir a través de la boca de un gigante (de la misma forma que el Völuspá mediante las palabras de una völva -descendiente de los gigantes-) nos relata la creación y destrucción del mundo en respuesta a las preguntas de Odín, quien previamente, es puesto a prueba por el gigante.

GRÍMNISMÁL (El discurso de Grímnir)

Este texto tiene una particularidad: incluye un prólogo y un epílogo en prosa, probablemente recogiendo una leyenda de tradición oral. Se recoge en él además, una larga lista de los nombres de Odín.

THRYMSKVIDA (El discurso de Thrym)

Thor estaba confundido cuando al despertar una mañana descubre que su poderoso martillo Mjölnir estaba perdido. Su cabeza hirsuta y su barba temblaron cuando él, el primogénito de Madre tierra buscó alrededor por él.

Sus primeras palabras fueron: "¡Loki, escúchame! He sufrido una pérdida más allá de la percepción. ¡Mi martillo ha sido robado!"

Ellos se dieron prisa a la casa de Freyja, y él dijo: "¿Freyja, me prestarías tu capa de plumas para que pueda encontrar y recuperar mi martillo?"…

VEGTANSKVIDA (Los Sueños De Balder / Cantar De Vegtam)

Este poema no se recoge en el Codex Regius y está basado, con toda probabilidad, en La Profecía de la Vidente, de la cual recoge modificadas algunas estrofas. También se le conoce como "Cantar de Vegtam"(Vegtam = «familiar de los caminos»).

¿Qué son las Eddas?

La palabra Edda tiene un significado incierto:

  • Puede ser una referencia a Oddi, un lugar del sur de Islandia, donde se educó Snorri Sturluson, pasando a significar en este caso "El libro de Oddi",
  • Se puede traducir como "bisabuela"
  • Puede estar relacionado con el nombre de Odín, siendo así "Poesía" o "Poética" (de óthr = espíritu, razón).

Bajo el nombre de "Eddas" se conocen a dos obras islandesas medievales distintas:

– El Edda Menor, o Edda de Snorri o Edda en prosa, escrita por Snorri Sturluson (1179-1241) y cuyo nombre es dado en el propio libro: "Este libro se llama Edda. Lo ha compuesto Snorri Sturluson en la forma que aquí se presenta", compuesta hacia 1220 o 1225.

– El Edda Mayor, o Edda en verso o Edda de Saemund, una recopilación de poemas paganos de carácter mitológico y heroico realizada por un autor desconocido hacia 1250 (posterior por tanto, a la Edda de Snorri). Como contenía poemas mencionados en la Edda de Snorri, comenzó a llamársele también Edda.

Juntas forman el cuerpo formativo más importante para conocer la antigua mitología nórdica.

Edda mayor

También conocida como Edda en verso, el Edda Mayor está compuesta por un total de 38 poemas de carácter mitológico y heroico, 29 de los cuales están recogidos en el famoso "Codex Regius", el más importante manuscrito éddico. Este código fue descubierto en Islandia en 1643 por el obispo Brynjólf Sveinsson. No tenía título, pero por la temática sobre la que versaban Sveinsson asumió que se trataba de las fuentes en las que Snorri basó su obra, dándole el nombre de Edda.

Incluso aventuró quién pudo ser el autor de tales poemas, o al menos de su recopilación, señalando al sacerdote Saemund (1056-1133), y mandó realizar una copia de los poemas a la que llamó "Edda Saemundi multiscii" (Edda de Saemund el sabio), conociéndose desde entonces con carácter general como edda al tipo de poemas recogidos en el Codex Regius.

Sobre el origen, fecha y autor de cada uno de estos poemas no hay nada seguro dando cabida a múltiples interpretaciones. Tradicionalmente se distingue en el Edda Mayor entre poemas mitológicos y heroicos, distinción sólo válida a los ojos de hoy en día, pues para los escandinavos del siglo XIII tan mítico resultaba un relato de Odín como uno sobre Sigurd.

No obstante, seguiremos esa distinción doctrinal. Entre los poemas mitológicos del Edda Mayor (un total de 15, aunque la consideración de algunos puede ser mitológica o heroica, por ejemplo el "Cantar de Völund", de ahí que ese número pueda variar) encontramos algunos escritos claramente en era pagana, que emanan una impresión mucho más esotérica que el resto y quizás usados para ceremonias iniciaticas de los jóvenes escandinavos llegados a la edad adulta (13 años).

Tales poemas son: Vafthrúdnismál (o "Discurso de Vafthrúdnir"), Grímnismál (o "Discurso de Grímnir"), Hávamál (o "Discurso del Altísimo"), Hárdbarzljód (o "Canto de Hárdbard") y Völuspá (o "Profecía de la Vidente").

En cambio hay otros, como el Lokasenna (o "Sarcasmos de Loki") -escrito con una cierta intención de burla de los antiguos dioses-, que puede que pertenezcan a la primera mitad del s. XIII.

No obstante, esto no resulta extraño, pues Islandia siguió conservando su tradición pagana incluso siglos después de la adopción oficial del cristianismo en el año 1000. El resto de poemas fueron escritos en plena era cristiana, aunque como hemos dicho con un espíritu claramente pagano, recogiendo incluso fragmentos de era pagana conservados por la tradición oral.

Sin embargo es cierto que se produjo la inevitable inclusión de elementos cristianos (por ejemplo un marcado carácter misógino) que no concuerda con el resto de poemas paganos. Esta mezcolanza de visiones del mundo dificulta un poco el conocimiento que se puede obtener de la antigua mitología pagana, pero no le resta interés a los textos.

Los poemas mitológicos del Edda Mayor son los siguientes:

Völuspá, Hávamál, Vafthrúdnismál, Grímnismál , Skirnismál (Viaje o Discurso de Skírnir), Hárdbarzljód (Canto de Hárdbard), Hýmiskvida (Cantar de Hymir), Lokasenna (Los Sarcasmos de Loki), Thrymskvida (Cantar de Thrym), Alvíssmál (El Discurso de Alvís) Balders draumar (Los Sueños de Balder), Rigsthula (Canción de Rig), Hyndluljód (Canto de Hyndla), Völuspá hin skamma (La Profecía corta de la Vidente), Svipdagsmál: Grögaldr, FjölsvinnsmáL, el Discurso de Svipdag: Hechizo de Gróa, Discurso de Fjölsvid.

Los textos heroicos pueden agruparse por el héroe principal que en ellos aparece; así tenemos un primer grupo dedicado a Helgi Hundingsbani y Helgi Hjörvardsson, seguidos por los de Sigurdur Fáfnisbani, a continuación los de Atli y los hijos del Rey Gjúki y, finalmente, los poemas sobre Jörmunrekur, Rey de los Godos.

Edda menor

Escrita hacia 1220 o 1225 por el político islandés Snorri Sturluson (1179-1241) para ayudar a la formación de poetas en el estilo tradicional "escáldico", una forma de poesía nacida hacia el siglo IX y que fue muy popular en Islandia.

El manuscrito más antiguo que se conserva (llamado "Upsala Codex") data del año 1300. Snorri se encontró con un grave problema; la poesía escáldica contenía numerosas bases que exigían conocimiento de la antigua mitología pagana. Así, es característico de este tipo de poesía unas expresiones metafóricas conocidas con el nombre de kenningar: por ejemplo, referirse al barco como "corcel de las olas".

Pero en algunas ocasiones se insertaba material mítico en estas kenningar: es el caso "sangre del gigante" para referirse al mar, lo cual no puede entenderse sin saber cómo fue creado el mundo según la mitología nórdica. Por este motivo, el autor incluyó en su libro una primera parte bastante extensa donde explicaba los antiguos mitos escandinavos: el Gylfaginning (o "Alucinación de Gylfi"), un diálogo entre el Rey Gylfi y tres dioses (Hár, Jafnhár, Thrídi), seguido por el apéndice Bragaroedhur ("Discurso de Bragi") una serie de historias sobre Odín y Thor relatadas por el dios de la poesía Bragi.

La 2ª parte del libro es el Skáldskaparmál (Discurso de la formación de los poetas) donde se explican numerosos kenningar y sinónimos (ókend heti) intercaladas con numerosas historias míticas y legendarias.

La 3ª y última parte es el Háttamál (Enumeración de metros), compuesto por 102 estrofas, cada una en un metro diferente.

Las Sagas

¿Qué son las sagas?

En la antigüedad escandinava se llamaba saga a las pequeñas leyendas sobre seres heroicos, mitológicos, etc., como las que de hecho aparecen en las Eddas. Sin embargo, en el siglo XIII apareció en Islandia un género literario al que se aplicó la misma denominación y que no tiene prácticamente relación directa con aquellas antiguas leyendas: la saga propiamente dicha.

La palabra islandesa saga quiere decir "lo dicho, lo contado". En general, podríamos traducirla por "narración" y así se puede aplicar también a las historias narrativas escritas en Islandia y Noruega sobre los reyes de este último país. Sin embargo, el sentido fundamental del término ha pasado a referirse fundamentalmente a un tipo determinado de obra literaria que se produjo en Islandia entre los siglos XIII y XIV, aunque hay epígonos posteriores.

Los estudiosos clasifican las sagas en varios tipos; el principal de ellos es el de las Sagas Islandesas. Otras son las sagas históricas, las caballerescas, las de obispos, las de santos… Nos limitaremos a considerar aquí las de islandeses.

Definir lo que son las sagas es a la vez sencillo y extremadamente complejo. Porque existe una considerable diversidad: tenemos dentro del mismo grupo de sagas de islandeses, algunas de carácter fundamentalmente histórico, mientras que otras unen a partes iguales realidad histórica y ficción, las hay también en que predomina lo ficticio e incluso algunas está claro que son simples obras de ficción sin base histórica. Sin embargo, en general podemos decir que una saga es una narración, cuya acción transcurre en torno a la época de la colonización de Islandia, hasta la conversión del país al cristianismo, en torno al año 1000 y en la que se cuenta la vida de un personaje islandés.

Podríamos compararlas con novelas históricas o con biografías noveladas. En unas y en otras, el autor sitúa la acción en un tiempo pasado y, asesorándose mediante libros de historia, biografías, etc., hace una narración que puede ser completamente inventada, aunque siempre haya algunos elementos de carácter histórico. Los personajes, o el personaje principal, pueden ser inventados también, o reales, en cuyo caso el elemento histórico puede ser más o menos importante, incluso hasta predominar con claridad. Lo mismo sucedía con las sagas, tanto por la forma en que trabaja el autor como por su propio carácter literario.

Los personajes pueden ser muy diversos, aunque predominan los poetas, como Gunnlaug Lengua de Víbora, o los guerreros vikingos, aunque muchas veces un vikingo era a la vez importante poeta, como Egil Skallagrimsson, personaje importantísimo, núcleo de la saga de su mismo nombre, y un poeta nunca desdeñaba las hazañas guerreras, como el mismo Gunnlaug. Pero también podía tratarse de simples campesinos, jefes territoriales, etc.

¿Cómo y por qué se escribieron las sagas?

Los islandeses siempre han sido aficionados a las historias y siguen siéndolo. Desde los principios del país, colonizado a partir del año 874, los islandeses gustaban de componer historias en verso y, posiblemente, también en prosa sobre personajes de la historia de su país, especialmente de la época de la colonización. Estas historias no se escribían, sino que tenían carácter exclusivamente oral. Su función era múltiple: por un lado servían de entretenimiento, pero también guardaban los recuerdos históricos, las genealogías de las familias, los hechos más importantes que habían sucedido en el país, en cada región y en cada una de sus familias principales; servían así, en cierto modo, para mantener la relación entre familias del mismo origen establecidas en lugares distintos de la isla.

El proceso de creación de éstas sería, según ellos:

Algunos personajes y algunas familias de especial importancia, como la del vikingo y poeta Egil Skallagrimsson, contarían con numerosas historias, que se transmitían oralmente. En lugar de ser simples narraciones libres, que variaban cada vez que se recitaban, llegaron a codificarse de manera que el narrador las aprendía de memoria, al pie de la letra. Para ello se ayudaban con algunas características del estilo literario propias de la transmisión oral, como las repeticiones, las fórmulas fijas, etc. Como no podía menos de suceder, pese a los intentos de fidelidad a la versión inicial, los errores de memoria o los gustos del narrador podían producir variaciones, de manera que la historia cambiaría según quien la contara, aunque siempre dentro de unos márgenes bastante estrechos.

Estas historias orales se conservarían entonces a lo largo de varios siglos, pues suponemos que se originarían poco después de la muerte de los personajes, si no en vida de éstos.

Esto explicaría, aparentemente al menos, varias cosas. En primer lugar, ciertos rasgos estilísticos de las sagas, propios del lenguaje hablado y no del escrito; además, la existencia de variaciones más o menos grandes entre diversos manuscritos de las sagas. Finalmente, explicaría el carácter histórico, al parecer muy considerable, que podemos asignar a las sagas; este carácter histórico llega hasta el extremo de que, por ejemplo, en una de las más grandes sagas, la de Njal, se cuenta la quema de la casa de uno de los principales personajes, Gunnar de Hlidarendi, indicando cómo fue la lucha y también dónde se produjo exactamente. Y, en efecto, en los años 20 de este siglo, los arqueólogos descubrieron en el lugar indicado los restos de una casa quemada que coincidían con la descripción de la saga; o la narración de la Saga de Erik el Rojo sobre los asentamientos islandeses en Groenlandia, que se vio confirmada por los hallazgos arqueológicos; justo donde tenían que encontrarse se encontraron las cosas que se esperaban.

El caso extremo, en cierto modo, o el más llamativo, es el de la narración de los viajes a Vinland (América del Norte), en la misma Saga de Erik el Rojo: las descripciones geográficas se han intentado identificar con el terreno de la costa nordeste de Norteamérica y algunas observaciones que en la saga se hacen sobre los indios parece coincidir exactamente con las que aportaron viajeros europeos en los siglos XVI y XVII: comidas extrañas, armas aún más extrañas, costumbres como dormir bajo una canoa volcada y otras muchas cosas aparecen en la saga y parece que luego se han confirmado. Y hoy día parece que no cabe duda de la presencia efímera de los groenlandeses e islandeses en Norteamérica y algunos restos arqueológicos encontrados en la zona es muy posible que sean de origen escandinavo. Todo ello parece apuntar a una considerable fiabilidad histórica en las sagas. Lo que, desde luego, no sería extraño si las sagas no fueran sino historias contadas oralmente sin modificación, prácticamente ni siquiera literal, desde la época en que sucedieron los hechos.

La saga es, para los estudiosos partidarios de esta teoría, un género oral puesto por escrito varios siglos después de sucedidos los hechos; los escribas no hicieron más que poner sobre pergamino las historias que les contaban. Lo que explicaría, de paso, por qué las sagas son anónimas.

Comenzó así una considerable actividad literaria en lengua islandesa, en los géneros usuales de la época. A veces traducciones, pero sobre todo creaciones propias, y en todos los terrenos. Había historias del mundo e historias de los países (por ejemplo la historia de Britania de Beda el Venerable, bien conocida en Islandia) y los islandeses quisieron escribir también su propia historia. Como ésta era muy reciente, había dos posibilidades: contar la breve historia de Islandia, especialmente los sucesos que rodearon su descubrimiento y su colonización, o narrar la historia de Noruega, país del que procedían la mayor parte de los colonizadores; como la historia de un país era la historia de sus gobernantes, de sus reyes, la historia de Noruega, primer capítulo de la de Islandia, se convirtió en las historias de los reyes de Noruega…

La Heimskringla es llamada así por las primeras palabras del texto: "El círculo del mundo…", heims kringla en islandés. Se trata, para muchos, de la mejor obra de su estilo en el medioevo europeo; es un libro extenso, que trata las vidas de los reyes noruegos desde sus orígenes míticos; su gran valor histórico va parejo con su excepcional interés literario. Un elemento que llama la atención en toda esta literatura islandesa, incluida la obra de Snorri, es la ausencia, comparativamente con las tradiciones del resto de Europa, de ingredientes fabulosos. Los islandeses, realistas y pragmáticos, llevaban el realismo a sus obras históricas, sometiendo sus fuentes a una criba crítica y rechazando todo lo que parecía increíble o improbable.

Lo más plausible parece ser el ver en todo esto el origen de la saga: igual que se escribían las vidas de los grandes personajes extranjeros, por ejemplo de los reyes noruegos, se podían componer biografías de los grandes personajes islandeses. Como en Islandia no había nada que pudiera compararse directamente con las aristocracias europeas, también escandinavas, había que otorgar su grandeza al personaje en virtud de sus hechos. Todo consistía, por tanto, en escribir vidas de islandeses notables del mismo modo que se escribían las de extranjeros destacados. Así, junto a las vidas de santos, de obispos y reyes, aparecen las de islandeses.

Esto servía para poner de relieve la importancia de la nación islandesa: un pueblo se medía entonces por la grandeza de sus individualidades. Por otra parte, en la época en que se escribieron las sagas, había considerables tensiones con los reyes noruegos, que deseaban convertir a la isla en simple estado vasallo, privándola de su ya secular independencia. La lucha contra los afanes expansionistas noruegos prosiguió hasta la definitiva absorción en el siglo XIV y la literatura servía también aquí de arma política. En muchos thaettir, por ejemplo, y en algunas sagas importantes también, encontramos claramente reflejado el antagonismo noruego-islandés.

Las sagas de islandeses transcurren en la época heroica de la isla, pero también hubo sagas de contemporáneos, que trataban los acontecimientos de la misma época de redacción o poco antes. No se trataba de simples crónicas, sino de historias noveladas donde no sabemos siempre qué es cierto y qué inventado. Es decir, pese a la diferencia cronológica de su acción con las sagas de islandeses en sentido propio, guardan con éstas una estrechísima relación.

Podemos suponer que las sagas de islandeses se compusieron como otras obras cultas de la época, no sólo en Islandia: un autor, muy a menudo un monje, otras veces alguien relacionado de algún modo con un monasterio, otras veces un importante personaje político, escribía "ex ovo" la historia de un personaje anterior, que normalmente había sido antepasado suyo o, simplemente, había vivido en su región o en aquella en la que residía el autor. Para hacerlo utilizaba todas las fuentes posibles. Sin duda, fuentes orales, no sólo historias sino también recuerdos, anécdotas, etc., transmitidas de generación en generación. Pero también fuentes escritas: listas genealógicas, los libros de la colonización, otras sagas y otras historias: no podemos olvidar que la acción se sitúa en época ya lejana para el autor, y que tenía que asesorarse bien sobre los sucesos históricos. Con todo ello y tras un proceso de crítica de las fuentes en el que se rechazaba todo lo increíble para la época, casi todo lo maravilloso y buena parte de lo fabuloso, se redactaba la obra siguiendo un plan previo del autor. No se trata, por tanto, de narraciones orales pasadas al pergamino, sino de obras literarias escritas.

Esto nos obliga a plantearnos las cuestiones que parecía explicar la teoría oral: el carácter histórico, las variantes, el por qué del anonimato de sus autores, etc.

En cuanto al carácter histórico de las sagas, podemos distinguir dos cuestiones: en primer lugar cómo explica la nueva teoría la indudable historicidad de buena parte de las sagas; en segundo lugar, hasta dónde llega realmente esa historicidad.

Desde luego, decir que las sagas no son simples plasmación escrita de una tradición oral secular inalterada no quiere decir que carezcan de todo valor histórico. Porque, en último término, parte de las fuentes utilizadas para escribirlas sí tienen ese carácter secular inalterado al que nos hemos referido. Una parte de la numerosísima información de carácter histórico que se nos proporciona parece indudablemente fiable, precisamente porque se apoya en fuentes anteriores. Pero, al tratarse de obras creadas por un autor determinado con fines sobre todo literarios, mucho más que históricos, aparecerán también muchas cosas carentes de realidad histórica.

Así, en numerosas sagas, entre ellas la de Gunnlaug Lengua de Víbora, encontramos temas, motivos y personajes sospechosamente repetidos: el joven que debe viajar al extranjero a fin de hacer méritos para casarse con su amada, y que es engañado por un amigo que se convertirá en marido de aquella; la lucha singular con un berserk amenazante; se trata de dos motivos que aparecen en sagas aparentemente no relacionadas entre sí. El primero de ellos, para poner sólo ese ejemplo, reaparece en varias vidas de poetas y parece que se ha convertido en tema literario obligado para este subtipo especial de sagas.

En estas condiciones, parece que una parte al menos de los hechos que se narran en las sagas no son históricamente ciertos. El autor podría inventarse aventuras, peripecias, personajes, pero también podía tomarlos prestados de otras sagas u otras obras literarias o simplemente de las convenciones literarias de la época. Un ejemplo claro de todo esto es la aparición de los poemas escáldicos en las sagas. En el prólogo a su Heimskringla, Snorri explicaba que una de las fuentes más importantes y más fiables para conseguir información histórica veraz y objetiva eran las composiciones de los escaldas o poetas cortesanos. Decía Snorri que, como los poemas se recitaban públicamente en presencia del rey y de su corte, era impensable que en ellos se narraran hazañas inexistentes o que se exagerara demasiado, porque ello se consideraría burla y no alabanza.

Estos poemas escáldicos nacieron hacia el siglo VIII y IX y, como ya hemos dicho, se convirtieron con el tiempo en casi monopolio islandés. Se transmitían oralmente, lo que se veía muy facilitado por su misma estructura métrica estricta y con aliteración, rimas internas y en ocasiones externas, utilización de paráfrasis muy complejas, especie de metáforas llamadas "kenning" y una sintaxis y, en general, una dicción poética muy peculiares. En Islandia, este tipo de poesía se resistió durante mucho tiempo a la influencia de la poesía de origen e inspiración europea continental y llegó a utilizarse incluso para la composición de obras de carácter cristiano. Prácticamente sin modificación de ningún tipo, estos poemas se conservaron hasta que, en la época de creación de las sagas, pasaron a fijarse por escrito. Su valor histórico es, por tanto, elevado y las observaciones de Snorri parecen hoy todavía válidas en buena parte.

Prácticamente casi todas las sagas incluyen poemas escáldicos para glosar situaciones, hazañas, etc. Se trata de un resto de su origen como derivación de las obras de carácter historiográfico. En general, se considera que la aparición de esas composiciones son una especie de garantía de por los menos una buena parte del contenido de las sagas.

Sin embargo, la cuestión no es tan sencilla. Porque se ha podido demostrar que algunas de las composiciones que aparecen son falsas: en unos casos se trata de falsas atribuciones, por ejemplo a Gunnlaug Lengua de Víbora se le atribuyen algunos poemas de otro escalda anterior, al que también se le dedicó una saga, redactada antes de la de Gunnlaug: Kormak. En otros casos se trata posiblemente de poemas compuestos para la ocasión por el mismo autor de la saga; es el caso, entre otros, de algunos poemas que se dice, en la Saga de Egil Skallagrimsson, que fueron compuestos por su autor a los tres años de edad. Igual que el escritor contemporáneo de novelas históricas puede inventarse documentos, libros y demás, el autor medieval de la saga podía inventarse, si lo consideraba útil o conveniente, alguna estrofa escáldica para dar así un tono más histórico a su narración.

Por otra parte, aunque la cronología de las sagas no está del todo clara, parece que las primeras contenían un número mucho mayor de estrofas escáldicas y que, según pasaba el tiempo, éstas iban siendo menos numerosas, hasta llegar a la composición de sagas que, como la de Hrafnkel, no tenían ninguna o bien otras sagas como la de Njal, que tenían muy pocas. Es decir, parece que según fue pasando el tiempo predominó cada vez más claramente el elemento de ficción y fue perdiendo importancia el aspecto histórico. Esto sería una evolución lógica a partir del origen de las obras de carácter historiográfico: las sagas empiezan como historias noveladas para acabar prácticamente en novelas de ambiente histórico.

Por Sylvina Vokietaite (Fire Valkiria)

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