Los héroes de Baler

Escrito por Alvaro Van Den Brule el . Publicado en Muy interesante

0
0
0
s2sdefault

33 famélicos supervivientes: los héroes de Baler. Una resistencia histórica

Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el sucumbe, pero jamás el que abandona el combate
Thomas Carlyle

El 30 de junio de 1899, al caer el siglo y al otro lado del planeta, 33 famélicos supervivientes españoles de un batallón expedicionario, abandonaron por su propio pie la desvencijada iglesia de Baler tras permanecer sitiados durante 337 días con sus noches en un terrorífico asedio que duraría cerca de un año.

Más allá de aquella derruida iglesia, la guerra contra la metrópoli había concluido. Desde hacía diez meses, aquellas islas descubiertas durante el reinado de Felipe II por el almirante vasco Legazpi, habían dejado de ser territorio español. Pocas veces en la historia militar se ha visto una epopeya en la que se haya defendido una bandera con tanto ahínco.

Los cincuenta soldados y cinco oficiales incluyendo al médico, no tenían escapatoria alguna en aquella ratonera. Una tupida selva los envolvía con su enigmático manto y caníbal silencio, sin remisión. Era patente que no había salida alguna. Sabiéndose condenados a muerte, se preparan para morir con la mayor dignidad posible mientras construyen un pozo, cavan trincheras en todo el perímetro y alternan guardias en medio de aquella humedad irrespirable. Muchos de ellos se dan cuenta del valor reconfortante de las creencias, mientras que a otros más curtidos les da igual quien ha creado el horror y la belleza.

Los 55 hombres con un entrenamiento óptimo y adaptado a aquella inextricable jungla, portaban una valiosa herramienta de combate para aquel entonces. Era el Máuser, un rifle de repetición con un cargador de cinco balas de las llamadas “sin humo”, ya que este era casi imperceptible a la hora del disparo, por lo que era muy difícil detectar la localización del tirador. Quizás en esta formidable arma pionera en su época, residiera parte del secreto de tan larga resistencia; el resto, el valor, el coraje y la entereza ante fuerzas incontables, quedará reflejado en el libro de las gestas.

Mientras, en París, el día 10 de diciembre de 1898, se firma el Tratado por el que España vendería el archipiélago a EEUU por 20 millones de dólares. Las posesiones de ultramar del antiguo coloso que fuimos, asombro de propios y extraño, quedan finiquitadas en el baúl de los recuerdos. Para entonces, los sitiados en Baler estaban ya casi todos enfermos de beriberi (avitaminosis) o disentería (diarreas agudas) incluyendo al propio médico de la compañía. El 13 de agosto, tras un simulacro de batalla pactado entre el general Jáudenes y el almirante Dewey para salvar la cara de la rendición, Manila cae en manos norteamericanas.

Pero el cansancio mental y físico más la enfermedad, hacen mella y no en vano. El tiempo avanza muy lentamente en las antípodas mientras en la península, la nación está conmocionada por la severa derrota. Tras resistir más de dos docenas de asaltos, finalmente un día de diciembre y sin nada que llevarse a la boca, en un contragolpe, el cabo Oliveri y catorce soldados salen a la desesperada arrasando un huerto de calabazas con algunos brotes de naranjos, de esta manera, se logra mitigar la carencia de vitaminas tan esencial para la supervivencia.

Desconfianza extrema

A pesar de la visita de varios compañeros de superior rango comunicándole la rendición y el tratado de paz, el teniente Cerezo, al mando del destacamento, desconfía totalmente de los Tagalos insurrectos y barrunta que son añagazas para doblegarlos. En el cementerio improvisado donde las quince tumbas de los caídos durante el sitio contemplan el más allá, tres carabaos del tamaño de un búfalo cada uno, aparecen de improviso sin saber lo que el destino les depara. Se suceden unos días de desconcierto para aquellos apurados estómagos que se atiborran hasta la saturación.

El 27 de mayo, el que cubre de sombras la tierra, enviaría tres oleadas de indígenas en número aproximado de quinientos, entablando un memorable cuerpo a cuerpo con los defensores. Se utiliza dinamita y una defensa escalonada muy eficaz pero con un enorme coste para los sitiados. En algunos cuerpos todavía late el brillo de juventud en las pupilas de los caídos. Por momentos, lo pavoroso se hace insuperable. Al día siguiente, el coronel Aguilar venido exprofeso desde Manila con órdenes tajantes, tampoco logra convencerlos, pero deja atrás un número del Imparcial que obrará milagros. Una noticia trivial acontecida en Málaga a un amigo del teniente Cerezo, convence a este de la autenticidad del tratado de paz. En el debe del teniente hay claroscuros cuestionables, pues durante la resistencia fusila a algunos compañeros que agotados por la larga duración del asedio, deciden rendirse o desertar. Difícil enjuiciar esta conducta allá donde la resistencia humana bordea los límites de la desesperación y la disciplina se vuelve tan inhumana que roza la locura.

La guerra tiene una forma de mística asimétrica. Lo imposible, que es sobrevivir, ocurre a veces y te permite apreciar la grandeza de las cosas cotidianas. Lo impensable, también; creer que la paz es eterna. No hay nada que supere el horror y las secuelas de un conflicto, nos deja huérfanos ante la realidad más extrema. Nuestra percepción posterior o nos conduce a la serenidad o a la locura. Nunca se vuelve a ser el mismo.

Estados Unidos, la potencia que emergía, llevaba solo un siglo y medio de guerras intestinas, contra ingleses, indios, mejicanos, y contra ellos mismos. La que declinaba, estaba al borde del agotamiento tras cuatrocientos de trasegar en los cuatro confines.

El 1 de septiembre de 1899 desembarcarían en Barcelona aquellos 33 desfigurados espectros, los que faltaban de aquel heroico destacamento, otros veintidós, se adentrarían en la oscuridad profunda para abandonar definitivamente el mundo de la luz. En septiembre de 1899, tras concedérseles la Cruz de Plata y una pensión mensual de 7,5 pesetas, desaparecerían en el anonimato de los héroes olvidados.

Este inusual y tenaz modelo de resistencia y sus asombrosas tácticas, es estudiado a día de hoy en la academia rusa de Frunze, en la americana de West Point y en la francesa de Saint Cyr.

España. Una de cal y otra de arena, un país donde la autocrítica sigue siendo anatema.

Alvaro Van Den Brule

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

UK betting sites, view full information www.gbetting.co.uk bookamkers