Esas leyendas urbanas

Escrito por Hellrider101 el . Publicado en Muy interesante

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Esta leyenda urbana se la he escuchado a mucha gente en Sevilla.

LA CUNA

Laly, hacía meses que se había mudado a una nueva casa, que llevaba años sin ser alquilada, ésta era preciosa era toda blanca, rústica y con un patio Sevillano precioso. Estaba muy bien situada pues se encontraba en el centro de Sevilla, en el casco antiguo, allí vivía con su marido Juan y su hija María, un bebé precioso que apenas contaba 7 meses.

Un día, estaba Laly haciendo la comida en su cocina, una cocina amplia a la que se accedía por una puerta de marco pequeño, por el cual sólo cabía una persona, cuando escuchó a su pequeña llorar. Fue a la habitación de la pequeña llevando consigo el biberón con un poco de agua, por si la pequeña tenía sed.

Al entrar en la habitación observó que María dormía placidamente, así que volvió a la cocina, pensando que quizás, su conciencia alerta le había jugado una mala pasada. Estaba cortando unas verduras cuando volvió a oir a la niña, esta vez un poco más fuerte y más tiempo, así que de nuevo fue a la habitación de María. Al llegar, ésta seguía dormidita en su cuna y no daba señal de haber llorado, Laly volvió a la cocina, un poco mosqueada…

El fogón lo tenía a espaldas de la puerta de salida, se encontraba allí, sofriendo la verdura, de momento oyó de nuevo el llanto de la niña, que era mucho más fuerte y más largo que los dos anteriores. Esta vez no tuvo que ir a la habitación de María, pues al volverse para acudir al llanto, María se encontraba en la cocina con cuna incluída.

Laly cogió a su pequeña, salió despavorida de la casa, a la cual, nunca más volvió.

¿Cómo pudo pasar la cuna por aquella puerta tan estrecha?

Nadie lo sabe, pero dice la gente que en las noches de luna clara, se escucha a un bebé llorando en la casa.

NO SOLO LOS PERROS LAMEN

Una niña de 9 años, hija única, de padres de gran influencia, tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola.

Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande, pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra, los padres fueron a despedirse de la niña; el perro ya acostumbrado a dormir con la niña, se ponia debajo de la cama.

Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) lo hizo y entonces se tranquilizó y durmió otra vez.

Cuando se despertó por la mañana descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con sangre que decía :N0 SÓLO LOS PERROS LAMEN.

Entonces dió un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de su habitación.

Se dice que cuando los padres volvieron estaba totalmente trastornada y solo decia "¿quién me lamió?".

Y la incógnita es: según los que fueron a investigar al cuarto de la niña, dijeron que el perro ya estaba muerto, es decir crucificado en el suelo, desde hacia horas. ¿Quién le lamió la mano a la niña debajo de la cama?

LA ENFERMERA SIN CABEZA

Cuenta la leyenda que hace muchos años una bella enfermera iba a casarse con un médico, ambos trabajaban en el hospital Arzobispo Loayza, de la capital peruana. La fecha de la boda estaba cerca y el novio viajó a su ciudad natal para invitar a sus familiares.

En el trayecto tuvo un accidente de tráfico en el cual perdió la vida.

Al enterarse de la noticia, la enfermera que se encontraba de guardia, decidió acabar con su vida.

En aquella época en el hospital se estaban haciendo nuevos pabellones, con lo cual tenía maquinaria de construcción de la época. La enfermera que trabajaba en una segunda planta decidió tirarse al vacío y así acabar con su vida, así sucedió y con tal coincidencia cayó sobre unos hierros que acababan en punta, los cuales le cortaron la cabeza.

Allí quedó muerta la enfermera sin cabeza.

Pasado el tiempo aún se le ve caminar por los pabellones de dicho hospital. Algunos pacientes juran haber sido atendidos por una enfermera de traje blanco resplandeciente y dicen que no podian verle la cara.

A raiz de esos fenómenos se ha creado la historia de la enfermera sin cabeza.

SANTA COMPAÑA

La Santa Compaña es, en la mitología popular gallega o asturiana,una procesión de muertos o ánimas en pena que en la niebla de la noche (a partir de las doce) recorren errantes los caminos de una parroquia.

Su misión es visitar todas aquellas casas en las que en breve habrá una defunción.

EL TAXI DE LA MUERTE

Por las calles del barrio de la Chacarita hay quienes dicen que en lo alrededores del cementerio de aquel lugar hay un taxi, pero uno muy particular: esta taxi sólo recoge gente que salga del cementerio de la Chacarita para converitrlas en cadáveres luego de que visitan las tumbas de sus seres queridos.

En 1978 un periódico de barrio ya desaparecido (Todo Real), publicó una noticia donde afirmaba que un hombre encontró una señora, muerta, sobre la lápida de su madre. Los médicos afirmaban que la mujer tenía una depresión profunda causada por el fallecimiento de algún ser querido, en este caso su mamá, pero sin embargo, ciertos dichos de vecinos que hacen referencia a un mito barrial hacen dudar sobre lo que realmente le pasó a la víctima, identificada como Felipa N. Hosperttato.

La leyenda cuenta que la mujer en cuestión estaba cansada y no quería caminar las cuadras que la separaban de la parada del colectivo, decidió tomar un taxi. Enseguida divisó uno que venía, lo paró, se subió. Le indicó al chofer la dirección y se sumergió en recuerdos de cuando su madre estaba viva, esto le impidió distinguir la palidez del conductor o el lentísimo cabeceo con que respondió al escuchar la dirección.

De repente comenzó a sentir un frío, un frío que nunca antes había sentido, estaba todo demasiado helado. Quiso cerrar la ventanilla y estaba cerrada. Fue entonces cuando prestó atención a ciertos rasgos físicos de quien iba al volante. Le quiso hablar pero se quedó sin palabras al ver las manos flacas, con la piel casi pegada a los huesos, prácticamente blancas del chofer. Cuando quiso verle la cara a través del espejo delantero, no pudo, pues estaba acomodado de tal manera que sólo se veía el asiento vacío al lado del taxista.

Entonces le habló: "perdón", no obtuvo respuesta, insistió y el hombre continúo mudo. Cuando levantó su mano para tocar el hombro del conductor se asustó: la propia mano de Felipa era la de un muerto, era igual a la del taxista, pálida, flaca. Comprobó que su otra mano era igual. Pegó un grito cuando vio reflejado en el cristal lo que parecía el rostro del cadáver de una mujer y más cuando constató que ésa era su imagen. Al intentar llorar, no pudo.

Luego de esto el taxi paró y Felipa vio que habían terminado en el mismo lugar donde comenzaron: el cementerio de la Chacarita. No le preguntó al extraño hombre el porqué de la parada, voces desde el interior, de entre las lápidas la llamaban porque ella ya era una más de ellos, de los muertos.

Hay taxistas que hablan sobre un "rarito" que nunca se baja a juntarse con la muchachada, ni a comer algo sale del taxi. También la patente es escalofriante: RIP 666. Rip: tumba y 666 el número con que se lo identifica al diablo.

También un hombre asegura haberse salvado al ver a su padre muerto en una bicicleta, hecho que lo devolvió a la realidad, prestó atención al conductor y se tiró. Este hombre afirma que el misterioso hombre lo miraba siempre después de este suceso. Una semana más tarde de brindar el testiminio, dicho señor murió.

No se sabe a ciencia cierta si esto es verdad o mentira, tal vez nunca lo sepamos, pero por las dudas, cuídense si andan por el la zona del cementerio de la Chacarita.

EMI EL PAYASO MALDITO

En Barcelona en 1992 había una pareja de emigrantes, uno uruguayo y su mujer argentina, que tenían un pequeño niño llamado David. Alquilan una vieja casita, de aquellas que hace años que nadie habitaba. Allí encuentran, entre tanta cosa vieja y sucia, un muñeco tirado, un payasito de antaño de que el niño se encariña y decide quedarselo. Al muñeco le ponen Emi, ya que era el nombre que estaba grabado en el brazo.

Pasa el tiempo y el niño se encariña mucho con el muñeco.

Pero de repente, el niño se asusta en la noche, siente que alguién lo agarra del cuello. Sus juguetes a quien pone como protectores al acostarse, al despertarce aparecen tirados por el suelo. No todos los juguetes, Emi sigue allí.

De repente David le teme a Emi, pero los padres no lo escuchan. El niño comienza a tener pesadillas y a querer dormir con sus padres, pero estos enfadados lo mandan acostar.

Hasta que en una noche tormentosa, preocupados por el grito del niño los padres entran y encuentra al muñeco sobre el cuello del niño, como que el payaso lo quería estrangular. El padre quiso quitarle las manos del niño pero no pudo. Finalmente lo logró y tiró al muñeco.

Cuando los padres consultaron a los vecinos sobre el hecho, estos les preguntaron si tenía algo para identificarlos y los padres dijeron que sí que estaba grabado el nombre de EMI. Los vecinos se asustaron. Ya que Emi eran las iniciales de Enriqueta Martí conocida como la Vampira de Barcelona o Vampira de Carrer Ponent.

Una mujer que a principios de siglo XX, asesinaba a los niños, después de engatusarlos, para sacarle la sangre y prolongar la juventud tanto de ella como de varios patricios de Cataluña.

Hellrider101

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