No me interesa el invento

Escrito por Experiensense el . Publicado en Muy interesante

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Diez inventos imprescindibles que fueron rechazados en su momento.

Haz memoria e intenta recordar lo que pensaste cuando oíste hablar por primera vez del ‘smartphone’, la tableta o el libro electrónico. ¿Sentiste rechazo? ¿Cuánto aguantaste sin tener WhatsApp? Y ahora, ¿qué? ¿Puedes vivir sin ellos?

Tranquilo, es normal sentir rechazo hacia lo nuevo. No somos los primeros y, probablemente, no seremos los últimos. A lo largo de la historia de la humanidad, las personas han repudiado nuevas creaciones de todo tipo por muy diferentes razones, pero que finalmente han sido aceptados y amados. Aquí te presentamos diez de ellas.

El telar

Hablar de inventos que causaban rechazo es hablar del ludismo, un movimiento que durante la Revolución Industrial luchó contra las nuevos inventos, ya que temían perder sus puestos de trabajo con ello. Así, el primer puesto en esta lista debe ser para los telares, que provocaron el odio de muchos y sin los cuales no se pueden entender los inviernos de muchas generaciones. ¡Larga vida a la lana!

La fotografía

Un clásico. Mucha gente, sobre todo de tribus indígenas, pensaba que el disparo de la cámara robaba el alma. Por fortuna, eso desapareció (no sabemos si del todo), y ya podemos disfrutar de arte fotográfico sin preocupaciones. Eso sí, el alma todavía se nos puede enamorar.

La FM

Ahora sueles escuchar tu radiofórmula favorita en la FM, pero hubo un tiempo en que estas dos letras no hicieron gracia a muchas personas. El creador del nuevo sistema, allá por los años 30 del siglo XX, fue el estadounidense Edwin Howard Armstrong, quien consiguió un nuevo sistema que eliminaba las interferencias en el sonido y mejoraba por tanto la calidad de emisión. Sin embargo, la RCA (Radio Corporation of America), vio en ello una amenaza, tras haber construido un imperio con la onda corta, y boicoteó la nueva tecnología. Armstrong hizo todo lo posible por defender su proyecto pero, derrotado, se suicidó en 1954. El tiempo le dio la razón.

El ordenador personal

Sí, ese aparato desde el que estás leyendo este artículo durante tu horario laboral podía no haber existido. Steve Wozniak (¿te suena ese nombre?) trabajaba en HP cuando presentó la idea de un monitor con teclado de uso casero. La idea fue rechazada, los ejecutivos no lo veían claro. Pero Wozniak siguió trabajando por su parte y se juntó con su amigo Steve Jobs. El resto de la historia lo conocemos.

La videoconsola Famicom

En 1983, Nintendo sacaba en Japón su videoconsola Famicom y propuso a Atari que la vendiera en Estados Unidos y Europa. Sin embargo, la empresa lo rechazó porque, al parecer, el mando no tenía palanca. ¿Sería vendible? Pues resultó que si: Nintendo la comercializó con el nombre de NES y ahora es el clásico que todos conocemos.

Pósit

De sobra es conocida la historia de que el ‘post-it’ se inventó por accidente: Spencer Silver, ingeniero de la empresa 3M, estaba buscando a finales de los 60 un pegamento superfuerte y se encontró con uno que era todo lo contrario. En ese momento, nadie mostró interés por él, a pesar de que el amigo Spencer tenía fe en que servía para algo. Había sido todo un fracaso. Cinco años después, un compañero que lo había usado en tiras de papel de su libro de himnos eclesiásticos le sugirió desarrollar ese uso. Acertó.

El libro electrónico

Cuentan que el mismísimo Bill Gates rechazó un prototipo del ‘e-book’ en 1998 porque “no se parecía en nada a Windows” y que no tenía “importancia” porque la gente no iba a querer utilizar una pantalla táctil. El tiempo, y sobre todo Amazon, le han quitado la razón.

El submarino torpedero

A mediados del siglo XIX, Isaac Peral defendió su invento ante las altas instituciones del Estado isabelino (contó con el apoyo de la reina regente María Cristina), y demostró que podía navegar bajo el agua y atacar naves, pero las autoridades, por alguna razón, pusieron todo tipo de trabas a su trabajo. Finalmente, el submarino gozó de una larga vida y sigue vivito y coleando.

El Ford T

En este caso no fue la sociedad quien lo rechazó, sino el propio inventor. El amigo Henry Ford llevó a cabo toda una revolución con la cadena de montaje y su modelo de coche Ford T. Todo fue sobre ruedas (guiño guiño codazo codazo) hasta que pasaron los años y los trabajadores le hicieron propuestas para mejorar los nuevos automóviles. Ford las rechazaba y el modelo languideció.

El tenedor

Y cerramos la lista con uno imprescindible. La historia de ese trozo de palo de metal con tres puntas sufrió no pocos vaivenes a lo largo de la historia de la humanidad. La corte francesa lo llegó a considerar afeminado; la Iglesia, impío. Hasta el siglo XIX no se popularizará su uso, aunque todavía quedan vestigios en las sociedades más civilizadas de optar por comer con los dedos.

Con información de Wikipedia (2), Quora, Fayer Wayer, Yorokobu, The Telegraph, Cornisa y Portaltic

Experiensense

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