Bryan Adams

Escrito por Maldito Insolente el . Publicado en Fotógrafos

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Lo que comenzó como un afición, ahora es un oficio que corre paralelo al de la música. El cantante canadiense Bryan Adams ha retratado decenas de estrellas en poses inusuales y ahora expone sus fotografías en el museo NRW. Además de cantar... lo suyo es la fotografía Forum de Alemania. ¡Whisky!

Era una alegría tener a los Beach Boys en tarima a pocos metros de distancia, pero por alguna razón no era suficiente. Esa sensación de querer que aquel momento no se acabara nunca, lo llevó a comprar otra boleta para el mismo concierto en otra ciudad. Ya lo tenía todo calculado. Dinero suficiente para ir y regresar, no importaba que ninguno de sus amigos se le midiera a repetir. A los 17 años, lo único que debía llevar con él era su cámara fotográfica.

La verdad, la cámara era de sus papás, pero después de ese segundo concierto, aquella camarita se convirtió en su más preciada posesión. Si bien la música fue su primer amor, que por más de 30 años le ha sabido corresponder con 15 álbumes, tres premios Grammy, dos MTV músic awards, y más de 30 reconocimientos por parte de la industria musical canadiense, las fotografías que tomó Bryan Adams ese día fue el principio de lo que él mismo llama su segunda profesión.

“El tema de mis primeras tomas, a mediados de los años 70, eran conciertos, mi novia en el baño, mi madre, mi piano, cosas del día a día que veía a mi alrededor”. Cada situación, por simple que fuera, era una excusa para sacar su cámara y hacer que durara para siempre. Esto tal vez explique por qué su faceta de fotógrafo se mantuvo tanto tiempo fuera del radar de los medios de comunicación e, incluso, de sus seguidores.

Las fotografías de Bryan Adams

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Todas las imágenes © Bryan Adams

Así siguió por un tiempo hasta que decidió unir sus dos amores. En 1987 para su álbum Into the fire, Adams les informó a los productores que él tomaría todas las fotografías que acompañarían el material discográfico. Lo que parecía ser un capricho peligroso resultó no solo exitoso en términos de ventas, sino terapéutico para el propio Adams, quien ratificó que estar detrás del lente de una cámara fotográfica le aliviaba el estrés que implica estar frente a un micrófono.

Era claro que, al igual que la música, la fotografía merecía su espacio propio. Un pequeño loft en Londres se convirtió en su estudio fotográfico donde poco a poco fue recibiendo a algunas de las figuras más importantes del cine y de la música. ¿Cómo pasó? La verdad es que ni el propio Adams lo tiene claro. Es más, es válido decir que fue por pura coincidencia. Durante varias de sus giras a lo largo de los últimos 12 años, Adams coincidió con cantantes como Pete Doherty, Mick Jagger y Michael Jackson, a quienes fotografió sin que se dieran cuenta en el momento.

La naturalidad de las fotos, la habilidad para captar la esencia de estos tres íconos del rock sin necesidad de recurrir a poses, empezó a ser tema de conversación entre personas de la industria musical cercanas al canadiense. Con el tiempo las fotos llegaron a sus protagonistas y, entonces, entre sus colegas, Bryan Adams empezó a ser reconocido como fotógrafo. El vocalista de los Rolling Stones lo buscó para que se encontraran en Londres e hicieran una sesión de fotos. “No hay nadie mejor que Mick. Él quiere que lo captes con la cámara, que no te pierdas ni un segundo de lo que hace, te ofrece miles de propuestas divertidas sin dejar de ser él”.

Sin pensarlo, estaba pasando más tiempo en aquel pequeño loft que en su estudio de grabación. Más que el resultado, lo que hace que otros músicos lo escojan para que los retrate es la habilidad de Adams para relajarlos. “Siempre dejo que sean ellos. Cuando entran en mi estudio la fama se queda al otro lado de la puerta, somos simplemente amigos que hablan, se ríen, comparten historias y, en ocasiones, secretos”, explicó para una entrevista en CNN.

La foto de Lana del Rey es un ejemplo perfecto. Días después de que su participación en Saturday Night Live fuera acribillada por la crítica en Estados Unidos, Adams la llamó y la invitó a tomarle fotos en su estudio. Le tenía un cuarto lleno de espejos con la intención de que pudiera verse desde varios ángulos y retomara la confianza en sí misma. En medio de la sesión, el bebé de Adams entró gateando al lugar y Lana del Rey comenzó a sonreír. Ahí se rompió el hielo y todo fluyó.

Hay otras ocasiones en que un vaso de whisky es suficiente para calmar los ánimos. Tal es el caso de Mickey Rourke, quien se dejó tomar una foto en su bañera, o de Amy Winehouse, a quien retrató mientras aprendía a manejar. Para Adams, estas situaciones espontáneas son ideales para lograr buenas fotos y hacer amigos. Esto es lo que lo diferencia de otros cantantes como Bob Dylan y Patti Smith, quienes también han mostrado su gusto por la fotografía. “La intimidad que Bryan logra con quienes retrata es única, es envidiable”, compartió Mary Ann Prior, directora del museo Contemporáneo de Oklahoma, donde Adams ha expuesto sus piezas.

Por eso no resulta extraño que publicaciones como Vogue, Harper´s Bazaar y Zoo lo llamen para editoriales y campañas de moda, e incluso, que sea el escogido para fotografiar a la Reina Isabel II para la celebración de su jubileo. La foto de este encuentro es famosa porque es de las pocas en que la reina sale sonriendo. Pero, para quienes lo conocen y han trabajado con él, es una prueba más del talento del canadiense.

Y qué mejor que compartir dicha habilidad no solo con sus colegas, sino con sus seguidores. De ahí nació la idea de reunir algunas de sus piezas favoritas y formar Bryan Adams, Exposed. Esta muestra de 150 imágenes está exhibida en el Museo NRW Forum de Düsseldorf en Alemania. Se presenta en este lugar porque fue dicho país el que le otorgó a Adams el premio Lead en la categoría de mejor fotografía.

Quienes han asistido, han podido ver fotografías de Dustin Huffman pescando, de Johnny Depp fumando en su cama, de la esposa del cantante, de sus hijas jugando en su casa. Pero también han podido apreciar una sesión de fotos de soldados británicos meses después de haber regresado de Irak sin algunas de sus extremidades. Aunque era un tema fuerte, Adams supo retratar su valentía y no exhibirlos como víctimas, sino como héroes.

Porque así es este fotógrafo. Se preocupa para que cada toma tenga una historia, porque cada personaje se sienta tranquilo y mire a la cámara con la misma tranquilidad con la que mira a alguien que quiere. Por eso, más que una sesión de fotos, es un encuentro de amigos. O como lo dice el propio Adams: “Es una excusa para hacer de algo importante, algo inolvidable”. Justo como pasó con el concierto de los Beach Boys.

Fuente del texto: Cromos

Página oficial del autor: Bryan Adams

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